lunes, 28 de octubre de 2019


La violencia que mata a las mujeres en Tamaulipas, México


Diana Lizeth Alcázar-Zapata, Ricardo Hernández-Brussolo & Anel Hortensia Gómez

Universidad Autónoma de Tamaulipas  / México 



   

Diana Lizeth Alcázar-Zapata. Licenciada en Psicología, pasante de la Maestría en Psicología Clínica y de la Salud. Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano, Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT). E-mail: dianis_amour27@hotmail.com 

Ricardo Hernández-Brussolo. Licenciado en Psicología, pasante de la Maestría en Psicología Clínica y de la Salud. Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano, Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT). E-mail: ricardo.brussolo@hotmail.com 

Anel Hortensia Gómez San Luis. Doctora, maestra y licenciada en Psicología, por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Catedrática del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología CONACYT-UAT. Miembro del sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel 1. E-mail: anelgomezsanluis@gmail.com



Recibido: 25 de Mayo de 2017 
Aprobado: 16 de Octubre de 2017

Referencia recomendada: Alcázar, D.,  Hernández, R., & Gómez, O. (2017). La violencia que mata a las mujeres en Tamaulipas, México. Revista de Psicología GEPU, 8 (2), 107- 119

Resumen: La violencia ha estado presente desde el inicio de la humanidad como una forma de dominación. En el caso de la violencia de género, las mujeres han sido victimizadas simplemente por ser mujeres. El presente documento es una aproximación a los homicidios de mujeres en Tamaulipas, que se ubica como el tercer estado en México con la mayor tasa de incidencia. El objetivo es describir el fenómeno y esbozar su comprensión, una comprensión que nos urge como sociedad, pues la violencia perturba no sólo al individuo que la sufre, sino también al entorno. En este artículo se analizan las diferencias entre homicidio y feminicidio, y se estudian las estimaciones estadísticas de la violencia que mata a las mujeres en Tamaulipas. El análisis revela que la violencia que mata a las mujeres en Tamaulipas proviene de sus propios hogares y particularmente de sus parejas. En un contexto de violencia, inseguridad y crimen organizado, las mujeres están en riesgo latente, tanto en los espacios públicos como en los espacios privados donde habitan. 

Palabras clave: Violencia, feminicidio, salud.

Abstract: Violence has been present since the beginning of humanity as a form of domination. In the case of gender violence, women have been victimized simply because they are women. The present document is an approximation to the homicides of women in Tamaulipas, which is located as the third state in Mexico with the highest incidence rate. The objective is to describe the phenomenon and sketch its understanding, an understanding that urges us as a society, because violence disturbs not only the individual who suffers it, but also the environment. This article analyzes the differences between homicide and femicide, and the statistical estimates of violence that kill women in Tamaulipas are studied. The analysis reveals that the violence that kills women in Tamaulipas comes from their own homes and particularly from their partners. In a context of violence, insecurity and organized crime, women are at risk, both in public spaces and in the private spaces where they live.

Key words: violence, feminicide, health.



Introducción

La violencia ha estado presente desde el inicio de la humanidad como una forma de dominación, y en el caso de la violencia de género, las mujeres han sido sobajadas por ser culturalmente consideradas como sexo “débil”. El presente documento es una aproximación inicial a los homicidios de mujeres en Tamaulipas, que se ubica como el tercer estado en México con la mayor tasa de incidencia, después de Chihuahua y Guerrero (Centro de Estudios para el adelanto de las mujeres y la equidad de género, 2014).

La violencia ha captado la atención de diversas disciplinas, en áreas sociales como antropología, historia y sociología; en lo legal y en áreas de la salud, como son la medicina, la psiquiatría y la psicología (Delgado, 2008). Para los filósofos modernos la violencia es disímil a la cultura. Sin embargo, para los marcos teóricos que cavilan en lo social como fenómeno y no como sumatoria de individuos, se invierte la correlación entre violencia y cultura, transformando la interpretación de la realidad sustancialmente, debido a que para alcanzar la civilización, la cohesión social y hasta la dominación por medio de la violencia simbólica, la violencia se convierte en parte de un proceso de la cultura (Carabajal, & Fernández, 2010); es decir, un proceso generado por la cultura, pero al mismo tiempo dador de cultura. 

Esta relación casi inherente entre cultura y violencia, no sorprende si recordamos que la ocurrencia de la violencia se observa desde los mismos orígenes del ser humano (Ramírez & Núñez, 2010), y a lo largo de toda su historia. Por ejemplo, durante la colonización de América se emplearon mecanismos con tintes sangrientos que dejaron muestras de una inminente agresividad no regulada por la presencia de instituciones mediadoras (Carabajal, & Fernández, 2010).

Siendo los seres humanos inminentemente sociales, somos también producto y reproductores de cultura, pero no existe un factor causal que explique por qué una persona se comporta de forma violenta y otra no (Jiménez & Zambrano, 2011). Pese a esto, Osorio y Ruiz (2011) sostienen que es una conducta aprendida; y de esta forma, Jiménez-Bautista (2012) define al ser humano como conflictivo por naturaleza, pero violento por educación y cultura; colocando a la violencia como un fenómeno típicamente humano, biológicamente gratuito, pero psicológicamente voluntario.

La palabra violencia, etimológicamente, proviene del latín vis que significa fuerza o hacerlo a la fuerza (Guerrero, 2011). Tal sustantivo conduce a verbos como violentar, violar o forzar; de esta aproximación semántica se puede entender que la violencia implica el uso de la fuerza para causar daños (Monroy & Abelino, 2013; Ramírez & Núñez, 2010). Así, la intención focal es ejercer control sobre otra persona, basándose en relaciones asimétricas y fundamentadas en una postura inequitativa de poder, sujeta al proceso de aprendizaje y socialización que la estructura da al individuo (Jiménez & Zambrano, 2011).

La violencia evoca la desigualdad e inequidad que surge entre quien la ejerce y quien la padece, comprometiendo a cualquier conducta activa o pasiva que dañe o tenga la intención de dañar, herir o controlar (Cienfuegos, 2010). También, se puede entender como el resultado de un proceso de constante desorganización social (Arteaga, 2003), lo que lleva a la existencia de un desequilibrio, que es visto como la condición de la violencia; evidenciando una inestabilidad de poder, que puede ser determinado culturalmente o por el contexto, o bien producido por tácticas interpersonales de control (Jiménez & Zambrano, 2011).

De acuerdo con Ramos (2008), las modalidades en que la violencia se revela son, la violencia manifiesta pura (actos violentos físicos como golpear o pelear, decir cosas negativas de los demás, etcétera), la violencia manifiesta reactiva (se origina como reacción a una actitud violenta previa, por ejemplo: amenazar, pegar o dañar); y la violencia manifiesta instrumental (que se forja para conseguir algo que se quiere). 

Las formas de la violencia, de acuerdo a las características de quienes cometen el acto, se ramifican en: violencia autoinflingida (comprende comportamiento suicida,  autolesiones,  automaltrato y automutilación), violencia interpersonal (se divide en: violencia familiar o de pareja, y violencia comunitaria) y violencia colectiva (cometida por grupos más grandes de personas o por el Estado) y se subdivide en: social, política y económica (Espín, Valladares, Abad, Presno & Gener, 2008). Por otra parte, la tipología que muestra la naturaleza de los actos violentos, se cataloga en: violencia física, psicológica, sexual y económica (Castro & Casique, 2010; Monroy & Abelino, 2013). 

Con el pasar del tiempo, la violencia se ha vuelto más sangrienta (Moreno, 2011). En el sentido tradicional de su comprensión no ha sido establecida como una enfermedad, dado que el elemento etiológico-biológico es la regla esencial para su adscripción; en cuanto al sentido social, compone un problema de salud y un factor de riesgo psicosocial, debido a la dimensión del daño, invalidez o muerte que pudiera provocar, con múltiples repercusiones diversificadas en el plano social, psicológico y biológico (Espín, et al., 2008).

