sábado, 25 de julio de 2026

EL LUGAR DE LA VOZ EN EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

 EL LUGAR DE LA VOZ EN EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA


THE ROLE OF VOICE IN THE DIAGNOSIS OF AUTISM SPECTRUM DISORDER


Maria E. Villalobos, Laura Pacca, Yessica M. Florez R & Natalia Sanchéz
 
Universidad del Valle / Colombia



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Referencia Recomendada: Villalobos, M. E., Pacca, L., Florez, Y., & Sánchez, N. (2022). El lugar de la voz en el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista. Revista de Psicología GEPU, 13, (2), 146-158.


Resumen: Este artículo de reflexión tiene como objetivo compartir la discusión frente al papel fundamental de los elementos que constituyen la voz en los procesos de diagnóstico y propuestas terapéuticas relacionadas con el TEA, a partir de los hallazgos encontrados en la investigación “Desarrollo de protocolo clínico para el diagnóstico temprano del autismo”. A través de dos casos, Vera y Saul, se identifica el lugar de la voz y la palabra en el desarrollo intersubjetivo y, con base en esto, se evidencian los alcances y limitaciones que tienen algunas pruebas diagnósticas para el TEA al momento de evaluar a profundidad elementos como la palabra. En este artículo se propone la voz y la palabra con sentido subjetivo como posibilidad de análisis para realizar un diagnóstico comprensivo de TEA, que complementa y completa la observación diagnóstica propuesta desde las principales pruebas mundialmente reconocidas para esta problemática del desarrollo, como por ejemplo ADOS-2.

Palabras clave: Autismo, Voz, Infancia, Diagnóstico, Clínico-Psicológica.

 

Abstract:  This reflection article aims to present the discussion about the fundamental role of the elements that constitute the voice in the diagnostic processes and related therapeutic proposals for people with ASD based on the results found in the research "Development of clinical protocol for the early diagnosis of autism". Through two cases, Vera and Saul, is identified the place of the voice and the word in the intersubjective development and, based on this, are evidenced the possibilities and limitations that some diagnostic tests for ASD have at the moment. to evaluate in depth elements such as the word. Consequently, this article proposes the voice and the word with a subjective meaning as a possibility of analysis to make a comprehensive diagnosis of ASD, which complements and completes the diagnostic observation proposed from the main worldwide recognized tests for this development problem like ADOS-2.

Key Words: Autism, Voice, Childhood, Diagnosis, Clinic Psychology.

 

Recibido: 30 de Agosto de 2022 / Aprobado: 30 de Diciembre de 2022


María Eugenia Villalobos: Psicóloga, Mag. DESS Psicología Clínica y Psicopatología. Profesora titular Instituto de Psicología de la Universidad del Valle. Directora Línea Desarrollo y Simbolización, Grupo de Investigación Clínica en Psicología, Neuropsicología y Neuropsiquiatría, Instituto de Psicología, Universidad del Valle. Cali. Colombia. Correo electrónico: maria.villalobos@correounivalle.edu.co

Laura Pacca: Psicóloga, Mag. Psicología Clínica y Psicoterapia, Profesora catedrática Instituto de Psicología de la Universidad del Valle. Investigadora de la Línea Desarrollo y Simbolización del Grupo de Investigación Clínica en Psicología, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de la Universidad del Valle, Investigadora IDO-Instituto de Ortofonología, Roma- Italia. Cali. Colombia.

Yessica Marcela Florez Rivera: Psicóloga. Miembro del Grupo de Investigación Clínica en Psicología, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de la Universidad del Valle. Cali. Colombia.

Natalia Sánchez: Psicóloga: Miembro del Grupo de Investigación Clínica en Psicología, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de la Universidad del Valle Universidad del Valle. Cali. Colombia.


Introducción

Muchos estudios científicos demuestran que los seres humanos están predispuestos al contacto interpersonal siendo capaces de captar detalles sutiles de la voz humana, particularmente los aspectos rítmicos del habla como son la entonación, la melodía, el tono, especialmente de la voz materna (Cirelli et al., 2018; Español, 2010). Sin embargo, esta predisposición, aunque necesaria, no es suficiente para que la palabra emerja, pues son las relaciones profundas que se tejen con un otro y que se dan desde la gestación (Stern, 2005; Villalobos, 2014) las que conforman el entretejido para que se construya el sujeto y, junto a él, la palabra con sentido.

Desde la experiencia clínica, es bien sabido que varios niños autistas logran acceder al habla a nivel expresivo; muchos de los que tienen una alta posibilidad de funcionamiento pueden establecer interacciones con otros, pero no se evidencia un verdadero intercambio intersubjetivo (Belin et al., 2004). Es riesgoso, entonces, pensar que el solo dominio de la palabra hablada es un elemento suficiente para establecer experiencias interpersonales y significados compartidos; por ello, la evaluación y el acompañamiento terapéutico debe trascender este aspecto y considerar la complejidad de lo que acontece en la comunicación.


Marco teórico

Como lo expresan muchos investigadores (Brennand et al. 2011; Abrahams et al. 2013; Schelenski 2016) la comunicación de las personas con autismo cuenta con profundas dificultades para percibir el ritmo y la entonación del interlocutor, como también para iniciar o mantener interacciones con otros. En las pruebas existentes para el diagnóstico del TEA se da una relevancia importante al área de la comunicación, entendida como presencia y calidad de la palabra; no obstante, si consideramos que es una de las áreas de mayor compromiso en los niños con TEA debemos preguntarnos qué es realmente lo que evalúan como aspectos del lenguaje y determinar, desde la mirada clínica, sus alcances y limitaciones. En este contexto, surgen entonces preguntas sobre el proceso de construcción de la palabra en los niños con autismo, sus modos de expresarse y las posibilidades que tiene la voz y la palabra, tanto en el proceso diagnóstico como terapéutico.

 Tanto en la consulta clínica con niños con autismo, como en la investigación en la que se fundamenta el presente artículo “Desarrollo de un protocolo clínico para el diagnóstico temprano del autismo”, encontramos niños que, habiendo conquistado el habla, carecen de la musicalidad propia de la voz comunicativa; lo cual nos permitiría inferir el reconocimiento de un otro desde su lugar de interlocutor y la intención de comunicar diferentes perspectivas del mundo que van reconociendo, así como la emocionalidad presente en sus experiencias. En ese sentido, nos parece necesario considerar la voz y los modos de expresión de la palabra en el proceso diagnóstico de niños con sospecha de TEA.

