El presente proyecto de investigación es de tipo cualitativo debido a que busca comprender la influencia de la aplicación de citas Tinder en la conformación de parejas heterosexuales, específicamente en la Universidad del Valle, al igual que el empleo de dicha aplicación en la construcción de vínculos erótico-afectivos. El tipo de estudio con el cual se llevará a cabo es descriptivo, dado que, este “busca especificar las cualidades de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno sometido a análisis” (Rodríguez & Carvajal, 1999, pág. 34). De igual manera, se pretende realizar un estudio sincrónico debido a que se recolectan las experiencias de las parejas en un rango de tiempo determinado (2019 a 2022).
Por otro lado, las herramientas y técnicas que se usarán, en este caso entrevistas semiestructuradas, nos permitirán profundizar sobre la comprensión de las nuevas dinámicas relacionales construidas a través de Tinder por los jóvenes, para lo que se tendrán en cuenta las experiencia y percepciones de estos.
Finalmente, nuestro universo poblacional, es decir, la población con la que trabajaremos se centra en parejas heterosexuales de jóvenes entre los 23-25 años pertenecientes a diferentes programas académicos de la Universidad del Valle sede Cali, conformadas a través de la aplicación Tinder.
El primer contacto con las parejas se hizo a través de una publicación en un grupo público y social de la universidad Confecciones y Capuchos en Facebook. En un principio se recibieron solicitudes de muchas personas, sin embargo, para la investigación era importante que los dos integrantes de la pareja formarán parte de la universidad, lo que redujo considerablemente las opciones, quedando finalmente con tres parejas heterosexuales.
Posteriormente, se procedió a realizar las entrevistas, primero una prueba piloto, para después realizar el resto de ellas, en total 3, una para cada uno. Un obstáculo repetitivo, fue el tiempo de las parejas para poder brindarnos un espacio, esto, debido al contexto universitario de todas y las cargas académicas que se presentaban en ese entonces.
Capítulo 2
Marco teórico
Esta investigación se desarrollará bajo dos perspectivas sociológicas, en primer lugar, emplearemos el interaccionismo simbólico, bajo las premisas de Herbert Blumer y en segundo lugar, utilizaremos la fenomenología desde la visión de Edmund Husserl.
Por un lado, el interaccionismo simbólico se refiere al proceso en el cual los sujetos construimos significados a partir de los símbolos u objetos que nos rodean, por medio de la interpretación, percepción o juicios (Blumer, 1966, citado en Carabaña y Lamo, 1978), es decir, al interactuar con el universo de símbolos obtenemos información, creamos ideas y comprendemos a los otros y a nosotros mismos.
La influencia que tiene el interaccionismo simbólico en la construcción de vínculos erótico-afectivos, radica en el complemento o congruencia que tienen los jóvenes implicados en los símbolos y significados que emplean en su interacción, como, significados del amor, los gestos, valores, palabras, entonaciones, expresiones de la cara, etc., ya que para Carabaña y Lamo (1978), el relacionarse “ implica siempre doble proceso, de interpretación del sentido de las acciones de los demás y de definición de sí mismo y de la situación, que precede la acción” (pp, 173), es decir, que los vínculos se construyen a partir de la reciprocidad de las conductas, comportamientos y normas de los actores.
De acuerdo con la anterior definición, nos centraremos específicamente en los vínculos heterosexuales, que para las Naciones Unidas (2017) hace referencia a aquellas parejas conformadas por personas que sienta atracción física, romántica o emocional por otra persona de un sexo distinto del suyo.
Por otro lado, los con avances tecnológicos y con la creación de las redes sociales, como Facebook e Instagram, surgieron también las apps de citas como Tinder o Bumble, las cuales permiten crear un perfil con la posibilidad de añadir fotos, intereses personales y románticos, además de funcionar como un GPS, el cual permite hallar a un próximo novio/novia, esposo/esposa y/o amante en el área local en la que se encuentre el dueño del perfil. Berdichevsky (2017) señala que “no solo se trata de conseguir pareja o compañero en el mundo virtual, sino de multiplicar las opciones para poder lograrlo en todo momento y desde cualquier sitio” (párr. 7); esto es lo que se pretende exactamente con estas aplicaciones, acelerar e incrementar las posibilidades de encontrar el amor. Esto también dependerá del uso que los sujetos le den a esta, así como del conocimiento que tengan de la misma, es decir, de su funcionamiento e interfaz, ya que estos direccionarán la aplicación de acuerdo a sus necesidades y motivaciones.