La magnitud que la violencia ha alcanzado es tal, que millones de personas mueren cada año por causas acreditables a la violencia, siendo que la mortalidad solo personifica la parte más visible, ya que por cada muerte violenta se producen decenas o cientos de lesiones de diversa gravedad (Espín, et al., 2008). La muerte es una de las manifestaciones más extrema e infrecuente de la violencia, porque generalmente las victimas sobreviven de esta y la comprensión de las alteraciones en la salud de los supervivientes, representa un reto para los expertos de la salud al medir el impacto total de la violencia (Larizgoitia, 2006). Esto crea un costo físico, emocional y económico, por ejemplo el maltrato psicológico continuado, con  consecuencias muy graves en la salud mental de la víctima (Blázquez, Moreno & García-Baamonde, 2010). Las agresiones físicas en cambio, pueden provocar un espectro de alteraciones corporales y funcionales, así como desencadenar sintomatología psicológica (Larizgoitia, 2006).

La violencia no es objeto de estudio exclusivo de una sola ciencia, por ejemplo a la psicología le incumbe el comportamiento, la persona, la psique; así como de la violencia, sus causas, consecuencias, las dinámicas de sus manifestaciones, las dimensiones, su significado y sentido (Ávila, 2013). Puesto que constituye un problema de salud y puede ser el factor de riesgo de muchas enfermedades, la medicina se enfoca en lo concerniente a las repercusiones físicas de la violencia. Mientras tanto, los filósofos se interesan en la relevancia de la violencia simbólica (Hernández, 2010). Así, cada especialista y cada ciencia suele tomar un enfoque o un interés particular al abordar la violencia. Por ejemplo, Carabajal (2010) realiza un análisis lingüístico del concepto de la violencia y observa el conjunto de creencias que son manipuladas y controladas por medio de retóricas del discurso que encubren formas de dominación y alienación de los individuos, para hacer detonar la condición humana oprimida en conductas violentas.

Así como la violencia es abordada por múltiples disciplinas científicas, también se han creado diversas teorías para explicar su concepción, secuelas, manifestaciones, entre otras. Éstas se pueden distinguir en dos clases: las teorías activas o innatistas y las reactivas o ambientales. Las teorías activas o innatistas la contemplan como un componente orgánico  en las personas, que es elemental para su proceso de adaptación; las principales son la teoría genética, la teoría etiológica, la teoría psicoanalítica, la teoría de la personalidad, la teoría de la frustración y la teoría de la señal-activación. Las teorías reactivas o ambientales destacan la influencia del medio ambiente y la relevancia de los procesos de aprendizaje en la conducta violenta del ser humano; las principales corrientes teóricas son la teoría del aprendizaje social, la teoría de la interacción social, la teoría sociológica y la teoría ecológica (Ramos, 2008).

Las diferentes teorías ambientales que buscan comprender o explicar la violencia se distinguen en la cuantía que le atribuyen a distintos factores psicológicos, relacionales, sociales y culturales (Alencar-Rodrigues & Cantera, 2012). Por ejemplo, la teoría del aprendizaje social, desarrollada por Albert Bandura, observa una combinación de factores psicológicos y sociales que influyen en la conducta. Existen tres requisitos para el aprendizaje y modelamiento de la conducta, éstos son la retención, es decir, recordar lo que se ha observado; la reproducción o habilidad de reproducir la conducta; y la motivación, que se refiere al deseo de adoptar la conducta (Ramos, 2014).

Por su lado, el modelo ecológico formulado por Bronfenbrenner permite analizar los factores que influyen en el comportamiento clasificándolos en cuatro niveles (Jiménez & Zambrano, 2011). El primer nivel llamado microsistema comprende las características personales que aumentan la probabilidad de ser víctima o victimario. El siguiente nivel es el mesosistema, que representa el contexto contiguo en el que asume lugar la violencia y habitualmente es el entorno familiar (Ramos, 2014); este nivel puntualiza las relaciones más significativas en la vida de las personas, ya que en la familia se modela el futuro comportamiento e identidad y oportunidades de vida (Olivares & Incháustegui, 2011). El tercer nivel es el exosistema, que contempla las estructuras formales e informales (Ramos, 2014); es el plano comunitario donde se gestan las redes de relación más inmediatas que favorecen el sostenimiento cotidiano de las relaciones humanas apoyadas en el reconocimiento mutuo (Olivares & Incháustegui, 2011). Finalmente  está el macrosistema, que contiene los valores y las creencias culturales que promueven la violencia, influyen en el exosistema, mesosistema y microsistema; por ejemplo las normas que validan el uso de la violencia en una sociedad y se transmiten por medio de los procesos de socialización (Ramos, 2014).

La influencia entre los diversos sistemas no es lineal, y no va del macro al microsistema únicamente, sino que también se da a la inversa, de tal forma que una sociedad violenta generará individuos que ejercen violencia, quienes retroalimentarán el sistema de violencia social que promoverá una mayor violencia entre los individuos, generándose así un círculo vicioso en el que la violencia va incrementándose a través del tiempo y puede caracterizarse por circunstancias particulares del contexto y momento histórico en que se presenta. Así, para entender la violencia en Tamaulipas, es necesario tener una aproximación nacional, la cual enmarca y contextualiza la violencia de uno de los estados con mayor violencia en el país. Comencemos por analizar la violencia asesina en México. 

Estimaciones de la violencia asesina en México: El homicidio representa un delito y un hecho violento debido a que no solamente está relacionado con incentivos económicos como los que suelen atribuirse a los delitos, sino que puede obedecer a fines sociopolíticos o interpersonales, entre otros. Por ello, es imprescindible contar con estadísticas confiables acerca de la dimensión del fenómeno, de sus características y de las víctimas (Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (2016). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2014) estima que en 2012 hubo 475 000 muertes por homicidio a nivel mundial, lo que representa una tasa de homicidios del 6.7 por cada 100 000 habitantes, sesenta por ciento eran varones de entre 15 y 44 años, lo que convierte al homicidio en la tercera causa de muerte para los varones de ese grupo etario. Y aunque estas cifras pudieran hacer pensar que las mujeres son violentadas en menor medida, esto no es necesariamente cierto, pues una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. 

En México se registraron 17,027 averiguaciones previas por homicidio doloso correspondientes a 18,650 víctimas, durante el 2015. En términos relativos se registró una tasa de 14.07 averiguaciones previas y una tasa de 15.25 víctimas por cada 100 mil habitantes. Respecto al año anterior las averiguaciones previas por cada 100 mil habitantes aumentaron 7.62% y las víctimas incrementaron 6.54%. Este incremento representa el primero reportado en el ámbito nacional desde el 2011 (Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (2016). 

A nivel nacional diversos organismos gubernamentales y asociaciones civiles han investigado y atendido la situación, por lo que ha sido posible establecer las diferencias en relación a los homicidios de hombres y de mujeres. Por ejemplo, en el periodo del 2000 al 2015,  el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2017), contabilizó 316 mil 347 defunciones por homicidio en México, de las cuales nueve por ciento fueron contra mujeres, es decir, 28 mil 710 (Ver tabla 1). (Ver tabla 1 en PDF)

Como puede verse, en lo que va de esta década los homicidios han incrementado significativamente en México, y aunque los hombres siguen llevando la delantera, en el grupo de mujeres también es notable dicho incremento. Ahora bien, hacer hincapié en el análisis de las diferencias entre los homicidios de hombres y de mujeres no sólo tiene una finalidad estadística, pues analizar estas diferencias nos lleva a comprender la naturaleza de la violencia homicida hacia las mujeres y entenderla como una manifestación de la violencia de género, la cual llevada hasta sus últimas consecuencias se convierte en feminicidio. Entremos pues al punto medular de este artículo: la violencia feminicida en Tamaulipas. 

Violencia feminicida en Tamaulipas: La violencia de género que ejercen los hombres contra las mujeres tiene como objeto controlar, asustar, lastimar o castigar a las mujeres, es una expresión de poder (de desigualdad de poder) que puede suceder en diversos escenarios como el hogar, la calle o el trabajo. En los feminicidios, sucede algo particular, el victimario afirma algo de sí mientras niega algo de su víctima, pues no se tratan de asesinatos al azar, así lo hacen pensar las evidencias en los cuerpos de las mujeres, cuerpos que son objeto de ira y rencor, en un escenario que implica negación, afirmación y cosificación en diversos sentidos (Trejo, 2010). 
               