 Durante el proceso de evaluación, es importante darle lugar a los ritmos, a los acentos, a la melodía, a las formas de producción de la palabra, al contexto de las narrativas y a los momentos en que se produce cuando trabajamos con escalas de evaluación que no los tienen como criterio. Existen instrumentos clínicos que tienen categorías con énfasis en la comunicación para diagnosticar el autismo, como lo son el ADOS-2 o el PEPS-C en las cuales se identifican y describen de manera general los aspectos que conforman la prosodia y el contenido, pero que en sí mismas no alcanzan a brindar la dimensión del significado profundo que tiene la palabra desde una perspectiva intersubjetiva.

Adentrarnos en la comprensión del acceso a la palabra con sentido comunicativo en el proceso de desarrollo del niño con autismo es fundamental, dado que en ella las emociones y la relación con otros juegan un papel primordial. Como lo expresa Boysson-Bardie (2003), el lenguaje hablado está inscrito en nuestro patrimonio genético como medio de comunicación específico de la especie humana.

En el caso de los niños con TEA, una de las inquietudes que surge constantemente en la práctica clínica es que a pesar de que muchos de ellos conquistan el habla, persiste una gran dificultad en la dimensión comunicativa y relacional del lenguaje; pues a través de la palabra se puede expresar lo que se piensa, se siente y se comprende, además el alcance de la comunicación no se limita al momento actual, sino que tiene la posibilidad de referirse a espacios lejanos y tiempos pasados o futuros (Boysson-Bardies, 2003). Entonces, la palabra con sentido comunicativo se comprende aquí como aquella que permite una interacción con un otro en la que se evidencia el interés, las intenciones, el deseo, los sentimientos y emociones que en ella se gestan; aspectos fundamentales de la posición intersubjetiva que cada bebé construye gradualmente en la cotidianidad de sus interacciones con los otros y de la que carecen los niños con TEA.

Según Maleval (2018), la dificultad en el lenguaje del niño autista no reside en adquirir la palabra como unidad lingüística con significado social, ya que casos de personas con autismo de alto funcionamiento demuestran lo contrario (Sellin, 2017; Williams, 2012). La dificultad se podría encontrar -más bien- en el posicionamiento del enunciador del discurso, en la construcción del sujeto y en la profundidad que puede tener el lenguaje verbal (Catão, 2009; Villalobos, 2014; Maleval, 2018). Muchos de los niños con claros síntomas clínicos de autismo pueden ser racionales, hablar de manera concisa, pero sin melodía, cadencias o con pocos rasgos prosódicos, enunciados de una forma monocorde, casi robótica. En otras palabras, estos niños presentan fuertes dificultades para iniciar las relaciones sociales que determinan la comunicación y más que dialogar “reaccionan”, utilizando formas aprendidas que se ajustan a lo que otro dice y que se activa cuando identifican alguna señal que les permite reconocer el tipo de frase adecuada para ese contexto (Brennand et al., 2011; Baker et al., 2010).

Partiendo del reconocimiento de los modos típicos de la comunicación autística, nos parece pertinente hacer énfasis en la diferencia entre voz, palabra con significado lingüístico/social y palabra con sentido subjetivo. Se entiende la voz desde las conceptualizaciones de Villalobos (2014) y Boysson-Bardies (2003) como el signo de la presencia humana, en ella se encuentran los rasgos de la singularidad del ser, siendo no sólo la emisión sonora de la palabra lo que apoya al proceso de comunicación, sino que ella está impregnada de emocionalidad. Para que ésta emerja es necesaria la construcción de vínculos mediados por experiencias profundas con otros (Español, 2010; Stern 1985, 1991/2005). La palabra con significado lingüístico/social se concibe como una unidad lingüística dotada de significado social y constituida por un conjunto de sonidos articulados y dirigidos a alguien más (Real Academia Española, 2021).

La palabra con sentido subjetivo, corresponde a la integración de las dos conceptualizaciones anteriores, es decir, se constituye desde relaciones profundas, impregnadas de emocionalidad y sensibilidad, llevando la carga cultural y simbólica que es transmitida a otros (Español, 2008; Villalobos, 2014; Maleval, 2018; Catão, 2009). Se trata de la palabra que nace del sentido y la construcción del sujeto; no es posible aprenderla -como sí lo puede ser la palabra lingüística/social-, porque en ella está la construcción del ser. Es este tipo de palabra la que surge de nuestras experiencias y emociones.

Esta palabra se viene estudiando desde la psicología del desarrollo con las pautas comunicativas preverbales (Español, 2012; Villalobos, 2006) que dan lugar a experiencias intersubjetivas tempranas, donde el adulto y el bebé establecen relaciones durante los primeros meses de vida. Estas formas de comunicación llamadas Habla Dirigida al Bebé (HDB) están impregnadas de las emociones del cuidador, siendo percibidas, recibidas y correspondidas por el bebé, lo que lleva a tener encuentros interpersonales desde el sentir. Las miradas, sonrisas, gestos y vocalizaciones que se gestan en la interacción madre-bebé, la predisposición del infante por las características de la voz de sus cuidadores y sus capacidades tempranas de imitar a otros durante estos encuentros (Español, 2008; Stern 1991/2005; Nadel, 2014) son fundamentales para el desarrollo social, cognitivo y emocional del niño (Rivière, 1997; Trevarthen & Aitken, 2001).

Las emociones que expresa la madre son experimentadas propioceptivamente por el bebé a través del contagio emocional; forma primitiva de empatía que está presente en las primeras etapas del desarrollo, en las que aún no existe una distinción entre el yo y el otro. Si bien el contagio emocional y el entonamiento con la figura materna abre paso a la posibilidad de compartir con un otro, pensamientos, ideas y sentires, la madre o quien cuida al bebé debe ofrecer las pausas y separaciones pertinentes para que el bebé pueda lograr reconocer y diferenciar en los encuentros cotidianos, sus propios estados mentales y el de los otros.

En las interacciones de algunas madres y bebés con signos clínicos de autismo, se observa falta o muy poca reciprocidad en las pautas comunicativas preverbales (Muratori, 2008, 2009; Danon, 2007; Trevarthen & Daniel, 2005). Incluso se ha evidenciado diferencias en la manera en que se relacionan los padres con sus hijos gemelos si uno de ellos tiene signos de TEA (Muratori, 2009). Lo anterior, permite mostrar que los elementos presentes en el bebé para responder a la relación o la ausencia de ellos, repercuten en los ritmos e intensidad de la interacción del padre, concluyendo que, como lo menciona Muratori (2009) el comportamiento parental es correlacional al comportamiento del niño. Frente a ello, es fundamental reconocer que, aunque el niño no inicie la interacción, no se le puede dejar de contagiar emocionalmente y convocarlo al encuentro.