Por lo anterior, es preciso señalar que, las primeras impresiones juegan un papel importante en el uso de aplicaciones como Tinder, ya que éstas en un contexto presencial, implican un “proceso mediante el cual se infieren características psicológicas a partir de la conducta, así como de otros atributos de la persona observada, y se organizan estas inferencias en una impresión coherente”. (Moya & Exposito, 1994, pág. 274). Sin embargo, en un entorno virtual como el de esta aplicación implica la inferencia de atributos o características de una persona a partir de la información suministrada en los perfiles, como descripciones, fotos o vídeos.
En la influencia de las aplicaciones de citas, específicamente de Tinder, en las relaciones erótico-afectivas, hacemos referencia a dos cosas: en primer lugar, el uso y en segundo lugar, el significado, es decir, aquello que representa para los jóvenes hacer match, chatear, mirar fotos o publicar en esta aplicación, así como la importancia que le dan en la construcción de sus vínculos erótico-afectivos. En este sentido, la fenomenología se interesa por la subjetividad o intersubjetividad de los sujetos, pues parte de las vivencias de los estos: “la fenomenología no busca contemplar al objeto mismo sino la forma en que es captado por el sujeto desde su intencionalidad y puesto en perspectiva espacio-temporal” (Bolio, 2013, pp 23), es decir, las visiones del sujeto sobre sí mismo y del mundo social que lo rodea dependerá de sus vivencias.
El ciclo vital de una pareja según Manrique (1993), se caracteriza por diferentes momentos: como el enamoramiento, la des-idealización y la confrontación; no obstante, para esta investigación nos centraremos en la fase de enamoramiento, específicamente, en la etapa de conformación en la cual, se da una mirada idealizada del otro que está impregnada de emocionalidad e irracionalidad.
La conformación de parejas desde la fenomenología de Husserl, se da a través del intercambio de experiencias y la construcción sobre “sí mismos”, ya que, “ [...] los amantes no viven el uno junto al otro, ni el uno con el otro sino el uno en el otro” (Crespo, 2012, pp 28), cabe resaltar que esta perspectiva busca el entendimiento de un fenómeno particular a través de las experiencias de los sujetos, en este caso de la pareja, se desarrolla en el convivir en el otro para los implicados, en donde, según Crespo (2012) “ [...] nos unimos en actos conjuntos como: planes, decisiones, acciones conjuntas y realizamos acciones juntos” (pp 28). En este sentido, lo erótico, involucrara algo más que el deseo sexual por el otro involucra amor físico o carnal; lo afectivo, conlleva el compromiso con los sentimientos y emociones por el otro. Por consiguiente, una relación o pareja erótico-afectiva se basa en el vínculo construido por dos personas, unidos por la intimidad y el afecto.
Capítulo 3
Bienvenido a un mundo de posibilidades
Tinder funciona como aplicación de citas, catalogada como una red “geosocial” (Diaz,Mazzeo & Resio, 2022, pág. ya que construye interacciones a partir de la proximidad geográfica de sus usuarios, pero también a través de las conversaciones que se generen entre estos. Además, esta aplicación “funciona como un catálogo con GPS donde se pueden ver los perfiles de otros usuarios según preferencias” (pág., pues el menú que ofrece permite elegir rango de edad, orientación sexual y distancia”
El punto clave de esta aplicación es no darle espacio al rechazo, para así tener más posibilidades de encontrar los que buscas, es decir, la navegación dentro de Tinder se trata en multiplicar las opciones en todo momento y desde cualquier sitio. En el desarrollo de las entrevistas logramos inferir que el funcionamiento de la aplicación sigue siendo el mismo para todos los usuarios, sin embargo, el uso que estos le den cambiará por completo el resultado, en este sentido, casi todas las parejas lograron descubrir cada una de sus herramientas en pocos días e incluso horas, debido a la sencillez y practicidad de su interfaz.