En México, la tercera encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en los  hogares (ENDIRE)  reportó que 47% de las mujeres sufrieron violencia en su relación actual o en la inmediata anterior. Dicha violencia fue infringida en la forma de insultos, amenazas y humillaciones en el 24.5% de los casos, mientras que el 43.1% de las mujeres reportaron violencia económica, 14% violencia física y 7.3% violencia sexual (INEGI & Instituto Nacional de las Mujeres [INMUJERES], 2012).  

Ante el creciente escenario de violencia feminicida en México, mediante Decreto del 22 de junio de 2011, el estado de Tamaulipas tipificó la figura jurídica de feminicidio, al adicionar el artículo 337 Bis a su Código Penal y lo incorporó como delito grave en el artículo 109 del Código de Procedimientos Penales (Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, 2014). 

El Código Penal del Estado de Tamaulipas (2013) contempla desde entonces que existen razones de género de parte del sujeto activo cuando la víctima presenta indicios de violencia física reiterada, o cuando existan antecedentes de violencia moral o acoso del sujeto activo en contra de la mujer. 

De esta forma, y dados los elementos señalados en el Código de Procedimientos Penales de Tamaulipas, la violencia que mata a las mujeres rara vez se cataloga como feminicidio, y en su lugar se sigue usando la figura del homicidio doloso contra una mujer, en lo que se investiga si el victimario es del mismo sexo, o del sexo opuesto, y el motivo del crimen. Así, el día 12 de diciembre del 2015, en la nota principal del periódico El Mercurio de Tamaulipas, el Procurador de Justicia del Estado reportó que no hay registro de feminicidios: 

“No, por supuesto que no, nosotros no tenemos ese problema y quisiera que quedara muy claro; en Tamaulipas no tenemos feminicidios. Hay que considerar que la cuestión de feminicidios tiene que ver con la cuestión de género; sí hay muertes de mujeres, por supuesto que las tenemos registradas pero lo tenemos como homicidios” (Sustaita, 2015, párr. 2).   

Sin embargo, en el periodo del 2000 al 2015, Tamaulipas acumuló ocho mil 613 defunciones por homicidio, de los cuales 12.2% fueron contra mujeres. Es decir, mil 47 durante lo que va de este siglo (INEGI, 2017). En el año 2002 se registraron 17 homicidios de mujeres en Tamaulipas, y una década después, en el año 2012 se llegó a 172 defunciones. En 2014 se llegó a 141 homicidios de mujeres, las del 2016 son cifras pendientes, pues el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica se toma dos años en emitir el dictamen definitivo (Ver tabla 2). (Ver tabla 2 en PDF)

Un aspecto importante a analizar es la relación entre el incremento de los homicidios y la lucha del Gobierno Federal contra la delincuencia organizada. Para Hernández-Bringas y Narro-Robles (2010): Si la estrategia gubernamental contra el crimen organizado no existiera y, por tanto, tampoco las “ejecuciones” que se asocian a esa lucha, observaríamos que el homicidio continuaría una tendencia al descenso, congruente con los ritmos observados en los años previos a 2008 (p. 263).

En teoría, los homicidios aumentaron por pugnas entre el Gobierno y el crimen organizado. Sin embargo, las organizaciones gubernamentales establecen que en relación de homicidios de hombres contra mujeres, éstas tienen una incidencia menor; y las causas son estructurales, ya que las organizaciones delincuenciales son células de una misma sociedad, que está regida por los roles de género, que suponen que la mujer sirve para las tareas afectivas, no las instrumentales, como pelear o asesinar. 

Así, la mayor parte de las mujeres asesinadas en Tamaulipas se presentan por casos de violencia intrafamiliar, y sólo el siete por ciento cayeron abatidas por enfrentamientos entre grupos del crimen organizado (Banco de datos del feminicidio,  como se citó en García, 2010). No obstante, la relativamente reciente y aún poco estudiada participación de las mujeres en algunas actividades del crimen organizado, como el narcotráfico, es motivo de una profunda investigación al respecto, pues la violencia ejercida contra las mujeres que participan en el crimen organizado puede estar más oculta al ocurrir en el seno de actividades clandestinas y no ser denunciada. 

Breve y desalentadora conclusión: La violencia se presenta en todo el mundo, pero hay localidades donde se acentúa, es el caso de Tamaulipas, México, así lo muestra el INEGI (2015), que coloca los homicidios en la posición número nueve de las  principales causas de defunción en la entidad durante el 2014. Hace una década esa causa no se encontraba entre las 10 más comunes en el estado.

El incremento de la violencia homicida en Tamaulipas se ha asociado a la lucha que ha emprendido el gobierno federal y estatal contra la delincuencia organizada. Sin embargo, el combate entre el gobierno y el crimen organizado toma como principales víctimas mortales a los hombres, que por su condición de género son reclutados para realizar los enfrentamientos. 

La participación de mujeres en el narcotráfico es percibida como algo “extraordinario”, ya que destaca su participación desde la mirada predominante sobre las mujeres como objetos: cuerpo, juventud, belleza, bondad (Hernández, 2010). Su papel no es el de victimarias, sino el de víctimas; lo que corresponde con la imagen estereotípica de las mujeres como débiles, creíbles y maternales. 

Serrano y Serrano (2006), señalan que las mujeres son enseñadas en la estructura social a desempeñar un rol de guardianas de los valores de la familia, por lo que los actos de violencia son delegados a los hombres. En ese tenor, se explica que los significados del hombre como proveedor influyan en la persistencia de formas acostumbradas de división sexual del trabajo y relaciones autoritarias (Szasz, Rojas & Castrejón, 2008). 

La expresión más condenable de la desigualdad de género es, sin duda, la violencia estructural contra las mujeres, perspectiva que influye en la legislación de cada país, aunque en la mayoría se concibe a la mujer como débil, y casi incapaz de ser victimaria. Este tipo de violencia es un hecho histórico en nuestro país que está presente en todos los ámbitos de la vida de las mujeres; como hijas, hermanas, novias, esposas, trabajadoras, o jubiladas (Castro & Riquer, 2012). En el caso de Tamaulipas, pese a contar con la figura jurídica del feminicidio, no hay casos registrados, esto es, por algún motivo se insiste en ocultarla. 

La violencia que mata a las mujeres de Tamaulipas es estructural. Sus orígenes son sociales y culturales. El sexismo es transmitido, fomentado, y aprobado tanto por hombres, como por mujeres. Para Russell (2006), cuanto mayor sea la inclinación de los hombres frustrados a la violencia, mayores serán las probabilidades de que esa forma de sexismo se exprese violentamente, incluso hasta provocar la muerte.

El sexismo se suele expresar en frases comunes que justifican la violencia, como “ella se lo buscó por andar de puta”, “quien sabe con quién habrá andado”, “no atendía al marido por andar trabajando”, “a las niñas buenas no les pasa nada malo”, entre muchas otras, que forman parte de las construcciones sociales, como señala Madriz (2001), y que ponen el acento en la necesidad de fomentar una mayor equidad entre hombres y mujeres.

Las mujeres que se ajustan al estereotipo son tratadas de forma benévola, es impensable que puedan ser “malas”. Mientras que las que se distancian son castigadas (Moore & Padavic, 2010). Así, hablamos de una estructura social que castiga (hasta con la muerte) la diferencia, la evolución, la creatividad y la innovación. Por ende, hablamos de una estructura que obstruye, que coarta la libertad de las mujeres, una libertad de la que se habla en cualquier discurso sobre derechos humanos, pero que estructuralmente está diseñada para los hombres (particularmente los que cumplen con ciertos requerimientos de raza y clase social), y que implícitamente está prohibida para las mujeres. 

Así culturalmente, a la mujer se le construye como un sujeto social sin capacidad de agencia, sin derechos y sin oportunidades; destinándosele de esta forma a una vida en subordinación y en silencio; porque además, como mandato implícito (y algunas veces explícito) para evitar más violencia es mejor no denunciar, pues como mencionan Guzmán y Guzmán (2015), persiste la idea de que la violencia es un problema íntimo que se debe quedar en el ámbito privado y no en lo público. 