La falta de reciprocidad que se ha observado en gran parte de los niños con autismo (Rivière, 1997; Baker et al., 2010; Brennand et al., 2011; Villalobos, 2014) hace que los elementos presentes en la interacción propiciados por los padres y captados por el bebé, no se desarrollen de la misma manera, sino que se vean alterados o disminuidos al no estar en la misma sintonía o apertura con los ofrecimientos que hacen sus cuidadores. En esta misma línea, Rivière y Martoos (2000) señalan que en el autismo se alteran las capacidades de entrar en sintonía con las emociones y sentimientos que el otro transmite durante las interacciones, lo que afecta la intersubjetividad, la atención conjunta y la relación con los objetos y el entorno, elementos necesarios para entrar al mundo simbólico.

En este “espacio entre dos” de los intercambios diádicos entre madre y bebé (Trevarthen, 1982; citado por Martinez y Shifres, 2010) se desarrolla la intersubjetividad y constituye el primer contexto en el cual se observan los primeros signos para el diagnóstico de TEA (Trevarthen & Daniel, 2005) como son la falta del contacto ocular, la atención visual, la pasividad del bebé en los intercambios diádicos, entre otros.

 Las actuales clasificaciones internacionales (DSM-5; CIE-11) relacionan el autismo dentro de los trastornos del neurodesarrollo, clasificando los síntomas en: “Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos” y “Comportamientos restringidos y repetitivos” DSM 5 (2013). Síntomas que también preocupan a los padres, particularmente las referidas al habla, bajo la pregunta ¿Por qué mi hijo no habla?.

Desde esta consideración, algunas evaluaciones y tratamientos terapéuticos se enfocan en la emergencia del habla desde su funcionamiento, sin la consideración del sentido subjetivo e interpersonal implicado en la comunicación. Para Muratori (2009), el trabajo desde la construcción de intersubjetividad en niños con autismo, no sólo permitiría una precisión en la valoración y en la evaluación de las pruebas, sino que también ayudaría a pensar en un diagnóstico e intervención temprana de los niños, debido a que la intersubjetividad es uno de los primeros indicios que permite diferenciar a los niños con autismo.

Pruebas diagnósticas como el DSM-5 y el ADOS-2 evalúan el nivel de reciprocidad en las interacciones que mantienen estos niños, enfocándose en la presencia o ausencia, pero dejando de lado las formas en las que el niño con autismo establece las relaciones, la duración, el contexto en que se enmarca la interacción, las capacidades o elementos que tiene el niño para el trabajo terapéutico. Estos instrumentos pueden ser un medio para reconocer elementos intersubjetivos de la persona que se está evaluando, en tanto el clínico pueda identificar nuevas posibilidades de interpretación, donde no sólo se tenga en cuenta su comportamiento para la puntuación final, sino que se trate de un proceso de comprensión clínico psicológica y posibles rutas de intervención.

Lo anterior, no tiene la finalidad de desconocer el valor de los instrumentos de evaluación actualmente utilizados a nivel internacional, pues representan un lenguaje unificador para las distintas disciplinas que trabajan con estas problemáticas, sino que busca situar al niño como eje principal de la evaluación diagnóstica y del proceso terapéutico, reconociéndolo como sujeto.

Para ampliar las reflexiones en torno a este tema, se presenta el análisis de dos casos clínicos de niños diagnosticados con autismo: Saúl y Vita. El objetivo es aproximarnos a comprender la importancia de la palabra desde una perspectiva de interacción comunicativa y el sentido que ésta puede tener en el diagnóstico comprensivo de esta problemática, así como algunas limitaciones que tienen las pruebas que evalúan el autismo.


Casos clínicos

Al ingresar a la investigación, Vita cuenta con un año y ocho meses y Saúl con seis años. Según sus puntajes ADOS-2 ambos están dentro del espectro autista, con compromiso en los componentes de lenguaje-comunicación y afectación social, los dos presentan distintas manifestaciones clínicas y niveles de severidad.

Saúl no presenta comportamientos restringidos, repetitivos ni estereotipias; el niño se adapta a los diferentes contextos donde está y es autónomo para desarrollar sus rutinas. Tiene vocalizaciones adecuadas, sin errores en su dicción y expresión, logrando responder a conversaciones o preguntas que se le hacen. Sin embargo, al profundizar en la palabra de Saúl, se observa un matiz robótico, monocorde, sin ritmo ni entonación en sus conversaciones. Su lenguaje es poco espontáneo tanto en la comunicación como en la expresión y gestualidad.

El tono de voz cambia cuando vivencia emociones fuertes como alegría o enojo, dando cuenta que en situaciones de picos emocionales sus sentimientos o emociones se reflejan en la tonalidad de su voz. Estas situaciones que lo confrontan o movilizan desde el disfrute o la molestia permiten observar que, aunque en general tiene una voz robótica y monocorde, muestra esbozos de la posibilidad de comunicar a un otro sus emociones a través del tono de su voz, mostrando pequeñas e importantes “grietas” en su encapsulamiento o caparazón (Tustin, 1990; Villalobos, 2014).

Con base en los planteamientos del DSM-5, se encuentran ciertas dificultades para el diagnóstico de Saúl, pues los criterios del autismo de este manual contempla dos grandes áreas: 1. Comunicación social: Deficiencia en la reciprocidad emocional, Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales y Deficiencias en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones., y 2. comportamientos restringidos y repetitivos. Ante estos ítems se concluye que Saúl no está dentro del TEA, debido a que sus formas de comunicación no corresponden a las deficiencias descritas en el manual diagnóstico, así como tampoco presenta comportamientos restringidos y repetitivos.

A partir de la escena presentada en la evaluación ADOS-2, específicamente la escena Fiesta de cumpleaños, Saúl da cuenta de que reconoce y sabe actuar sobre las condiciones que el escenario propone: utiliza los objetos de manera correcta y reconoce los elementos sociales que componen la escena, como es cantar la canción de cumpleaños. Sin embargo, al analizar sus respuestas y formas de comportamiento, se evidencia que están dadas desde las configuraciones almacenadas en su memoria sobre cómo actuar o qué hacer ante estas situaciones, aprendidas en la cotidianidad de su vida, y no por una participación emocional auténtica del niño en el escenario que se le está proponiendo y al cual se le está convocando.