Sin embargo, para las parejas entrevistadas el uso de las diferentes herramientas que ofrece la aplicación posibilitó el encuentro con las personas de su elección o preferencia, reduciendo las posibilidades a aquellos usuarios que estén más cerca, coincidan en intereses, pertenezcan a la misma institución educativa e incluso escoger la edad de preferencia. La experiencia comienza desde la descarga de la aplicación en cualquier dispositivo móvil y posteriormente se puede vincular con otras redes sociales como Facebook, Gmail o número de celular, para luego diligenciar los datos necesarios y comenzar a construir su perfil con las especificidades que cada usuario desee.
Es importante señalar que los medios por los cuales las parejas descubrieron la aplicación varían según el contexto y experiencias de estos. Por un lado, logramos identificar que Tinder es un tema bastante cotidiano en la charlas entre jóvenes, lo que genera curiosidad y/o presión en estos para llevarlos a descargarla, debido a la influencia social que pueden tener los grupos a los que los sujetos pertenecen, pues esta “ hace referencia a los procesos a través de los cuales las personas influyen de forma directa o indirecta sobre los pensamientos, los sentimientos y la conducta de los demás” (Ortego, López, Álvarez, s.f, pág. 12). Por esta razón, hablar de Tinder genera intriga por descubrir de qué se trata o cómo funciona, pero también puede implicar la necesidad de encajar o de formar parte de la conversación de los otros, llevándolos a entrar a este mundo virtual.
Yo siempre supe que existía, pero como por el entorno social, veía que mis amigos tenían y yo “ve, ¿qué es eso?”
(Miguel, fragmento de entrevista, 2022)
Por un lado, el acceso a internet y a las redes sociales pueden posibilitar la visualización de publicidad, memes o diferentes interacciones que contengan información y/o experiencias de sobre aplicación Tinder dentro de estas, por lo que, para las parejas, también cuenta como un medio para conocer o descubrir la aplicación y comenzar a interactuar en esta. Por otro lado, logramos identificar que aquellos ya usuarios dentro de la aplicación convidan a otros a acceder a esta, pero esta vez no dentro de un grupo, sino una recomendación directa entre amigos, familia o conocidos, pues, según el periódico La Vanguardia en el 2020 más del 46% de los colombianos contaban con un perfil activo en esta plataforma y son estos mismos los encargados de motivar a otros a arriesgarse en esta experiencia virtual.
Pues me acuerdo que era mi mejor amigo y siempre me decía “ve, tengo una cita con tal chica, acompáñame” pero hace mucho tiempo y utilizaba no solo Tinder sino otras aplicaciones, ehh, y un día estábamos comiendo y él fue el que me abrió, el que abrió la aplicación, el que me creo la cuenta y ya (Natura, fragmento de entrevista, 2022)
Los perfiles de las parejas entrevistadas dan cuenta de las herramientas que ofrece la plataforma para interactuar dentro de ella, ya que, como mencionamos anteriormente, los usuarios pueden configurar su perfil de la manera en que deseen y de acuerdo a sus necesidades, pero las parejas coinciden en algunas de estas como: la selección de fotos de preferencia propias, descripción de sí mismo, agregar intereses específicos, así como la vinculación de la cuenta de Instagram o Spotify. A pesar de esto, las herramientas que las parejas más tienen en cuenta a la hora de construir su perfil, es seleccionar el género que desea visualizar, así como la distancia en kilómetros de las personas que quieren encontrar y el rango de edad de éstos, esto, para reducir la población y facilitar el encuentro de personas o usuarios de su agrado.
En este sentido, la búsqueda de otro cobra sentido, ya que los usuarios configuran su perfil a partir de la posibilidad de encuentros con un otro, es decir, construyen su identidad dentro de la aplicación consecuentemente con lo que esperan encontrar, donde la imagen virtual comienza a tomar más importancia que la presencial.
Finalmente, las motivaciones que llevaron a las tres parejas entrevistadas varían incluso dentro de los integrantes de cada una de estas, en primer lugar, prima el hecho de abrir la aplicación para así ampliar su círculo social y poder conocer personas de distinto tipo, si ningún interés sexual o romántico, por lo que algunos de ellos incluso preferían no especificar el género que querían visualizar, sino dejar que la aplicación les enseñara cualquiera. En segundo lugar, el mero entretenimiento motivó a algunas de estas personas a acceder a la aplicación, debido al funcionamiento de la interfaz, ya que para algunos puede ser entretenido ver los perfiles de otros, en tercer y último lugar, encontramos la terminación de una relación anterior o la soledad, como principal motivación para algunos de los entrevistados, incluso llegan a expresar que esta aplicación puede llegar a llenar vacíos dentro ellos.