La violencia es un problema multifactorial, que de forma tradicional se ha abordado mediante el establecimiento de un sistema de justicia, que se centran en el castigo de tipo penal a quienes incurran en acciones tipificadas como delito. Pero la violencia se puede tratar y prevenir, para ello se requiere el reforzamiento de políticas públicas no sólo de justicia, sino de salud, y modificar las estructuras sociales que sustentan la injusticia, porque es un problema que daña, que asesina.


Referencias

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El problema de la deserción y sus causas en el bachillerato CNCI plantel Puebla



Erika Ochoa Rosas

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla / México  



   

Erika Ochoa Rosas. Master en Educación superior, CONACYT- BUAP, Licenciada en Psicología egresada de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, E-mail: asesoriapsi_erika @hotmail.com




Recibido: 7 de Enero de 2017 
Aprobado: 8 de Mayo de 2017


Referencia recomendada: Ochoa, E. (2017). El problema de la deserción y sus causas en el bachillerato CNCI plantel Puebla. Revista de Psicología GEPU, 8 (2), 86-105.

Resumen: La deserción escolar, es un concepto que refiere una realidad educativa de gran complejidad. Son diversos los factores que intervienen en la presentación de las situaciones escolares a la que tales conceptos hacen referencia. En su interacción y por el uso que se hace de el en distintos escenarios de educación superior, dificultan la comprensión del hecho en estudio y hacen aún más compleja esta problemática. 

Este fenómeno han sido preocupación permanente de maestros e investigadores educativos, así como objeto de diversas investigaciones, mismas que han estado orientadas tanto cualitativa como cuantitativamente en su aproximación metodológica. La Universidad CNCI no está exenta de esta problemática, y es el escenario donde se desarrolla la presente investigación, en la que se busca describir los factores que propician la deserción, así como determinar las diferencias en su manifestación con respecto a variables sociodemográficas tales como género, edad, estatus socioeconómico, estado civil, entre otras. Así mismo, generar estrategias basadas en la gestión escolar que disminuyan los índices de deserción de la universidad CNCI en su modalidad de bachillerato plantel Puebla.

Palabras claves: Deserción escolar, Género, Desertor, Abandono, educación.


Introducción

El sistema educativo en México es muy complejo, la educación ha sufrido transformaciones a nivel estructural en el marco de las políticas, estrategias y acciones educativas comenzando con las leyes, los planes de estudio, programas, así como sus implicaciones sociales, culturales y políticas que van desde lo estatal, nacional e internacional.

Una muestra de tal complejidad se tiene en la organización del sistema educativo nacional. De acuerdo con la Ley General de Educación, el sistema educativo está integrado por tres subsistemas: básico, medio superior y superior. El subsistema Básico comprende niveles como el preescolar, primaria y secundaria. El subsistema medio superior comprende tres opciones: bachillerato general o preparatoria, bachillerato tecnológico y profesional técnico y el subsistema de educación superior comprende dos niveles: licenciatura y posgrado, la licenciatura en modalidades universitaria, tecnológica, educación normal o técnico superior universitario. El posgrado está conformado por tres subniveles: especialización, maestría y doctorado (SEP, 2010). Otro ejemplo que ilustra la complejidad mencionada se tiene en el número de personas que se inscriben a los diferentes subsistemas, niveles y/o modalidades. En el ciclo escolar 2013-2014, se inscribieron 30 115 977 alumnos y se emplearon 1 472 738 maestros, en un total de 242 621 escuelas, para todos los niveles de educación básica y media superior (INNE: 2014).

De la misma fuente, y sólo tomando como referencia el nivel de educación media superior, se obtiene que la distribución de la matrícula en cada una de las modalidades de este nivel de escolaridad es heterogénea. En el caso de Programas generales (Bachillerato) la población se distribuye de la siguiente forma: Bachillerato general (42.8% de la matrícula), Bachillerato tecnológico (33.8%), Telebachillerato (4.6%) y Colegio de Bachilleres (18.8%). Estos programas están orientados principalmente a la vida laboral o a la continuación de estudios de educación superior. En el caso particular de Puebla durante el ciclo escolar 2012-2013, el número de alumnos inscritos a nivel de educación media superior fue de 253 895, el número de docentes 16 698, el número de escuelas era de 1 623 (INNE: 2014).Tal como se presentó en los párrafos anteriores, la diversidad.

Es una característica del sistema educativo nacional en su conjunto. También es visible en los elementos particulares que componen tal sistema, háblese de niveles, de modalidades o incluso de instituciones en específico.    
                                                      
Por lo que se refiere al subsistema de educación media superior en el Estado de Puebla, en una de sus opciones que tiene de bachillerato general se puede hacer referencia al plan que maneja la institución de Centro Nacional de Cómputo e inglés (CNCI). La institución de CNCI tiene su REVOE en el Estado de Nuevo León. A nivel bachillerato se manejan dos modalidades: CNCI y CNCI PLUS, modalidades aplicables en todo el territorio nacional en los 90 planteles de esta institución. En el plantel CNCI Puebla se maneja la modalidad CNCI presentando las siguientes características: El 100% de las asignaturas organizadas por áreas: Ciencias  Sociales y Humanidades, Ciencias Naturales y Exactas,  Ciencias Económico-Administrativas, Tecnologías de la Información y  Lengua Extranjera (Inglés), con horarios flexibles de dos horas diarias, con los turnos matutino, vespertino y sabatino, una duración de dos años y un mes, con la opción de revalidación de estudios previos, con corta duración en sus tres modelos de aprendizaje: tutoría, en línea y presencial (CNCI:2012).

En los últimos tiempos, este programa ha experimentado un nivel de altos índices de deserción escolar, llegando alcanzar hasta el 50%, llevando a los directivos a cuestionarse por las causas probables de dicho fenómeno. En cuanto a esta preocupación se propone un diagnóstico para conocer las diferentes causas de este problema institucional y para tomar acciones se debe conocer donde se está fallando como institución educativa para poder atender el problema de la deserción escolar. 

El concepto de deserción se comienza a utilizar según Granja (1993) en la primera mitad del siglo XlX y su desarrollo implicó una profunda transformación en el modo de entender el paso de los niños por el espacio escolar que prevaleció durante el siglo XX. Los conceptos que se tienen de deserción son heterogéneos, y tienden a ser variables entre autores. Por lo que se refiere a la deserción escolar, es un fenómeno multicausal y complejo el cual podemos llegar a comprender con más claridad sobre la deserción con el acercamiento de Tinto (1993) debido a que plantea la persistencia del estudiante en una noción conceptual de integración académica y social. Tinto plantea que las decisiones de los estudiantes de quedarse o dejar las instituciones se ve afectada por los niveles de conexión que ellos tienen con dicha institución educativa, tanto en el área académica como social.

Planteamiento del problema de la deserción en Universidad CNCI: La Universidad CNCI (Colegio Nacional de Cómputo e inglés) es fundada el 4 de noviembre de 1996 y nace como una respuesta a la gran demanda de servicios educativos de calidad, brindando una amplia estructura y metodología a nivel nacional. En ese entonces, era una empresa enfocada en la enseñanza de cómputo e inglés, que con el paso del tiempo ha venido evolucionando hasta convertirse en una institución que ofrece educación media superior y superior, en modalidades presenciales y a distancia. Actualmente cuenta con 90 planteles de capacitación en 25 ciudades del país. Tiene como objetivo brindar servicios educativos en especialidades técnicas, diplomados, capacitación complementaria, bachillerato, licenciaturas, actualización y capacitación empresarial (CNCI: 2015). Por lo que se refiere al plantel de CNCI Puebla, se ofrece el servicio de bachillerato y una de las preocupaciones que existe es la deserción en los estudiantes que va desde un 5% a un 50% por módulo, ya que estos abandonan los estudios ya sea temporal o definitivamente. Esta situación se da por diversos factores algunos de ellos suelen ser: embarazos, drogas, trabajo, reprobación, malas conductas, bajo rendimiento académico, etc. Aún no está documentado, sin embargo, cuáles causales que han reportado los alumnos como motivos para darse de baja temporal o definitivamente del plantel, son las principales para tomar la decisión de desertar.