Si bien durante la prueba Saúl logra entrar en el juego, utilizar los objetos y relacionarse con las investigadoras. Muestra que en él sólo existe, en ese momento, la posibilidad de enunciar estados de hecho (lo que está) y no aquello que se puede sentir, emocionar, interpretar en la interacción. No logra trascender las características y usos funcionales de los objetos para entrar en el juego de ficción que se le propone. Tampoco se observa musicalidad comunicativa sino que conserva un tono monocorde, evidenciando dificultad para imaginar los estados mentales posibles de los personajes, en relación con el contexto en que se desarrolla la actividad. Todo lo anterior es indispensable para la conquista de una posición intersubjetiva, a lo cual Saúl aún no logra acceder.

El otro caso que nos aporta en la reflexión es el de Vita. Durante la evaluación, la niña corre de un lado a otro con la mirada perdida y la boca semiabierta dejando su lengua al descubierto; el contacto visual con las personas a su alrededor es casi nulo ignorando por completo al adulto. Produce sonidos parecidos a jadeos, reflejando molestia de tipo reactivo que no se encuentra en el orden de convocar para ser calmada por otros. Su comportamiento se centra en tirar objetos, alejarse de las personas que buscan interactuar con ella, en ocasiones corre de un lado a otro sin una finalidad aparente o se queda en el ensimismamiento.

En ella se presentan conductas reactivas desencadenadas por la percepción de ciertos objetos (marcadores y plastilina), los cuales utiliza de manera estereotipada y funcional repitiendo acciones que parecen ser aprendidas. No se percibe en Vita un disfrute compartido, evidenciado en las pocas expresiones faciales dirigidas a otros, la falta de iniciación espontánea durante el juego y el ensimismamiento en el cual se encuentra cuando los objetos le llaman la atención. Lo anterior da a entender que no es el compartir con el otro lo que le interesa a Vita, sino los objetos mismos, quedándose en la expresión estereotipada, repetitiva y ensimismada.

No obstante, fue posible observar que Vita disfruta de actividades donde el movimiento estuvo presente; ella emitía sonidos que acompañaban la velocidad de los movimientos cuando era arrullada. En momentos como el expuesto, demostraba que -por breves momentos- Vita entraba en relación y por ende en sintonía con lo propuesto. Durante la investigación y en las sesiones clínicas, Vita mostró una posibilidad de interés hacia la terapeuta que le ofrecía una relación caracterizada por la emocionalidad comunicativa, la modulación, los turnos y formas imitativas con objetos.

Durante la pandemia generada por el COVID- 19, y debido a la distancia, Vita no continuó con la terapia clínico-psicológica. Durante este tiempo sólo estuvo en terapia de lenguaje, lo cual le permitió adquirir el habla. Sin embargo, se observa que el habla conquistada sólo cumple una función nominativa y no comunicativa. Esos pequeños momentos de apertura a la relación que se habían observado anteriormente ya no se evidenciaban en Vita, pareciera -por el contrario-, que se habían creado más barreras a la relación.

Al observar con mayor detalle el comportamiento de Vita durante las actividades propuestas en la pruebas diagnósticas, se evidenció que Vita expresaba sonidos monótonos de manera constante, los cuales cambiaban de intensidad cuando se sentía alterada por alguien o algo. Comportamientos que para las categorías diagnósticas del DSM-5 darían para catalogar a Vita en un grado 3 “necesita ayuda muy notablemente” y los “progresos” de la comunicación verbal generados en la pandemia la posicionaría en un grado 2 “necesita ayuda notablemente”, lo que indicaría una mejoría en su situación.

Es fundamental tomar en cuenta los elementos que representan recursos importantes como una oportunidad de estar con ella en esas actividades, encontrando y propiciando transformaciones en las que a partir de sus intereses se busca abrir una “ventana” a la interacción con los otros. Son estos intereses que en la clínica-psicológica se tienen en cuenta para ser transformados y favorecer la intervención con los niños. Para el caso de Vita se pueden convertir los marcadores en baquetas, el movimiento de vaivén en un juego de persecución y los jadeos en pequeñas notas dotadas de sentido para la situación que se realice. Resulta muy importante indagar cuáles momentos y propuestas generan en ella estos cambios para reconocer qué llama su atención y de ahí construir propuestas para convocarla al encuentro y espacios donde se construya una verdadera relación.

 

Discusión y Conclusiones

El fin de este artículo es mostrar la importancia de plantear una evaluación comprensiva en el diagnóstico de los niños con TEA; así como posteriormente una intervención más amplia desde la palabra, que también tome en consideración la temporalidad de la organización melódica: sus variaciones en la frecuencia, la intensidad y la calidad de la voz. Esto significa que es necesario reconocer el papel central de las emociones en el desarrollo de la palabra con sentido del niño y en la relación intersubjetiva con un otro.

Considerar la construcción de la palabra en el diagnóstico del niño con autismo, permite trascender la mirada reduccionista sobre el desarrollo y situar su ser, no sólo desde su funcionamiento (lo que hace o dice), sino desde sí mismo. De esta forma, en el proceso diagnóstico de un niño con sospecha de TEA, no sólo es relevante el desempeño que el niño tiene ante una situación o la respuesta dada en una prueba, sino que también se deben tener en cuenta los elementos de su subjetividad, que se pueden vislumbrar en lo que dice, cómo lo dice, para qué lo dice, a quién se lo dice y con qué otro mediador semiótico acompaña lo que dice.

Si bien el ADOS-2 es una excelente prueba que permite evaluar al niño en un contexto de juego cotidiano, pues para su aplicación no sólo tiene en cuenta la edad sino también el nivel de lenguaje, para el diagnóstico es pertinente, además del ADOS-2 tomar en consideración otras pruebas que permitan también aproximarse comprensivamente a las distintas dimensiones del desarrollo y de la constitución psicológica del niño con autismo.

En este artículo se ha centrado la discusión en la prosodia, considerando que la organización melódica y su dinámica en las enunciaciones o producciones verbales de los niños con autismo constituyen, si son reconocidas, pequeñas ventanas de apertura hacia la relación con un otro. En muchos niños con autismo, tanto de alto funcionamiento, como Saul o en aquellos que no tienen palabra, como Vita, se observa en el diagnóstico la importancia que se le da a la palabra con sentido lingüístico, dejando relegado los componentes emocionales que trae consigo la palabra y que se manifiesta en la voz que es la que dota de sentido subjetivo y que, como señala Villalobos (2014), hace que sea única e irrepetible.