Con lo anterior, es preciso interpretar que Tinder es un espacio que brinda múltiples posibilidades para los usuarios, no solamente aquellos escenarios que la aplicación ofrece en su manual o publicidad, por lo que la intención de acceder a ésta puede estar motivada por la posibilidad de relacionarse con otros sin un interés claro, debido a que las aplicaciones como estas y en general el internet “ sirve como un atajo para conocer a alguien, evitando el tiempo y el esfuerzo que implica una interacción cara a cara” (Lea y Spears, 1995 citado en Moral, 2001).
Por otro lado, la aplicación también motiva el entretenimiento y el jugar a hacer match, como fue el caso de Erika, limitándose a crear relaciones fugaces, en otras palabras “[...] experiencias de mero consumo [...] basada en coleccionar likes, matches y experiencias breves pero intensas” (Linne, 2020, párrafo 36) sin ningún interés específico, sino dejarse sorprender por la aplicación y las posibles interacciones que puedan desarrollarse en estas.
[...] Para jugar, me parecía interesante y pues la tengo para los dos géneros, entonces, era como ver y ya, literal, y si les doy match y si me hablan bien y si no pues x
(Erika, fragmento de entrevista, 2022)
Por último, podemos decir que el uso Tinder y en especial del Internet genera en algunos de los entrevistados un espacio seguro después de cualquier evento que haya afectado su estabilidad emocional, es decir, que la motivación que llevaron a algunos de los entrevistados es el hecho de verlos “como fuentes potenciales de apoyo social, especialmente por las repercusiones que podrían tener para ciertas personas con dificultades para la interacción social cara a cara o en riesgo de aislamiento y exclusión social” (Gracia, Fuente & Herrero, pág., 14).
Como que, había salido de una relación y quería como conocer gente nueva para charlar, estaba en un momento de mi vida como que no tenía con quien pasar tiempo
(Miguel, fragmento de entrevista, 2022)
Capítulo 4
Cómo te ves y cómo te ven
Las nuevas formas de interacción social representan una transformación respecto a los espacios tradicionales en donde surgían las parejas y a los protocolos para establecer vínculos erótico-afectivos. De igual forma, se presentan en estos espacios virtuales una exaltación de los aspectos superficiales, convirtiendo estos en un mercado de capital erótico, en donde, se construye una corporalidad atrayente mediante atributos físicos, prácticas eróticas y exposición de aspectos que se consideren atractivos. Para representar lo anterior, tomaremos Tinder, una de las plataformas de citas con más usuarios alrededor del mundo, ya que, según el portal web de Statistas en el 2021 recaudó un aproximado de 78 millones de descargas debido a su sencilla interfaz y su disponibilidad en 24 idiomas.
Lo anterior, nos indica que un gran número de personas está en constante búsqueda de obtener un match, debido a que, sin importar cuales hayan sido las motivaciones que los llevaron a abrir su perfil online, para entablar una conversación en esta plataforma es necesario una aceptación por parte del otro, lo cual, genera en los usuarios una presión por proyectar “sensaciones físicas estimulantes, que conecten con fantasías eróticas, viajeras, de estatus o vinculadas a compartir momentos satisfactorios” (Linne, 2020), dado que, el primer acercamiento que brinda esta aplicación son las fotos y una breve descripción.
Cabe resaltar que las respuestas obtenidas por nuestros entrevistados en cuanto a sus primeras impresiones del otro se basaron en gran medida al aspecto físico y a la atención adquirida por otros elementos de su perfil, principalmente, expuestos en la descripción, tales como: mención de lugares turísticos visitados, carrera profesional y especificación de lo que buscaban en Tinder, esto se debe a que un comportamiento común en los perfiles de las plataformas de citas es la vinculación de “diversos lugares y objetos al deseo, el afecto, el disfrute y la distinción social, como, fiestas, playas, terrazas, hamacas, deportes, dispositivos tecnológicos de vanguardia, ropa y accesorios de marcas exclusivas” (ibidem)
Este comportamiento se puede comprender bajo los lineamientos de la masificación del marketing, en donde, se combinan las emociones con las experiencias de consumo, al conectar sentimientos y características positivas a objetos, personas y lugares, volviéndolas deseables. Por ende, podemos inferir que las emociones no son solo personales, sino que tienen una influencia social, de acuerdo con Illouz (2019) “la cultura contemporánea del consumo configura emociones, intercambios sociales y modos específicos de sociabilidad.”