Actualmente el abandono se da en un número importante de adolescentes que deciden dejar de asistir a la escuela antes de concluir sus estudios en el nivel medio superior. Se habla de porcentajes cada vez más elevados ya que a nivel nacional el 43% no asiste a la escuela en este nivel medio superior (INEGI: 2010). La institución escolar debe tratar dicho problema para disminuir el porcentaje de fracaso y por consecuencia la deserción escolar. Algunos alumnos se enfrentan con dificultades al darse el cambio de la secundaria a la preparatoria, primeramente, en el proceso de admisión de algunos centros educativos, ya que en algunas instituciones de carácter público tienen que aprobar un examen para poder ingresar.

En este proceso de selección algunos son aceptados y otros son rechazados; de entre estos últimos, algunos adolescentes tienen la oportunidad de incorporarse a escuelas privadas pero otros se ven imposibilitados para continuar por falta de recursos económicos y otros más se ven en la necesidad de ingresar al campo laboral, con frecuencia obteniendo ingresos bajos que no contribuyen significativamente a la economía del hogar.

Por otro lado, es necesario tomar en cuenta el factor económico en esta institución, ya que al ser un bachillerato privado existen alumnos sin la solvencia económica suficiente para cubrir los costos de la colegiatura  o contrariamente alumnos que no cuentan con problemas económicos, pero que no le dan importancia a la escuela porque trabajan en la empresa de su familia y reciben un buen sueldo lo que los lleva a dejar de asistir porque no le encuentran la necesidad de tener que estudiar para un futuro debido a que ven que  ya tienen un futuro con una solvencia económica . Dado que la deserción es multifactorial afecta tanto a los alumnos que deciden desertar, como a los docentes y a la institución.

En particular los alumnos de primer grado del Plantel de CNCI son especialmente vulnerables debido a las dificultades para integrarse a un nuevo ritmo académico, a la falta de conocimientos, habilidades y estrategias de estudio, entre otros aspectos.  En el servicio educativo que maneja el plantel de CNCI Puebla, los docentes son quienes implementan diversas estrategias pedagógicas para que los alumnos tengan una visión positiva acerca del proceso de enseñanza-aprendizaje y que ésta, la visión se vea reflejada en la disminución de la deserción de alumnos en el plantel ya que repercute en el número de horas clase que tienen y en sus pagos afectando su economía. 

Y a la institución la deserción escolar es un factor que le preocupa, ya que siendo una institución particular, si disminuyen los ingresos económicos a la institución como son inscripciones, colegiaturas, certificados entre otros, se ve afectada la calidad del servicio debido a que no se activan en el módulo todas las materias y eso puede afectar académicamente a los alumnos  porque se atrasan en su trayectoria académica y por lo mismo abandonar la institución por mal servicio y no lograr su objetivo principal como institución educativa que consiste en lograr que el 100% de los alumnos que ingresan a la institución concluyan sus estudios de educación medio superior.

Los porcentajes de deserción van desde el 5% al 50% en el primer módulo aun existiendo estrategias como el promover instalaciones cómodas y con servicio agradable donde los alumnos se identifiquen con la institución y sientan que pertenecen a ella, para disminuir la problemática situación de la deserción escolar.

Contexto de la Deserción escolar: una perspectiva general de la importancia del contexto tanto internacional como nacional y estatal sobre el desarrollo de problemáticas relacionadas con la deserción escolar como son: los bajos índices de desempeño, la culminación de programas de educación que son algunas de las preocupaciones de las instancias gubernamentales, instituciones de educación, directivos, padres de familia, docentes y cuerpos académicos.

Es innegable que las instituciones de educación media superior sufren las presiones del gobierno y de instancias acreditadoras para incrementar la cobertura educativa y las tasas de egreso. Bajo el argumento de que es necesario brindar igualdad de oportunidades a los jóvenes y la importancia de alcanzar mayores niveles de acceso a la educación, distintas organizaciones de nivel internacional, nacional y local influyen de manera directa o indirecta sobre el problema investigado.

A comienzos de la década del 2000 se observó una preocupación por parte de los distintos actores involucrados en la educación, los directivos, docentes, familias y los mismos alumnos con respecto a la necesidad de atender el problema de la deserción escolar. En efecto, un estudio realizado en Latinoamérica señaló la importancia creciente de la creación de Consejos Escolares a partir de reformas educativas de varios países como Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, México y Nicaragua (López, 2005). Un ejemplo de tal preocupación es el programa EDUCO en El Salvador que propone escuelas con altos grados de autonomía que están completamente administradas por la comunidad, lo que ha reducido los índices de deserción escolar y ausentismo (UNESCO, 2013).

Desde la década pasada se han observado propuestas educativas encaminadas a enfrentar el problema antes mencionado en América Latina, debido a las tasas de repetición y deserción que se han dado desde el nivel de educación media, donde las políticas educacionales de acuerdo al género especifican factores como el empleo, la remuneración, problemas conductuales en el caso de los hombres, maternidad y ayuda en labores del hogar en el caso de las mujeres, así como los estereotipos culturales, la discriminación en las escuelas y la poca formación docente como factores que hay que tomar en cuenta si se busca las causas de la incidencia de este problema. Asimismo, el impacto negativo de la actuación de algunos docentes sobre el desarrollo de habilidades académicas durante la etapa escolar, aumenta el riesgo de ingreso tardío a la escuela, el abandono o deserción escolar temprana que afectarán negativamente la calidad de vida de los alumnos a futuro (UNESCO, 2012).

En América Latina la deserción escolar representa uno de tales problemas y se manifiesta como un fenómeno sobre el que inciden múltiples factores, uno de ellos es  la condición de género  ya que las mujeres, debido a que algunas son madres en edad escolar y no cuentan con los recursos de oportunidad para estudiar, trabajar, muchas optan lamentablemente  por desertar temporal, parcial o definitivamente de la escuela (OCDE, 2010). 

En el contexto nacional La Secretaría de Educación Pública a través de la Subsecretaria de Educación Media Superior está reconoce siete modalidades educativas para proveer parámetros claros de calidad, fortalecer la regulación de las instituciones privadas de bachillerato y dar respuesta a las necesidades académicas de los diversos grupos poblacionales, como parte de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS). La educación media superior en México puede agruparse, en bachillerato general, bachillerato tecnológico y técnico profesional.

En la educación media superior sus usuarios son básicamente jóvenes de entre 15 y 19 años, con necesidades educativas específicas, relacionadas con su desarrollo psicosocial y cognitivo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Juventud 2005 este es el rango de edad en el que tienen lugar decisiones fundamentales que definen las trayectorias de vida de los jóvenes. En promedio, los jóvenes de México tienen su primer trabajo a los 16.4 años, salen de casa de sus padres por primera vez a los 18.7 años, tienen su primera relación sexual a los 17.5 años. Este tipo de eventos revelan que se trata de una etapa determinante en la vida y en el desarrollo personal (ENJ, 2005). 

Es muy importante considerar la vulnerabilidad a la que los alumnos se encuentran expuestos, los cambios que tienen, el lugar y la trascendencia de las decisiones que los jóvenes asumen a lo largo de esos años. Todo ello merece atención especial hacia los estudiantes, la cual debe comprender diversos sentidos. Desde luego habría que agregar que a los 18 años los jóvenes adquieren la mayoría de edad y con ello los derechos y obligaciones que otorga la ciudadanía plena. Por ello, en este tipo educativo se deben fortalecer las bases para la toma de decisiones informada y responsable (ENJ, 2005).

Un aspecto importante del Subsistema de Educación Media Superior es la posibilidad el tránsito de estudiantes entre subsistemas y escuelas que resulta indispensable para combatir una de las causas de la deserción en la EMS. Debido a la necesidad de cambiar de escuela por múltiples factores en los estudiantes como suelen ser el cambio de domicilio, mudarse de una ciudad a otra, rectificar el tipo de escuela que creen apropiada o buscar un ambiente escolar distinto, entre otras posibilidades. Es por ello que el sistema educativo nacional reconoce esta realidad y busca no entorpecer indebidamente el tránsito entre planteles, ya que el impedir o dificultar estos cambios no conduce sino a que los jóvenes deserten o que, en el mejor de los casos, terminen su EMS en un plantel que no fue de su agrado y terminen por no continuar su trayectoria en la educación superior. 