Reconocer que los niños diagnosticados con TEA son niños más allá de su diagnóstico busca posibilitar la construcción de “puentes” que permitan el encuentro con un otro (Pacca, 2020). En los casos de Vita y Saúl, las intervenciones se desarrollaron con terapeutas que reconocen a los niños como interlocutores, donde los cortos jadeos, miradas, gestos o los silencios que tenían ante situaciones planteadas eran interpretados y significados para construir la alternancia de turnos y estableciendo espacios de escucha, los cuales dan a comprender que los niños con TEA tienen algo que decir. Es así como, al profundizar o confrontar comentarios o acciones que hacen los niños ante una situación o conversación, se procede en la búsqueda de comprender y analizar qué es lo que “vibra” en cada niño, lo que denominan Villalobos y Pacca (2020) “pequeñas ventanas” que abren una aproximación y la posibilidad de una relación auténtica con el niño para construir, junto a él, elementos de la interrelación.

Desde esta perspectiva, se entiende el desarrollo como un proceso complejo y dinámico, donde diferentes variantes se inscriben en él y son determinantes para la vida de un niño, como puede ser, por ejemplo, el posible diagnóstico TEA. Se conoce que diagnósticos de este tipo traen consigo posibilidades comprensivas, además de la reorganización de los contextos de vida de los niños. Por ello, la necesidad de que, además de diagnosticar, se ofrezcan posibilidades comprensivas y alternativas que ayuden al niño a desarrollar su subjetividad junto con la posibilidad de incluirse verdaderamente en la sociedad.

 

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EN MARTE NO HAY VIDA

 EN MARTE NO HAY VIDA


THERE IS NO LIFE IN MARS

     

Jennifer Barandica & Andrea Bedoya
 
Universidad del Valle / Colombia



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Referencia Recomendada: Barandica, J., & Bedoya, A. (2022). En Marte no hay vida. Revista de Psicología GEPU, 13, (2), 139-144.


Resumen: Este artículo pretende contar la historia de Marte, el personaje principal quien busca contar a través de estas páginas cómo es su realidad, se espera que este explique una de las tantas formas de sentir una enfermedad mental.

Palabras clave: Arteterapia, trastornos psicológicos, extraterrestres, planeta, terapia.

 


Abstract: This article aims to tell the story of Marte, the main character who seeks to convey through these pages what his reality is like, hoping that he will explain one of the many ways to experience a mental illness.

Key Words: Art therapy, psychological disorders, extraterrestrials, planet, therapy.


Recibido: 13 de Agosto de 2022 / Aprobado: 20 de Diciembre de 2022


Jennifer Barandica. Diseñadora gráfica - Universidad del Valle.

Andrea Bedoya. Diseñadora gráfica - Universidad del Valle.


INTRODUCCIÓN

Como diseñadoras, hemos unificado lo que es el arteterapia con el diseño gráfico para lograr crear este artículo que representa desde una narrativa metafórica un cuento. Esperamos que el mensaje sea recibido y posteriormente compartido.

 

ARTETERAPIA

La arteterapia es un tipo de terapia artística que consiste en la utilización del arte como vía terapéutica para sanar trastornos psicológicos, tratar miedos, bloqueos personales, traumas del pasado y otros trastornos. Pero, aparte de los fines meramente terapéuticos, la arteterapia es una técnica de desarrollo personal, de autoconocimiento y de expresión emocional. Por tanto, no es necesario poseer ningún trastorno psicológico, sino simplemente sentir la necesidad de explorarnos a través del arte.

Los beneficios del arte en personas con algún tipo de problema emocional empezaron a verse luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando los militares británicos heridos en combate pintaban durante su convalecencia, y a través de sus obras podían hablar del dolor y el miedo que sentían producto de la guerra. La pintura para ellos fue un camino para manifestar esos sentimientos que no podían poner en palabras.

Nos inspiramos en Ana López, Ilustradora Latinoamericana “El dibujo y la pintura son grandes aliados a la hora de resolver conflictos emocionales o de mejorar la condición de algunas enfermedades mentales. Pero también son gratas maneras de pasar el tiempo en silencio, en soledad, en concentración, estados cada vez más escasos debido a los afanes de la vida actual y la ansiedad que con frecuencia provocan las redes sociales”.

Jemima Sara, Diseñadora Inglesa “La enfermedad mental nos afecta a todos de manera diferente y el dibujo puede no funcionar para todos. Sin embargo, hay otras formas de creatividad, como bailar, escribir, cantar, escuchar música, drama, etc. Es posible que encuentres algo que te levante el ánimo y te permita expresar como nunca antes lo habías podido hacer”.

Somos conscientes que las enfermedades mentales no las padecen todos, no se viven de la misma forma, que los tratamientos y medicamentos son distintos para cada persona, así mismo el ritmo en que esta vaya mejorando o la forma en que lo haga. Sin embargo, aunque sabemos que con este proyecto no podremos salvar vidas o cambiar el mundo podremos cambiar el mundo o salvar la vida de una persona que haga la diferencia, que se identifique con el cuento, que exprese mediante este libro a los que lo rodean cómo se siente tener una enfermedad mental y que encuentre una forma artística, sea cual sea de expresar lo que en palabras no puede.

 

MANIFIESTO

Hola, Me llamo Marte... en el espacio, que es donde vivimos los planetas, se rumora que estoy enferma. He sentido movimientos y voces dentro de mí... pero es imposible que haya algo, pues estoy en perfecto estado, no puede haber vida en mí. Yo creo que es algo pasajero y pronto estaré mejor.

 

RAÍCES

Júpiter le generó un daño irreparable a Marte y desde entonces en el espacio se rumora que Marte está enfermo.

-“¿Qué exagerada, no? ¿Está enferma de amor? “

-“Creo que ella solo está inventado eso para sacarle excusas a cada responsabilidad que tiene en el espacio...”

-“Para mí, que ella está haciendo creer que está tan mal para que Júpiter vuelva con ella, me da lástima”.

No era tan grave, no era un problema mayor que afectará a los demás planetas o al espacio, ¿estaba siendo egoísta al sentir que todo se había acabado? ¿Estaba siendo exagerada al no poder seguir luego de esto? Cómo podía haber perdido todo mi brillo con esto, si siempre fui el alma de la fiesta, nadie cree que estoy tan mal como lo digo.

Hola, soy Marte...nuevamente, tildada de exagerada, creo que es justo por eso que prefiero no contarle a nadie lo que realmente pasa por mi cabeza, supongo que o no me creen o les parece muy tonto. Incluso yo considero que no debería agrandar mis sentimientos de esta forma, pero es lo que estoy sintiendo. 