Sin embargo, es importante hacer hincapié en el choque emocional que genera en las personas el paso de un encuentro virtual a presencial, pues, será en este escenario donde afloren las expectativas y frustraciones, dado que, cuando la diferencia entre la imagen digital y presencial resulta demasiado significativa, los usuarios se sienten engañados, tal como nos mencionó Erika, en cuanto a la elección de sus fotografías para Tinder, pues para esto ella recurrió a elegir
“Fotos donde uno se viera medio decente y otras no tanto, qué pues dicen que uno los engaña”
(Erika, fragmento de entrevista, 2022)
Sin embargo, esta toma de conciencia no es un comportamiento general en las aplicaciones de citas para Palumbo (2019), ya que, para ella “algunos usuarios esconden estigmas físicos en sus perfiles, que generan tensiones al encontrarse presencialmente con otros”, debido a la tendencia de las personas por elegir perfiles que clasifiquen como idóneos, no sólo para su construcción personal, sino para las expectativas sociales, lo que trae como consecuencia la mitificación del perfil o la enfatización de lo positivo y llamativo a favor de conseguir más likes y matches, lo que finalmente, motiva al usuario a seguir usando la aplicación e intercambiar interacciones con otros/otras.
Por otro lado, Illouz (2016) “advierte que publicar perfiles en plataformas digitales convierte al yo tradicionalmente privado en una representación o performance pública” (Linne, 2020), lo que amplía el intercambio no solo de comunicación sino de información, obteniendo, una reducción en las búsquedas erótico-afectivas. Por ende, los perfiles pueden compararse con las páginas presentes en un catálogo, en donde, el producto más exitoso sea al que le asocien mayores sensaciones llamativas, como, sensualidad, misterios, riesgo, satisfacción, madurez y demás, sin embargo, esta representación no se hace de manera desenfrenada, por el contrario, requiere de un estudio arduo sobre lo que se considera esperan los otros encontrar atrayente, recurriendo a búsquedas en internet y pares, por esto, son tan numerosas las páginas web que aseguran brindarte los consejos y trucos necesarios para arrasar en Tinder.
Capítulo 5
Las parejas VS Tinder
Según un estudio llevado a cabo por los sociólogos Michael Rosenfeld y Sonia Hause, de la Universidad de Standford, y Reuben Thomas, de la Universidad Estatal de Arizona el 39% de las parejas heterosexuales se conocieron en internet en el 2017, esto, se debe en gran parte a la nueva infraestructura de citas que ofrece las aplicaciones como Tinder, dado que, escenarios como “el cuándo” “en dónde” y “con quién” se desarrollan a través de un chat, lo que genera en el usuario mayor seguridad a la hora de dar el primer paso, pues, no hay cabida para aspectos como la vergüenza o nervios, los cuales son factores predominantes en las interacciones cara a cara. De igual forma, se hace hincapié en la tendencia que tienen las nuevas generaciones por la inmediatez y la construcción de “amores líquidos” como los cataloga el sociólogo Zygmunt Bauman.
Como relación a lo anterior, encontramos en las parejas entrevistadas construcciones de interacción social como los llamados vínculos “fast food” (Linne, 2020), los cuales hacen referencia a relaciones que no requieren demasiado esfuerzo, compromiso o inversión, pero sí poseen un nivel alto en efectividad y satisfacción en aspectos tanto afectivos como eróticos. Esto se debe, a la multiplicidad de opciones que ofrecen las plataformas de citas como futuras parejas, lo que desencadena un gran número de interacciones al mismo tiempo e imposibilita a los usuarios enfocarse en una sola conversación, aspecto que recalcaban los entrevistados, pero lo vinculan además a los acuerdos de fidelidad presentes en sus parejas, pues, se considera que la interacción constante con otros perfiles que podían presentarse como mejores podría tener como resultado una nueva vinculación erótico-afectiva que eliminaría de inmediato la conformación de su pareja.