El bachillerato CNCI es una escuela de nivel medio superior, que cuenta con horarios de dos horas diarias en sus diferentes turnos que son el matutino, vespertino o sabatino. Cuenta con una duración de dos años. Cuenta con la posibilidad para los alumnos de revalidar estudios que se hayan cursado en otra institución del mismo nivel educativo. En la preparatoria CNCI, se combinan diferentes estrategias didácticas, de acuerdo a las características de las asignaturas a cursar cuenta con tres modalidades de impartir sus clases, como son: modalidad presencial, la modalidad con tutoría o en modalidad a distancia por medio del internet (CNCI, 2015).

 La deserción escolar en la educación media superior: En el ámbito de la educación una de las aproximaciones de la deserción se define según Tinto (1989) como el abandono estudiantil del sistema de educación, referido al flujo de estudiantes que desertan definitivamente de todas las modalidades de educación, el abandono de una institución educativa ocurre cuando los estudiantes realizan una transferencia inmediata a otra institución educativa. 

Cabe destacar que entre las características que presenta el problema de la deserción se encuentran el abandono o suspensión voluntaria ya que los propios alumnos son los que toman la decisión, aun siendo menores de edad, de desertar de la escuela, e incluso esto se vuelve repetitivo convirtiéndose en desertor de varias instituciones educativas en un mismo grado académico. 

Otra causa de la salida de los alumnos es debido a las deficiencias académicas y en consecuencia, el bajo rendimiento escolar, el cambio de institución educativa, la baja de los alumnos que alteran el orden y la disciplina institucional, esta última debido a sus malas conductas se les llega a etiquetar a estos alumnos y es una característica que en algunas ocasiones obstaculiza el ingreso a otra escuela. Es importante considerar que estas características de la deserción escolar siempre se han presentado en la educación, pero debido a las pocas investigaciones sobre retención o deserción escolar es un problema que ha limitado el sistema educativo en el nivel  medio superior. 

La deserción escolar y la poca eficiencia terminal, son problemas que caracterizan a la mayoría de las instituciones mexicanas de educación media superior, ya sea en una institución privada o de gobierno; ya que no solo es un problema local, el tema es reconocido mundialmente y su estudio se ha abordado desde diferentes perspectivas y disciplinas. Debe decirse que una de las definiciones de la deserción es claro, a pesar de ser general es el abandono que hace el alumno de los cursos escolares o carrera a los que se ha inscrito, dejando de asistir a las clases y de cumplir con las obligaciones fijadas (De los santos, 1993).

El género en la deserción escolar: La perspectiva de género es un marco que permite detectar factores de desigualdad, que afectan a hombres y mujeres en diferentes ámbitos del desarrollo personal, social, cultural y educativo debido a las estructuras que mantienen las desigualdades, las necesidades y problemas en específicos, así como los obstáculos en la educación media superior.

El Instituto Nacional de Mujeres analiza el sistema de creencias, acerca de las características, atributos y comportamientos que se piensan son propios o esperados tanto para los hombres como para las mujeres, las creencias constituyen las ideas construidas por la sociedad, sobre el comportamiento y los sentimientos que deben tener las personas en relación a su sexo y que son transmitidas de generación en generación (Bonder, 1993). Estas creencias son importantes porque son un referente para limitan el acceso, permanencia y conclusión de la educación media superior en hombres y mujeres. Otro aspecto a tratar son los estereotipos de género que son creencias que la sociedad crea y comparte en una cultura determinada de manera que se asigna el papel que hombres y mujeres deben desarrollar en dicha cultura (INMUJERES, 2002). 

Lagarde (2003) señala que la construcción de los géneros, plantea diferencias importantes en la función de la relación entre hombres y mujeres; las cuales no se determinan por la biología, sino por el contexto social, político, económico y cultural. Este se pone en práctica en el momento en que las mujeres están expuestas a un sistema de valores asimétricos y de diferente valoración con respecto a los hombres. A partir de las diferencias entre sexo biológico y lo construido socialmente se presentan diversas situaciones de discriminación, principalmente hacia las mujeres; que son justificadas por las supuestas diferencias anatómicas, cuando en realidad las diferencias tienen un origen social. 

Cada persona es única, individual, irrepetible e incomparable de manera que, desde la perspectiva de género a partir de la apariencia física (biológica), la sociedad, asigna los roles adecuados para mujeres y hombres, esto se refleja en las creencias populares y las actividades, las cuales se atribuyen en función del género, se interiorizan y se generalizan como estereotipos de género. Los estereotipos de género niegan la posibilidad de diversidad, se interiorizan e impiden el desarrollo de las potencialidades humanas. En ese sentido, Prieto (1998) señala que a las niñas se les ha enseñado a ser sumisas, pasivas, sus tareas se refieren al cuidado del otro y la crianza; mientras que, el estereotipo para los niños implica agresividad, independencia, productividad, fuerza, dominio, entre otros y eso se ha evidenciado en diversos estudios donde se demuestran las problemáticas de género que se presentan en la educación. 

Bustos y Blázquez (2003) muestran que en la educación existen inequidades de género, desde las desigualdades numéricas en la ocupación de puestos de toma de decisiones, donde se encuentran principalmente hombres, la ausencia de la perspectiva de género en la formación docente y estudiantil, las relaciones de poder entre los sexos dentro del mundo académico, las formas de violencia sexual, las diferencias presupuestales entre otros.


Metodología

Se consideró el tipo de investigación que se realizó, así como el de los elementos metodológicos que lo conformaron. A continuación, se expresan dichos elementos. El abordaje metodológico del problema de investigación de esta investigación de tipo cuantitativo, descriptivo y documental.

El tipo de estudio realizado para la investigación es descriptivo; debido a que se buscó construir un diagnóstico que describiera el problema de la deserción en el bachillerato CNCI plantel Puebla, para identificar las causas, consecuencias del abandono escolar y para así determinar estrategias para disminuir la deserción de la institución.

En esta investigación descriptiva se midieron indicadores de las variables y se definieron de manera independiente y a la vez se recogieron grupalmente la información de las variables a las que se refiere y como se relacionan entre sí. Para esta investigación se realizó la descripción de los resultados obtenidos del cuestionario a alumnos desertores del bachillerato CNCI plantel Puebla.

Sin embargo, el presente trabajo se consideró una investigación cuantitativa, debido a que representa un conjunto de procesos secuenciales, cada etapa procedió a la siguiente y no se eludió ningún paso. Fue limitada se derivó de los objetivos y las preguntas de investigación, y de ahí, se construyó el marco teórico, debido a que se planteó un problema de estudio determinado que es el de la deserción en el bachillerato CNCI plantel Puebla.

Participantes: La población con la que se trabajó, correspondió a los alumnos matriculados durante el periodo 2014 – 2015, y estuvo constituida por 420 alumnos inscritos en el ciclo escolar 2014 - 2015, de ambos sexos y con edades comprendidas entre 15 y 42 años de los cuales el 30.9 % (130 alumnos) son considerados como desertores. 

De ellos, se tomaron como muestra para la aplicación del cuestionario 40 alumnos que desertaron de la institución de forma temporal o definitiva matriculados en el ciclo escolar 2014 - 2015. 

Instrumento: Otro elemento importante más que se consideró en la investigación propuesta, fue el instrumento; el cual sirvió para la obtención de información. Para el caso de esta investigación su relevancia consistió en que se realizó un cuestionario, para alumnos que habían desertado de la institución de forma temporal o definitiva, con el propósito de registrar información e identificar características de estos sujetos y estimar las variables que se están trabajando en esta investigación que son: La deserción escolar, trayectoria escolar, abandono escolar y retención. 

Algunas consideraciones para el cuestionario fueron las siguientes: Que la información recabada fuera estrictamente confidencial, que la información fuera retomada sólo para fines estadísticos, para la realización del diagnóstico sobre la deserción escolar se procuró que las respuestas fueran lo más honestas posibles para que el análisis tuviera mayor confiabilidad.

El instrumento que se realizó para la investigación fue un cuestionario. Para los alumnos que habían desertado del bachillerato de CNCI, se elaboraron 30 preguntas, el cuestionario comienza con el apartado de los datos generales que incluyen los datos como: Edad, género, lugar de residencia y estado civil.