Júpiter, tan inalcanzable como siempre, creó un lazo conmigo, construimos juntos historia y un día aun teniendo mi alma atada a la suya, decidió buscar a otra. No sabía que éramos tres volando por el espacio, pensé que solo cabíamos dos para bailar. Luego de esto, he perdido el amor por mí, no me gusta en quien me he convertido y creo que por alguna razón no fui suficiente. Me siento pequeña, indefensa, algo perdida en este espacio y no sé cómo hallar un destino de nuevo. Quise reconstruirme, pero él aún conservaba los pedazos y aunque no quiera, su dolor trajo un montón de consecuencias que ya no sé cómo reparar.

 

DIAGNÓSTICO

Ir al astrónomo. (Momento traumático en que se debe acudir a pedir ayuda debido a que llevas mucho tiempo mal y por más que intentaste mantenerlo en silencio, oculto o fingido ya no das más), “no es cierto, no es traumático, es lo que te hacen creer”. Hablar sobre mí nunca ha sido fácil, es por eso que las primeras veces fue totalmente falsa la conversación.

En ese momento de rompimiento donde no contuve el llanto y solté como mar todas las palabras que llevaba guardadas. ¿Cuáles eran mis síntomas?... primero comenzó con el insomnio, luego la falta de apetito, la falta de energía y náuseas, mucho llanto sorpresivo, estrés, irritabilidad, inseguridad, nerviosismo y no lograba salir de mi órbita con facilidad, pues cada que estaba en la galaxia me sentía mal y debía devolverme a órbita. No podía pensar a futuro ni realizar planes. Claramente tuve que volver a la raíz para entender que me pasaba. Entonces recordé que cuando ocurrió lo de Júpiter, entró en mí una nave, una vez esta entró comencé a sentirme extremadamente triste y bajoneada. Fue entonces cuando con el astrónomo entendimos que esa era la raíz, la nave. La nave había traído extraterrestres a mí. Si... extraterrestres. Es una enfermedad que me produce todos estos síntomas. Ese fue mi diagnóstico, tenía extraterrestres y aunque intenté explicarles a todos, nadie me creyó.

 

TRATAMIENTO 

“¿Extraterrestres? Es imposible, yo jamás he visto alguno, eso no existe. En mi caso solo viven humanos y estas son emociones normales, que viajan e incluso llegan a otros de nuestros amigos, pero en ti no han podido llegar, porque es imposible que tengas vida dentro.” - Tierra

“A mí me parece que los extraterrestres son la nueva moda, ya he oído varias veces hablar de ello y creo que todos quieren llamar la atención diciendo que existen” - Venus.

“Ella no está enferma... es obvio que está haciendo creer eso de los extraterrestres, solo está triste, no es más” - Júpiter.

En mi caso, los extraterrestres eran consecuencia de la nave, pero según me decía mi astrónomo, había muchas otras causas, entonces de acuerdo con eso me medicó y me recomendó ciertas cosas... Entre esas, encontré como terapia el arte... Entonces comencé a pintar y pinté toda una noche de estrellas, astros y demás constelaciones en la galaxia y cada que lo hacía liberaba todas las emociones que había guardado. El tratamiento no solo fueron sustancias, sino también constante visita al astrónomo y control de mis extraterrestres, pues estos a veces permanecían tranquilos, otros se iban y otros cuantos en ocasiones hacían estragos, por lo que cada día era diferente.

 

PROBLEMA

“No solo la nave con extraterrestres la primera vez es el problema total, también hay otros medios de transporte espaciales que traen extraterrestres a ti, debes encontrar casi que listado qué es lo que los trae para poder irlo resolviendo. No eres una persona débil, eres resiliente porque aun teniendo extraterrestres sigues viviendo día a día...” -Astrónomo.

Cuán complejo es mirar hacia adentro, entenderse a sí mismo, creo que no fue sino hasta que hubo total silencio en soledad cuando pude oírme. ¿Qué más me trae extraterrestres? Los meteoritos llenos de inseguridades, que no me permiten gustarme como me veo, ni salir porque me van a mirar, ni realizar algo donde sea vista u oída porque me estarán detallando... Las estrellas fugaces cubiertas de miedo al pensar en futuro, me hacían negativa, sobre pensar mal todo, autosabotearme y no poder ver con claridad qué me gustaba o qué quería... y claramente la ve, que aún me llenaba de dolor y tristeza absurda y no sabía explicar, mucho menos en momentos en público o con compañía.

 

SOLUCIÓN

“Pintar me hace sentir mejor, pero no me alivia del todo... agg y ¿para qué hago miles de propósitos y listas si no los voy a cumplir? Qué pereza tener que explicar por qué no sé qué quiero de mi futuro... además, cómo voy solucionar la nave si no sé qué me hace feliz”

Ser negativa no era algo nuevo, pero poco a poco fui descubriendo qué cosas me gustaban, cómo me veía mejor, que look me daba más confianza, qué cosas realmente me disfrutaba hacer, entonces hice mi plan de exterminación de extraterrestres.

Comencé entendiendo que las inseguridades debía destruirlas convirtiéndome en la Marte que me hacía sentir mejor, así que hice mejores hábitos “si, como todos recomiendan en esos libros de superación personal”, me puse más linda, me sentí más cómoda, hice planes poco a poco más difíciles... desde ir a un sitio y no irme corriendo a órbita, hasta terminar un curso o algún proyecto... y cada que avanzaba me premiaba a mí misma por haberlo logrado (fracasé unas 10 veces porque me tiraba a dormir, pero lo seguí intentando)

Luego me hice más constante con la pintura y le tomé cariño, dándole voz a las pinturas y narrando mediante la galaxia mis sentimientos y descubrí que muchos otros se identificaban con esa voz... a su vez esa pasión me permitió ver nuevos planes, hacer nuevos sueños y pensar de nuevo en el futuro...

Pero nuevamente recordé que aunque algunos extraterrestres se fueron, otros iban a quedarse y la solución debía ser constante y tal vez infinita...

 

PARA TI

Tengo extraterrestres y una de las cosas que más me duele a casi de esto es que inconscientemente puedo lastimar a quien quiero, no yendo a algo en lo que contaban conmigo, siendo grosera al estar irritable, no demostrando mi interés al dejar de responder, no culminando algún proyecto o plan por no poder concentrarse o realizar dicha actividad y muchas cosas más... Es por eso que como yo le expresé y logré liberarme de mis emociones y convertirlas en algo bueno, quisiera regalarte algo para que tú también te expreses y expreses a quienes quieres cómo te sientes.

 Comparte este viaje con quien quieras.

Permíteme contarte un secreto... en Marte hay vida y solo con el casco podrás ir al espacio para verlo a ti mismo.