Sin embargo, los entrevistados catalogan en un primer momento como positivo la posibilidad que brinda Tinder de conectar a los usuarios con personas que están en diferentes contextos, pues, consideran que sin esta aplicación no hubiera sido posible conocerse, como el caso de Erika y Miguel
“... Sin el match no estuviéramos aquí literal!”
(Erika, segmento de entrevista, 2022)
“Por ser el medio que nos conocimos”
(Miguel, segmento de entrevista, 2022)
De igual manera, consideramos importante recalcar que Tinder como es un espacio virtual al que se puede acceder en todo momento deconstruye en gran medida el requisito del tiempo prudente para construir una pareja, pues, las personas pueden interactuar 24/7, lo que genera una sensación de seguridad rápida y brinda una percepción de conocer al otro y el haber conversado durante mucho tiempo, aspectos que influyen en los usuarios para pasar a un nuevo nivel de compromiso en su interacción. Sin embargo, las parejas objeto de estudio para este proyecto expusieron como necesarias para la conformación de su pareja el uso de otras aplicaciones o el desarrollo de encuentros presenciales, dado que, para ellos Tinder no brinda las herramientas suficientes para establecerse en una relación, pues, no es posible reemplazar en totalidad los intercambios sociales presentes en los encuentros “cara a cara”.
También, se reconoce que Tinder es un espacio de competencia, en donde, la construcción de perfiles debe ser minuciosa y con un resultado llamativo, lo que puede desencadenar la creación de perfiles falsos o la exposición de información falsa, esto causa en cierta medida un nivel de desconfianza por el otro, pues, la realidad es que no se sabe con certeza con quién se habla. Consideramos que esto es un factor determinante en los usuarios para limitar no solo el intercambio de información en sus conversaciones, sino que además representa límites al momento de establecer una relación con compromisos similares a lo que conlleva la vinculación en escenarios presenciales.
En relación con lo anterior, le sumamos a estas limitaciones los estigmas que giran en torno a las aplicaciones de citas, pues, socialmente Tinder representa el espacio virtual idóneo para adquirir otro tipo de vínculos que distan de los requeridos para la conformación de una pareja, esto, tiene como consecuencia dos comportamientos; por un lado, las personas buscan construir una imagen virtual que responda a las demandas comunes de la aplicación, sin importar si son verdaderas o no, y por otro lado, generan inseguridad en los usuarios para trascender en las interacciones dadas por este medio, de igual manera, se pone en tela de juicio las relaciones creadas por este tipo de plataformas, pues, este resultado irrumpe con las formas tradicionales de conformar una pareja, las cuales se han catalogado como correctas.
Para finalizar, consideramos importante resaltar el cambio en los usuarios en cuanto a su visión de Tinder una vez conformados como pareja, pues, en primera instancia consideran innovador, útil y pertinente la facilidad que brinda esta aplicación para conocer personas en diferentes contextos, ya sea, distancia, rango de edad, género y demás, sin embargo, una vez establecida su relación, catalogan esta misma herramienta como un aspecto amenazante para su construcción, pues la magnificación en los perfiles y las constantes invitaciones a interactuar crean una inseguridad debido a su propia experiencia, ya que, de la misma forma en que se desarrollaron sus interacciones virtuales pueden generarse unas nuevas, igual de atrayentes e incluso mejores. En consecuencia, un acuerdo constante en las parejas entrevistadas fue la eliminación de su perfil online para evitar, según estas, tentaciones que pueden romper los acuerdos mínimos establecidos para el funcionamiento de su relación.
Capítulo 6
La derrota de Tinder
Tinder, es una aplicación que posibilita el encuentro entre distintas personas, por lo que puede emplearse de distintas maneras y para distintos fines, gracias a la variedad de herramientas en su interfaz. También, es claro que su algoritmo permite el encontrar personas que signifiquen una posible pareja o que simplemente cumplan con los estándares establecidos por el dueño o la dueña del perfil. Sin embargo, para esta investigación nos centramos en el empleo de esta aplicación para la construcción de vínculos erótico-afectivos.
Ahora bien, el modo en el que las parejas entrevistadas emplearon la aplicación no varió mucho entre estas, ya que, de alguna manera, coinciden en el comportamiento dentro de la aplicación con respecto a la interacción entre los mismos. Por ejemplo, ninguna de estas parejas empleó conversaciones de contenido sexual durante el tiempo que interactuaron dentro de la aplicación. Para unos Tinder no representaba un espacio cómodo, ni el tiempo era el propicio para entablar conversaciones de este tipo.