El cuestionario continúa con el apartado de aspectos socioeconómicos donde se formulan cinco preguntas de opción múltiple. Después continúa con el apartado de trayectoria escolar donde existe una pregunta abierta, una dicotómica y dos de opción múltiple con cinco probables respuestas. El apartado de causas de deserción escolar que lo conforma una pregunta dicotómica y cuatro de opción múltiple con cinco probables respuestas. El apartado de abandono escolar consta de cinco preguntas de opción múltiple con cinco probables respuestas y una pregunta dicotómica. El apartado de retención está conformado por dos preguntas de opción múltiple con cinco probables respuestas y por último el apartado de consecuencias de la deserción escolar está constituido por cuatro preguntas de opción múltiple con cinco probables respuestas.

Estas preguntas permitieron abordar diversos criterios en la indagación de las variables seleccionadas en la investigación. A su vez el cuestionario permitió obtener datos sobre las acciones, opiniones y/o pensamientos de las personas cuestionadas, circunstancias que permitieron a la investigación, el obtener datos relevantes y concretos de primera fuente, otorgándole mayor objetividad a la información obtenida. 

Procedimiento: A continuación, se desglosa la secuencia de acciones llevadas cabo durante la presente investigación. Se realizó la definición conceptual y operacional de las variables para elaborar los cuestionarios. Primeramente, se elaboraron 230 ítems que fueron revisados para finalmente seleccionar 30 ítems con los cuales se construyó el cuestionario de desertores. Dicho pilotaje permitió formular la versión final del instrumento.

Se hizo la presentación formal del proyecto de investigación a la directora del bachillerato de CNCI plantel Puebla con el fin de pedir su apoyo para recabar la información, tanto de carácter general, como de aquella relacionada directamente con su trayectoria escolar, de aquellos alumnos de la institución identificados como desertores.  

En la entrevista con la autoridad de la institución se aseguró el tratamiento confidencial de los datos recabados a través del formato de solicitud de ingreso y entrevista de continuidad de la institución.

La aplicación del cuestionario se llevó a cabo en el bachillerato del CNCI plantel Puebla en los meses de noviembre y diciembre del 2015, Se aplicó el instrumento a40 alumnos que ya habían sido identificados como desertores y a los cuales se contactó vía telefónica y se les invitó a participar en el estudio. La aplicación del cuestionario se estableció para un periodo de entre 20 y 25 minutos.

Posteriormente se procedió a elaborar una matriz de datos con las respuestas de los cuestionarios utilizando para ello una hoja de cálculo, Se hicieron las operaciones de análisis de datos respectivas y se obtuvieron los resultados numéricos. 

Los resultados fueron procesados durante el mes de enero- febrero de 2016 con el auxilio de la estadística básica, recurriendo a gráficas que facilitarán la descripción e interpretación de los datos, lo que permitió dar un tratamiento de forma más objetiva a los resultados.



Discusión y resultados

El grupo objeto de estudio estuvo conformado por 40 sujetos identificados como desertores, los cuales tienen una edad promedio de 18.9 años. Se identificó así mismo que el grupo está integrado por un 33% de informantes del género femenino y un 67% del género masculino, como se observa en el gráfico1. (Ver gráfico 1 en PDF)

En lo que respecta al género de los informantes, se observa un predominio del género masculino, reconociendo que no obstante que la población general en la institución donde se desarrolló el estudio es mayoritariamente masculina en el periodo considerado para la investigación, cabe destacar que tal predominio coincide con lo anteriormente documentado en estudios sobre deserción, es decir que el género masculino deserta más que el femenino. Es importante recalcar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2010) en América Latina ha encontrado que la deserción escolar es un fenómeno sobre el que inciden múltiples factores, uno de ellos es  la condición de género. Una posible explicación para el hecho de que las mujeres desertan de los estudios es que, debido a que varias de ellas se convierten en madres durante su trayectoria escolar, en consecuencia, desatienden las obligaciones de carácter académico por atender sus responsabilidades maternales. 

Adicionalmente y como un segundo factor, las mujeres no cuentan con los recursos económicos para estudiar, trabajar y mantener a sus hijos, muchas optan lamentablemente por desertar temporal, parcial o definitivamente de la escuela, lo que las lleva a depender de su familia o pareja y no concluir el nivel de educación media superior. Una situación similar se presenta en los varones, pues si bien ellos no se embarazan, sí embarazan a su pareja, de forma tal que el asumir la responsabilidad de la manutención familiar los lleva a desertar. Por otra parte, la cultura occidental considera que la deserción es hasta cierto punto aceptable en el caso de los hombres puesto que tienen más oportunidades de empleo, y relativamente mayores oportunidades de regresar a estudiar. 

Otra característica asociada a la condición de género y que explica las diferencias en cuanto a porcentajes de deserción entre hombres y mujeres se refiere al comportamiento mostrado en las clases, pues mientras ellos presentan mal comportamiento y poco compromiso con la escuela; las mujeres suelen ser más tranquilas en sus conductas y mostrar mayor compromiso hacia la escuela.  

Las causas de abandono por las cuales tomaron esta decisión los datos son los siguientes: En primer lugar se encuentra lo económico con un 29%, posteriormente las causas académicas con un 27%, le siguen las causas motivacionales con el 20%  y por último las causas de salud con un 9%, como se observa en el gráfico 2. (Ver gráfico 2 en PDF)

Por lo tanto, las causas de abandono que mencionan los informantes en primer lugar son las causas económicas esto sobre todo los informantes que egresaron de una secundaria de tipo público ya que la institución es particular donde se pagar colegiaturas y costos que no están acostumbrados, lo que los lleva a ahogarse en los pagos o tienen otras prioridades que no son académicas y terminaron desertando de la institución por esta causas económica.

En el caso de los sujetos que si egresaron de secundaria de tipo privada de igual manera los pagos llegan acumularse aun cuando ya saben la dinámica de una institución de tipo particular o refieren su prioridad no era académica. Posteriormente las causas académicas algunas suelen ser como: el tener problemas con algún docente, la exigencia que llegan a sentir por parte de la dirección o de los docentes debido a sus calificaciones o comportamiento, el plan de estudios no cubrió sus expectativas esperadas o no lo respetó la institución y le quitaron o asignaron materias que no llevaba el plan que les comentaron al inicio e incluso el orden de tomar las asignaturas no tenían el seguimiento que les habían mencionado cuando se inscribieron, las estrategias docentes que son tradicionales o aburridas, entre otras causas académicas que conllevan a la deserción escolar; otras causas son las motivacionales entre las que se encuentran el poco interés en asistir a la escuela ya que refieren que no aprendían y que en ocasiones en internet encontrar con más interés y claridad los temas que no eran bien explicados en el aula, el no contar con amigos con quien platicar interactuar esto porque los módulos duran muy poco y continuamente cambian de compañeros de clase. 

Por último, también están las causas de salud que van desde accidentes, enfermedades, embarazos, entre otros que conllevan a ausentarse y abandonar la institución ya sea de forma temporal o definitiva. Tinto en (1989) identifica que existen diferentes vertientes que buscan explicar el fenómeno de la deserción. Afirma que, es posible clasificar las causas al menos en cinco tipos: psicológico, social, económico, académico y motivacional, con sus respectivas características como son: las causas psicológicas que son los atributos de la personalidad del individuo como la motivación, responsabilidad, pro actividad, entre otros que determinan diferentes respuestas a circunstancias educativa. 

Las causas sociales como son el estatus social individual, la raza, el sexo entre otros. Las causas económicas como son los gastos que implica ser alumno de una determinada institución como son: las colegiaturas, libros, actividades extraescolares, cuotas extraordinarias, entre otras en el contraste con los ingresos que tiene el alumno y sus gastos de supervivencia conlleva a en algunas ocasiones no tener un equilibrio y abandonar la institución por falta de solvencia económica. Las causas académicas como ya que la deserción refleja en ocasiones el deseo de las organizaciones educativas de restringir las oportunidades educativas a determinados grupos o alumnos ya sea por su estatus económico, religión entre otros. 