 

CONTINUARÁ

“No todos los días son iguales, pero he aprendido a estar mejor sabiendo que no todos tienen extra y por más que hagan un viajecito sin casco ni podrán ver los habitantes de cada planeta”

EXPLORACIÓN DEL PENSAMIENTO DE LEOPOLDO ZEA PARA ALCANZAR UNA FILOSOFÍA AUTÉNTICA EN AMÉRICA LATINA

  EXPLORACIÓN DEL PENSAMIENTO DE LEOPOLDO ZEA PARA ALCANZAR UNA FILOSOFÍA AUTÉNTICA EN AMÉRICA LATINA


EXPLORATION OF LEOPOLDO ZEA’S THINKING TO ACHIEVE AN AUTHENTIC PHILOSOPHY IN LATIN AMERICA


María de los Ángeles Mazuera Pai
 
Universidad del Valle / Colombia




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Referencia Recomendada: Mazuera-Pai, M. A. (2022). Exploración del pensamiento de Leopoldo Zea para alcanzar una filosofía auténtica en américa latina. Revista de Psicología GEPU, 13 (2). 125-138.


Resumen: El presente texto, tiene como objetivo, presentar los argumentos, postulados y tesis que presenta el filósofo mexicano, Leopoldo Zea, en su artículo Dependencia y liberación en la filosofía latinoamericana, publicado en la revista Diánoia, vol. 20, no. 20, 1974. En este texto, el filósofo manifiesta que América Latina ha sido objeto de dominio, por eso reconoce que el problema que ha presentado desde la conquista, ha sido la independencia de los pueblos latinoamericanos. Además, el filósofo entra en dialogo con otros autores, presentando las problemáticas que ha traído la dominación que la filosofía de la liberación va a entrar a tratar. Él propone como principio, cancelar el dominio del pensamiento europeo y estadounidense, dando cabida a la liberación de los pueblos latinoamericanos, permitiendo por medio del desarrollo, alcanzar una filosofía autentica, un modelo y manifestación de la realidad en Latino América, sin ignorar el pasado, por el contrario, siendo conscientes de éste, para superarlo. El texto se dividirá en una primera parte, la cual tiene como objetivo, presentar qué dice el autor en los siguiente apartados; i) Filosofía de la dominación; ii) ¿por qué es necesaria una filosofía de la liberación; iii) Un pasado extraño; iv) ¿Queremos ser como los Estados unidos y/o Europa?; v) Una expresión de nuestra realidad; vi) Las nuevas generaciones latinoamericanas. Y en una segunda parte; La filosofía de la liberación, como una herramienta para la superación del dominio europeo y estadounidense.

Palabras clave: Filosofía latinoamericana, dominio, conquista, filosofía de la liberación, contexto colombiano, pensamiento europeo y estadounidense.

 

Abstract: This paper aims to present the arguments, postulates and theses proposed by Mexican philosopher, Leopoldo Zea, in his article ‘Dependencia y liberación en la filosofía latinoamericana’, published in the journal Diánoia, vol. 20, no. 20, 1974. In the text, the philosopher argues that Latin America has been subject to domination, therefore, he acknowledges that the problem it has faced since the conquest has been the independence of Latin American peoples. Additionally, the philosopher engages in a dialogue with other authors, presenting the issues brought by the domination that the philosophy of liberation addresses. As a principle, he suggests to get rid of the dominance of European and American thinking, making room for the liberation of Latin American peoples. This enables, through development, the attainment of an authentic philosophy, as well as a model and manifestation of the reality in Latin America without ignoring the past, on the contrary, being aware of it in order to overcome it. This paper will be divided in two parts. The first part aims to present what the author discusses in the following sections; i) Philosophy of domination; ii) Why a philosophy of liberation is necessary? iii) A strange past; iv) Do we want to be like the United States and/or Europe? v) An expression of our reality; vi) The new Latin American generations. The second part focuses on the philosophy of liberation as a tool for overcoming European and American dominance.

Key Words: Latin American philosophy, dominion, conquest, philosophy of liberation, Colombian context, European and American thought.


 Recibido: 3 de Septiembre de 2022 /Aprobado: 15 de Diciembre de 2022


María de los Ángeles Mazuera Pai. Estudiante del departamento de Filosofía de la Universidad del Valle. Correo electrónico: mazuera.maria@correounivalle.edu.co


Introducción

La búsqueda constante de la independencia y la liberación en América Latina ha sido un tema central en su trayectoria histórica y desarrollo. En este contexto, el filósofo mexicano Leopoldo Zea se erige como una voz influyente que profundiza en este desafío en su artículo "Dependencia y liberación en la filosofía latinoamericana" (1974). Esta obra sumerge al lector en las reflexiones y perspectivas del autor acerca de cómo la región puede emanciparse de la dominación del pensamiento europeo occidental, superar la repetición acrítica y abrazar una filosofía auténtica y liberadora que refleja su identidad y experiencia únicas.

Zea destaca la abrumadora influencia del pensamiento europeo que ha mantenido a América Latina, y otras partes del mundo, en una suerte de sujeción cultural y filosófica. Este artículo profundiza en las ideas fundamentales del filósofo, destacando la necesidad de aprender una filosofía auténtica que rompa las cadenas impuestas por los centros de poder extranjeros y fomente una liberación genuina en la región.

El análisis comienza explorando la percepción del autor sobre la dependencia europea y cómo esto ha influido en la mentalidad y el desarrollo de América Latina. Se resalta la urgencia de superar la repetición acrítica y reconocer la persistente influencia de Europa, lo que motiva la necesidad de una filosofía auténtica arraigada en la realidad y la historia latinoamericana.

En la búsqueda de una auténtica filosofía de la liberación, Zea examina las contribuciones de figuras como Salazar Bondy y Juan Bautista Alberdi, quienes abogaron por una transformación política y social que desafiara la subyugación. Sin embargo, el filósofo mexicano cuestiona por qué estas propuestas no alcanzaron su pleno potencial y señala la necesidad de una autenticidad más profunda que no parta desde centros de poder ajenos, sino desde la realidad propia.

El análisis se extiende a las críticas de Enrique D. Dussel hacia la generación de Alberdi, destacando cómo la adopción crítica de conceptos extranjeros perpetúa la subyugación y la falta de autenticidad. La obra explora cómo esta mentalidad ha llevado a considerar la civilización latinoamericana como una prolongación de la europea, generando una nueva forma de dominación.

La importancia de enfrentar el pasado violento de América Latina emerge como un elemento clave en la visión de Zea. Este artículo explora cómo el filósofo mexicano aboga por el reconocimiento y asunción de la historia, incluso si es dolorosa, como un paso esencial para la autenticidad filosófica y la verdadera liberación.