O sea, simplemente nos estamos conociendo, no es momento para eso,
pues, pensaba yo… simplemente no, en ese momento no
(Camilo, segmento de entrevista, 2022)
No obstante, otras parejas señalaron que no mantuvieron conversaciones con contenido sexual con sus actuales parejas mientras interactuaban en esta aplicación, sin embargo, si las entablaron con otros usuarios. Esto nos permitió ver que existe una selección en cuanto al tipo de contenido manejado con los distintos usuarios, pues aunque estas plataformas “ofrecen espacios de sociabilidad íntima separados de la esfera social cotidiana, posibilitando una vivencia de las relaciones sexo-afectivas no juzgadas por su entorno cotidiano”(Fernández & Linne, 2019, párrafo, 13), esto también, tiene que ver con la impresiones e intenciones que las personas logran observar en el transcurso de sus interacciones, lo que motivara el empleo que le den a Tinder en cada una de estas.
Otra manera en la que estas parejas emplearon la aplicación tiene que ver con el uso del lenguaje, ya que este dentro de su interacción juega prácticamente el papel principal debido a que este es el “medio de seducción por excelencia en la CMO”. (Sotomayor, 2008, pág. 3). Sin embargo, encontramos que para todas las parejas este lenguaje no estuvo muy presente en sus interacciones, debido al tiempo que llevaban hablando, la constancia en sus conversaciones o el hecho de que para ese momento no veían en el otro una posible pareja. Por lo que para ellos el lenguaje de amor, se basó en expresiones de preocupación por el otro y acortarse o hacer variaciones de sus nombres:
Camilo: como preocuparse por la otra persona
Daniela: Ujum
Camilo: Preguntarle “¿Cómo está?” su día
Daniela: bueno sí, también
(Camilo y Daniela, fragmento de entrevista, 2022)
[...] Por decencia me decía buenos días y buenas noches, como estas y ya ahí le respondías y fui adaptándome y pues tengo que también decirle
(Erika, fragmento de entrevista)
De acuerdo con esto, todas las parejas expresan haber tenido las interacciones anteriormente nombradas, a través de otras aplicaciones como Facebook o WhatsApp, ya que, las consideran como Redes Sociales que permiten una mayor interacción que Tinder, esto responde a la inquietud, si esta aplicación de verdad cuenta con herramientas suficientes para la construcción de vínculos erótico-afectivos. La respuesta para casi todos fue un no o que era casi imposible debido a múltiples motivos, como el hecho de que esta plataforma imposibilita la concentración en una sola persona o una sola interacción, como es el caso de Natura.
Pues es que hay mucha distracción, o sea mientras vos hablas con alguien ver que te aparece otro match, o sea como que sí, no, de pronto no es el medio adecuado para establecer una relación. Entonces mi respuesta es que quizás. (Natura, fragmento de entrevista, 2022)
Para aquellos que sí era posible, lo consideraban en casos específicos como una relación a distancia, ya que la interacción se basaría en lo virtual. Esto implica que para ellos la interacción cara a cara es fundamental en la construcción de vínculos, así como la posibilidad de trascender los mensajes y el lenguaje meramente textual a incluir en su interacción llamadas, videollamadas, entre otras herramientas para dinamizar la construcción de su relación. Es por esto que el empleo que lograron entre sus parejas y en la aplicación fue corto para la mayoría, como, por ejemplo, un día en el caso de David y Natura, para el resto varía entre días y máximo una semana.
Por lo anterior podemos decir que Tinder solo es el medio por el cual estas parejas iniciaron sus conversaciones, es decir, que esta aplicación no desarrolló un papel importante en el resto de sus interacciones, como el verse por primera vez o sus conversaciones fuera de la aplicación, ya que esta plataforma no brinda las herramientas suficientes para posibilitar la construcción de este tipo de vínculos erótico-afectivos, no solo por el diseño de su interfaz, sino también la imposibilidad del acceso “cara a cara” necesario para muchas personas.