Las causas motivacionales ya que la conducta estudiantil es el resultado de la interacción dinámica recíproca entre el ambiente escolar y sus compañeros de aula y esta respuesta se da manera positiva o negativa ya que el ambiente y la socialización de los estudiantes son importantes, ya que si el alumno no se integra a ella deserta  más fácilmente.

En este apartado se menciona el tipo de bachillerato que asistió la primera vez que abandono la educación media superior los datos son los siguientes: El 72% menciona que el tipo de bachillerato fue privado y el 28% que fue de tipo público, como se observa en el gráfico 3. (Ver gráfico 3 en PDF)

Dado que el tipo de a bachillerato donde asistieron los informantes que anteriormente ya habían abandonado institución educativa de educación media superior, nos muestra que la mayoría había cursado en un bachillerato de tipo privado  donde se pagaban colegiaturas, y sabían el funcionamiento de un tipo de bachillerato así y también es un referente como nos lo muestran los índices en educación media superior de nuevo son las escuelas privadas donde es mayor el riesgo de abandono escolar, con 16.2%, a diferencia de las públicas con 14.7% (panorama educativo de México, 2012).A diferencia de los que abandonaron por primera vez el bachillerato y eran una escuela de tipo pública donde no había que pagar colegiaturas y la dinámica era diferente.

Las implicaciones que se presentaron después de abandonar el bachillerato de CNCI fueron un 29% las implicaciones familiares, un 27% las implicaciones de autoestima, el 20% implicaciones emocionales, 17% implicaciones laborares por los estudios y un 7% otras implicaciones, como se observa en el gráfico 22. (Ver gráfico 22 en PDF)

Las implicaciones que llevaron a los alumnos después de abandonar el bachillerato de CNCI fueron las implicaciones familiares los reclamos constantes de la inversión que hicieron y el no haber  concluido el bachillerato, le siguieron las implicaciones de autoestima perdida de amigos, sentirse inferior a sus compañeros que están a punto de graduarse o ya están en la universidad, implicaciones emocionales como sentir tristeza de no haber concluido el bachillerato, implicaciones laborares por los estudios él no ascender a un mejor puesto, no tener mejores prestaciones o sueldo debido a que no tiene certificado de bachillerato y otras implicaciones como son la calidad de vida, la frustración o el perder la oportunidad de estudiar.

Una vez finalizado el proceso de análisis e interpretación de la información que se efectuó en el capítulo anterior, se presentan a continuación las conclusiones generales a las que se arribó. Estas conclusiones se presentan en íntima relación con las preguntas de investigación que guiaron el estudio. Como se planteó al principio de la misma, se pretendía conocer las causas por las cuales un número importante de estudiantes desertan de la institución en la que se desarrolló la indagación.


Conclusiones

En primer lugar, se concluye que el  problema  de  la  deserción escolar continúa  siendo  un  fenómeno educativo de  graves repercusiones personales, familiares, sociales e institucionales, tal como se demostró a partir del  análisis  de  las  fuentes documentales tales como los informes emitidos por diversos organismos internacionales como Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO),  la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Subsecretaria de Educación Media Superior(SEMS) entre otras, así como recurriendo a las fuentes teóricas que han documentado ampliamente este fenómeno. Cabe destacar que se requiere continuar en la búsqueda de soluciones para atenuar el problema de deserción escolar.

El   diagnóstico   efectuado   en   el   Bachillerato de CNCI plantel Puebla evidencia que la deserción escolar se da en  los  diferentes  años  académicos  principalmente  en  primero y segundo. Este hecho coincide con lo planteado por diversos autores Álvarez (2005), Tinto (1989) en el sentido que la deserción escolar más importante se presenta en los primeros años del nivel de escolaridad de que se trate, al igual que los alumnos de este plantel, así mismo los que son del sexo masculino presentan una mayor tendencia a la deserción temprana, sin embargo, hay que tomar en cuenta que este sexo es el que predomina dentro de la institución. En este sentido, ser concluye que el género es un importante factor de deserción en la institución de referencia, coincidiendo con lo planteado por la OCDE (2015). Los datos recopilados en el estudio permitieron dar respuesta a las preguntas de investigación que se formularon al inicio del proceso, específicamente aquellas con relación al momento de la deserción y al género.

Con respecto a los factores adicionales como estado civil, estatus laboral, edad, se concluye que tales factores tienen una participación notable como factores de deserción en la institución de referencia. 

En segundo lugar, es importante destacar que la deserción escolar es un problema que afecta de forma importante a la institución, pero, especialmente a los alumnos matriculados que no llegan a concluir este nivel escolar, teniendo consecuencias desfavorables sobre la autoestima, la estabilidad familiar y laboral, entre otros, lo que en algunos casos conlleva a la frustración y a las dificultades para mejorar su calidad de vida.

El análisis de la información recopilada permitió ubicar al factor económico como uno de los más importantes factores causales de la deserción entre los estudiantes del bachillerato CNCI plantel Puebla. Este factor se expresó en falta de oportunidades laborales donde se tenga horarios flexibles, salarios donde se pueda solventar el pago de la educación y los gastos que conlleva estudiar como son los pasajes, copias, comidas entre otros. Así mismo, llamó la atención el hecho de que un número elevado de los desertores en esta institución traía consigo un historial de deserciones previas de otras instituciones, lo que sugiere la idea de que el factor económico trasciende los límites de una institución particular, y es causa importante de deserción en cualquier institución escolar de que se trate. Lo anterior coincide con lo planteado por La Encuesta Nacional sobre Niveles de Vida de los Hogares (ENNVIH) (2005).

Se concluye también que otra de las causas de deserción es de carácter motivacional dado que las condiciones generales que ofrecía la institución a sus estudiantes no se caracterizaron por adecuadas instalaciones, profesorado comprometido y calificado que motivara al alumno matriculado en la institución a continuar su educación media superior en la institución, horarios flexibles, los amigos y confianza con docentes y directivos, entre otros.

Con respecto a la variable estado civil no es un factor relevante debido a que la población en general en su mayor es soltero por lo que no se ve una influencia sobre la deserción en te punto. Finalmente, en lo que se refiere a la variable estatus laboral, se concluye que de igual forma la proporción a la población general no es un factor que sea determinante para que se lleve a cabo el problema de la deserción escolar.

Las causas familiares y de salud son igualmente factores intervinientes en la deserción observada en el bachillerato CNCI plantel Puebla, aunque su control y posible solución no se encuentra al alcance de la institución, destacando el hecho de que algunos padres de familia, sobre todo los que tienen hijas de género femenino prefieren que dejen de estudiar ya que comentan que en el futuro sus hijas se casaran o no ejercerán alguna profesión. Y por otro lado están las causas de salud provocadas por algún accidente, embarazo o enfermedad, factores que impiden la permanencia de los alumnos en la institución, los cuales terminan por recomendación médica y por su seguridad abandonando sus estudios.

Se concluye que existe una relación estrecha entre el abandono temporal de los estudios y la deserción definitiva dado que, en su mayoría, los alumnos que habían abandonado de manera provisional los estudios, finalmente terminaban desertando de manera definitiva. Los abandonos identificados como temporales por la institución deberán ser atendidos de forma especial y con el seguimiento adecuado para evitar que se conviertan en deserciones definitivas. 

Se concluye que realizar investigación educativa de manera habitual es de suma importancia para las instituciones que ofrecen este servicio. Investigaciones de este tipo ayudan a la institución a analizar sus fortalezas y debilidades con respecto al servicio educativo que ofrecen para así hacer los cambios pertinentes en cuanto al programa de estudios, las estrategias docentes, la infraestructura, entre otras, o bien analizar  el programa de retención de alumnos que lleva a cabo la institución para disminuir la deserción escolar en el plantel. 

En lo que respecta a los aspectos académicos directamente vinculados con la deserción escolar, a partir de los hallazgos se concluye que aspectos referidos a las expectativas no cubiertas, a la falta de cumplimiento de los propósitos y contenidos curriculares y los particulares y diversos estilos docentes con los que se encuentran los estudiantes en esta institución provocan un desinterés progresivo que eventualmente conduce a la deserción ya sea temporal o definitiva. 


Referencias

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