El PAEF estaba diseñado para incentivar a las empresas a mantener sus nóminas en medio de la crisis económica. Al proporcionar subsidios a las empresas por cada trabajador que mantuvieran en sus empleos, el programa contribuyó a preservar puestos de trabajo y a evitar despidos masivos. Mantener el empleo formal es esencial para la estabilidad económica y social de la sociedad. Ayudó a prevenir una caída drástica en el empleo y en los ingresos de los trabajadores, lo que a su vez contribuyó a mantener la confianza en la economía y a prevenir situaciones de inseguridad económica generalizada.
Con lo anterior se evidencia que Estados Unidos y Canadá implementaron paquetes de estímulo fiscal a gran escala con transferencias directas a los ciudadanos y un apoyo financiero amplio. Colombia por su parte, adoptó medidas más focalizadas en transferencias directas a familias vulnerables y apoyo financiero a empresas y sectores afectados, pero de manera más limitada en términos de su alcance y monto en comparación con Estados Unidos y Canadá, debido a las diferencias en la capacidad fiscal y los recursos disponibles de cada país.
Seguido a esto, se hizo una investigación de política, en la que se examinó las medidas específicas incluidas en los paquetes de estímulo fiscal de los Estados Unidos, para evaluar sus impactos en la regulación de los mercados laborales, y en la desigualdad económica y social. Con esto, se pretende analizar los cambios en la distribución de la riqueza.
Con el fin de lograr lo anterior, se tiene que frente a la inminente amenaza de la pandemia en contra la estabilidad económica en Estados Unidos, según el informe de la CEPAL, 2020, la Reserva Federal implementó su programa de expansión cuantitativa, lo que supone compras de bonos del tesoro y títulos con garantía hipotecaria, otra medida fue bajar los tipos de interés hasta el 0%, acompañada de una inyección de billones de dólares a la economía, además de esto amplió su ventanilla de descuento a los bancos comerciales, reduciendo su tasa de crédito primario al 0.25%, al igual que se bajó a cero el ratio de requisito de reserva para los bancos y junto con los bancos centrales de la Unión Europea amplió la liquidez en dólares internacionalmente y las operaciones de acuerdos de recompra (Repos).
Por otro lado, se implementaron varios programas de estímulos fiscales, en marzo de 2021 se anuncia un nuevo paquete fiscal llamado American Jobs Plan (AJP), el cual incluye inversiones en infraestructura tradicional, como carreteras y puentes, así como en sectores de energía limpia, acceso a banda ancha, vivienda asequible, gasto público en investigación y desarrollo enfocado a la industria manufacturera y créditos fiscales. El presidente Joe Biden a finales de abril propuso el American Families Plan (AFP) que tenía como objetivo brindar un mayor apoyo a las familias en términos de educación, cuidado infantil y estabilidad económica, asimismo otorgar créditos para la compra de primera vivienda entre otros beneficios, buscando reducir las desigualdades y promover un mayor bienestar para todos los estadounidenses. Otra medida destacada fue el American Rescue Plan (ARP), anteriormente nombrada en el análisis comparativo, que pretendía proporcionar pagos directos a individuos y familias, fondos para la distribución de vacunas, apoyo a pequeñas empresas y escuelas, y ampliación de beneficios de desempleo, entre otras.
A diferencia del American Rescue Plan, tanto el American Jobs Plan como el American Families Plan incluyen aumentos en los impuestos individuales y corporativos, así como otros ajustes tributarios. Estas medidas se estima que generarían más de 3 billones de dólares en ingresos fiscales durante la próxima década. Estos incrementos tributarios están diseñados para compensar parte de los costos asociados con los planes de gasto y mitigar sus efectos expansivos en el presupuesto.
Para medir los impactos de estas medidas se tomó un estudio realizado por el Banco de México en 2021, en el cual se mide el impacto de los programas mediante el modelo macroeconómico FRB/US. El cual considera el gasto del gobierno y las transferencias gubernamentales como variables clave. Se asignaron montos específicos a cada categoría de medidas fiscales propuestas por el AJP y el AFP, incluyendo alzas en los impuestos. Se fijó la tasa de fondos federales según el escenario base y se utilizó el calendario de gasto del ARP. Además, se asumió que los programas se implementarían a partir del tercer trimestre de 2021. Los resultados de esta simulación indican que los programas de estímulo tienen un impacto expansivo en la economía en el corto plazo, sin embargo, este modelo no tiene en cuenta aspectos como las consideraciones redistributivas o mejoras en la infraestructura y servicios de salud. Además, se encontró que a medida que los nuevos ingresos fiscales se equiparan al gasto adicional en los años intermedios, el efecto expansivo de los programas fiscales disminuye gradualmente. Se espera que la inflación tenga un efecto moderado, pero existen incertidumbres relacionadas con supuestos, como los del PIB potencial, y se dice que puede haber un escenario de riesgo donde la inflación aumente más de lo esperado, lo que podría afectar las tasas de interés y los mercados financieros internacionales.
También, se realizó un estudio de datos macroeconómicos para explorar la hipótesis, a partir de este se puede comparar indicadores claves antes y después de la implementación de los paquetes de estímulo fiscal. Esto ayuda a identificar tendencias y cambios significativos que pueden estar asociados con los estímulos y la recuperación económica. Al ser datos macro proporcionan una visión general de la economía de un país a nivel agregado, lo cual permite evaluar el impacto de los estímulos fiscales en la economía en su conjunto. Se analizó en base a datos del Banco Mundial el comportamiento del PIB, la tasa de desempleo, inflación, nivel de deuda pública y balanza comercial para Estados Unidos, Canadá y Colombia.