Conclusiones
Para comenzar, consideramos relevante hacer hincapié en el uso recurrente de las aplicaciones de citas por parte de los seres humanos, pues, a pesar de los estigmas que giran en torno a estas plataformas, cada vez es más común su uso, no solo para concretar citas sino para desarrollar cualquier tipo de interacción social, tales como; conversaciones con contenido sexual, encuentros sexuales sin compromiso, conformación de una amistad, etc. Sin embargo, interpretamos que los resultados del empleo de estas plataformas dependerán del uso y las motivaciones de cada usuario, pues para las parejas objeto de estudio en esta investigación, su fin no era exactamente la conformación de una pareja, sin embargo, el uso que le dieron a Tinder en el desarrollo de su interacción tuvo como resultado relaciones estables.
Se logró identificar en estas parejas que el uso de Tinder fue la base para su encuentro e interacción, pero esta no presentó gran variedad en sus herramientas digitales para la conformación de sus vínculos erótico-afectivos, por lo que, tuvieron que recurrir a otros espacios virtuales y presenciales para nutrir de mayor interacción el desarrollo de su relación. Por lo anterior, podemos interpretar que la aplicación de citas Tinder presentó alternativas de interacción para estas parejas, facilitando está, sin embargo, no fue posible reemplazar el intercambio “cara a cara” del cual muchas personas se basan para el desarrollo de vínculos afectivos más estables.
Por otro lado, logramos reconocer los estigmas sociales que giran en torno al uso de las aplicaciones de citas por parte de las personas y cómo esto afecta en gran medida no solo a la posibilidad de crear un perfil en estas plataformas, sino a la interacción que se desarrolla en las parejas durante y después de su encuentro en Tinder. En este caso, se logra identificar la percepción que tienen las parejas respecto al medio por el cual se conformaron, las cuales son bastante opuestas; por un lado, algunos consideran que es posible y sobre todo viable el uso de Tinder para construir vínculos de cualquier tipo con distintas personas, pues, esta aplicación brinda la posibilidad de interactuar con otros/otras en contexto diferentes al propio, mientras que, para otros Tinder no representa el medio más adecuado para construir una relación “estable”, debido a que socialmente la función de esta aplicación es establecer vínculos meramente sexuales.
Con lo anterior, podemos decir, que probablemente sin el impacto de la aplicación Tinder probablemente sin esta ninguna de estas parejas habrían podido conocerse, pero existe una diferencia en la percepción de validez tanto del medio por el cual se conocieron, como también de la construcción de su vínculo, en primera instancia, se presenta una visión de Tinder como un espacio virtual que no logra reemplazar el intercambio presencial, sin embargo, esta plataforma se considera como un entorno moderno que brinda las herramientas necesarias para acercarte a posibles parejas, que en un ambiente fuera de línea no podrían presentarse, por lo anterior, recalcamos que la influencia de Tinder no solo depende su uso, sino también de las percepciones con las que estas decidan abrir su perfil.
Es así que logramos descubrir que, para las parejas, Tinder, puede representar diferentes cosas en la etapa de la conformación de su pareja. En primer lugar, es un medio que posibilita interacciones, y amplía su círculo social, esto gracias a las herramientas que esta maneja y el diseño de la misma. En segundo lugar, como un escenario lleno de emotividad, después de la construcción de vínculos erótico-afectivos pues, esta es la razón por la que en este momento pueden disfrutar uno del otro y construir una relación estable. Pero es en este tercer momento en donde la visión de esta cambia completamente, ya que la plataforma se convierte un enemigo para aquellos que conforman una pareja, pues esta genera desconfianza en el otro, pues se cree que es posible que la experiencia de encontrar una persona y crear vínculos con ella puede repetirse y amenazar su propia relación.
Finalmente, logramos concluir que actualmente la construcción de la amor es egocéntrico, debido a que se satisface el deseo e intereses propios, donde, accedo a un catálogo, selecciono la cara más bonita, y así poder satisfacer mis necesidades u obtener algo a cambio, sin embargo, esta realidad solo nos confirma que hace falta la presencia de un otro, pero no de manera virtual, sino que existe la necesidad de encuentros presenciales, que nutran las interacciones y facilite la construcción de vínculos y no solo de tipo erótico-afectivos, sino de cualquier tipo, ya que en el marco de la vida líquida, el amor se vuelve instantáneo y fugaz y es indispensable volver a encontrarnos.
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