Al analizar el comportamiento del PIB antes y después de la implementación de los paquetes de estímulos fiscales, se puede evaluar si hubo cambios significativos en la trayectoria de crecimiento económico. Esto proporciona una forma de medir el impacto de los estímulos y determinar si han logrado impulsar la actividad económica y promover una recuperación. Tras observar la gráfica de crecimiento del PIB (Ver Anexo 2) se presenta desde 2019 un comportamiento similar para Estados Unidos, Colombia y Canadá, claramente se ve reflejada la disminución en el año 2020, y para el año 2021 los tres países tuvieron un crecimiento, de 11% para Colombia, 5.9% para Estados Unidos y 5% en Canadá lo que refleja que los estímulos fiscales implementados para la recuperación económica tras la pandemia COVID-19 si fueron efectivos, aunque para el año 2022 para los tres países se haya presenciado una disminución.
La reducción del desempleo es fundamental para lograr una recuperación económica sostenible y mejorar el bienestar social. Los paquetes de estímulo fiscal a menudo incluyen medidas destinadas a impulsar la creación de empleo, como inversiones en infraestructura, programas de subsidios salariales o incentivos para la contratación. Al analizar la tasa de desempleo, se puede evaluar si estas medidas tuvieron éxito en generar empleo y promover una recuperación sostenible. Si se observa el comportamiento de la tasa de desempleo (Ver Anexo 1) no es sorpresa que de los países analizados, sea Colombia el que tenga una tasa de desempleo más alta y que a través de los años anteriores al 2019, tenga un comportamiento creciente. Para evaluar la eficacia de los paquetes de estímulos fiscales se observa la diferencia entre el desempleo para el año 2021 y para el año 2020, Estados Unidos fue el país que mayor tuvo diferencia, la cual fue de 2.8% lo que refleja que los paquetes tuvieron impacto en el mercado laboral, seguido de Canadá con 2% y por último Colombia con una diferencia del 1.1%. Posterior al 2021 los tres países tuvieron una disminución de esta tasa.
La inflación puede ser un indicador de la efectividad de los estímulos fiscales en estimular la demanda agregada y la actividad económica. Si los paquetes de estímulo fiscal están aumentando el gasto y la demanda de manera significativa, esto puede generar presiones inflacionarias. Sin embargo, si la inflación se mantiene baja a pesar de los estímulos fiscales, podría indicar que la economía tiene capacidad productiva excedente y que los estímulos están logrando su objetivo de impulsar la recuperación económica sin generar un aumento descontrolado de precios. Del año 2019 al año 2020 los tres países tuvieron una disminución de ésta (Ver Anexo 4), sin embargo, para el año 2021 la inflación aumentó a 3.4% en Canadá, 3.5% en Colombia y a 4.7% en Estados Unidos, en este caso la inflación colombiana aumentó en menor medida (1%) a la inflación estadounidense (3.5%) y canadiense (2.7%). Para el año 2022 la inflación siguió aumentando, estableciéndose así para Estados Unidos en 8%, para Canadá en 6.8% y en Colombia en 10.2%.
La deuda pública es el nivel de endeudamiento del gobierno, es decir, la cantidad de dinero que el gobierno ha tomado prestado para financiar sus gastos. El análisis de la deuda pública permite evaluar si los paquetes de estímulo fiscal están generando un aumento sostenible de la deuda o si podrían plantear riesgos para la estabilidad fiscal a largo plazo. Tras observar el comportamiento de la deuda pública a través de los años (Ver Anexo 5) se muestra que Estados Unidos siempre ha mantenido un nivel de endeudamiento mayor a Colombia y Canadá. Los tres países aumentaron su deuda de 2020 a 2021 pero la disminuyeron de 2021 a 2022.
Por último, un cambio en la balanza comercial puede tener implicaciones para la demanda agregada de una economía. Si los estímulos fiscales tienen un impacto positivo en la balanza comercial, es decir, aumentan las exportaciones o reducen las importaciones, esto puede estimular la demanda agregada y contribuir a la recuperación económica. Los tres países estudiados presentan mayores importaciones a exportaciones a través de los años (Ver Anexo 6). El único país que aumentó sus exportaciones en el 2021 fue Canadá, mientras que Estados Unidos y Colombia continuaron con mayores importaciones.
Esto permitió que muchas familias accedieran a recursos financieros para cubrir necesidades básicas como alimentos, medicamentos y gastos esenciales. Durante la pandemia, muchas personas perdieron empleos o vieron reducidos sus ingresos, lo que podría haber llevado a una disminución en la demanda agregada. El programa "Ingreso Solidario" ayudó a mitigar este impacto negativo al proporcionar un flujo de ingresos a hogares que de otro modo podrían haber tenido dificultades para gastar. Al poner dinero en manos de las familias de bajos ingresos, el programa también tuvo un efecto indirecto en la economía local. Los beneficiarios del programa pudieron gastar en bienes y servicios básicos, lo que a su vez apoyó a los negocios locales y contribuyó a mantener la actividad económica en ciertas áreas.
Además, se implementó un Programa de Apoyo al Empleo Formal -PAEF- el cual fue creado a partir del decreto 639 del 2020 el cual establece:
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