Esta primera parte de la investigación culmina con la perspectiva del autor sobre la necesidad de romper con la filosofía de dominación y crear una filosofía auténtica arraigada en la identidad y la experiencia latinoamericana. Zea aboga por la formación de una nueva generación de pensadores que trascienda la dependencia, forjando así una filosofía de la liberación genuina y transformadora.

En cierre, esta investigación finaliza en la segunda parte con una reflexión en torno a la interrogante: ¿Debe Colombia aspirar a asemejarse a Estados Unidos o Europa? Esta interrogante nos hace mirar hacia nuestro pasado colonial y la persistente influencia que aún pervive en nuestra nación. La constante comparación con estas potencias refleja la huella perdurable del pensamiento extranjero en nuestra mentalidad.

La visión que Leopoldo Zea propone es un camino distinto. Su enfoque en la filosofía de la liberación es esencial para desvincularse de la influencia de Europa y Estados Unidos. Busca una filosofía genuina y liberada que nos aleje de la opresión histórica y del subdesarrollo legado por la conquista.

En consecuencia, el filósofo mexicano nos insta a reconocer nuestra identidad, romper las cadenas del subdesarrollo y abrazar una filosofía que refleje nuestras raíces y necesidades. Al hacerlo, Colombia y Latinoamérica pueden forjar un futuro auténtico, liberándose de la sombra de centros de poder que han formado nuestro pasado y creando un destino que nos sea verdaderamente propio.

 

PRIMERA PARTE

I. Filosofía de la dominación

En este primer apartado, el filósofo mexicano Leopoldo Zea, plantea una preocupación fundamental: la independencia de los pueblos latinoamericanos y de otras regiones como Asia, África y Oceanía. Destaca que América Latina y el tercer mundo han estado sometidos al pensamiento europeo occidental, lo que ha generado la imperiosa necesidad de crear una nueva filosofía. Zea advierte que esta nueva perspectiva no debe ser una mera repetición de ideas ajenas sin un análisis crítico. Debe surgir de aquellos que son conscientes de la dependencia y dominación impuesta por los centros de poder europeos, como se cita: “No me refiero, por supuesto, a la filosofía que repite este o aquel profesor en su cátedra, siguiendo una determinada corriente nueva o anacrónica, sino a la filosofía de quienes habiendo asimilado la filosofía en estricto sentido.” (174) Dando paso así una filosofía de la liberación que surge de esta conciencia sobre la dominación.

En contraste con lo anterior, el filósofo plantea una cuestión crucial: ¿Cuál debería ser la naturaleza de esta filosofía? ¿Deben nuestros filósofos aspirar a ser algo más que meros profesores de filosofía? En este contexto, el autor examina las perspectivas de figuras como Salazar Bondy y Juan Bautista Alberdi, dos precursores de la filosofía de la liberación. Desde su origen argentino, Alberdi abogó por una filosofía de carácter político y social capaz de abordar cuestiones relacionadas con la libertad, los derechos y el bienestar en el contexto latinoamericano. Por su parte, Bondy proponía una filosofía de la liberación diseñada para superar la dominación y el subdesarrollo que afectan a las sociedades latinoamericanas. 

Zea, sin embargo, plantea una pregunta fundamental: ¿Por qué estas propuestas no lograron generar un cambio sustancial en el pensamiento latinoamericano? Esta interrogante se expande al cuestionar por qué, a pesar de la identificación temprana de esta problemática desde la generación de Alberdi, esta cuestión persiste en la actualidad dentro del pensamiento latinoamericano. En respuesta, el autor argumenta que estas propuestas no tuvieron éxito en el primer lugar debido a que sus proponentes no concibieron una filosofía auténtica diseñada específicamente para América Latina. En lugar de eso, su enfoque se centraba en alterar los centros de poder que habían ejercido dominio durante largos períodos sobre la región, el mismo poder que había mantenido a los latinoamericanos subyugados.

Además, el filósofo señala que la generación de Alberdi tenía la intención de erradicar radicalmente la herencia cultural y mental legada por el dominio ibérico. Este deseo de partir desde cero fue motivado por su deseo de emanciparse completamente de las influencias coloniales. Sin embargo, según el autor, esta aproximación representó un obstáculo, ya que desvinculó su enfoque de la realidad regional y desestimó el potencial que podría derivar de la conexión con la herencia cultural propia.

El pensador mexicano critica de manera incisiva la idea de "comenzar desde cero" y la aceptación acrítica de patrones extranjeros, tal como lo propone Domingo F. Sarmiento en su expresión: "Seamos la América como el mar es el océano. Seamos Estados Unidos." Zea sostiene que esta perspectiva perpetúa la dependencia intelectual y cultural en lugar de eliminarla. En palabras del filósofo, “Se parte de cero respecto a sí mismo, pero se pretende, al mismo tiempo, partir de una concepción del mundo y cultura que nos es extraño, partir de un pasado que no hemos hecho.” (174) Esta ilusión de un reinicio absoluto constituye un obstáculo innegable para la formación de una filosofía arraigada y genuina, en sintonía con la realidad de América Latina.

El autor defiende con vehemencia que este enfoque obstruye la creación de una filosofía que verdaderamente libere el pensamiento e impulse el auténtico progreso de la región. Por consiguiente, Zea postula que la clave para el desarrollo de América Latina radica en la creación de una filosofía de la liberación auténtica. Esta filosofía debe romper con las cadenas impuestas por los centros de poder y permitir el surgimiento de una nueva generación de pensadores conscientes de su historia. El filósofo mexicano insiste en que esta filosofía debe abordar las necesidades.


II. ¿Por qué es necesaria una filosofía de la liberación?

En este segundo apartado, el filósofo mexicano Leopoldo Zea examina las críticas planteadas por el filósofo contemporáneo Enrique D. Dussel a los planteamientos de la generación de Alberdi. Dussel, según Zea, denuncia con firmeza que estos intelectuales no hicieron más que reproducir el pensamiento predominante en Europa, en lugar de desarrollar un pensamiento autónomo. Este enfoque llevó a que los pueblos latinoamericanos adoptaran y asimilaran conceptos extranjeros que les eran ajenos. Asimismo, Dussel define la civilización latinoamericana como una entidad totalmente organizada y dominada por Europa, que aspira a igualar a naciones avanzadas como los Estados Unidos.

El pensador mexicano destaca que Sarmiento, por su parte, reconoce la labor de intelectuales como Jefferson, Adams y Monroe, como intermediarios de la civilización en un mundo considerado bárbaro. Esta intermediación tenía la supuesta intención de incorporar la región a la civilización, pero, paradójicamente, resultó en un nuevo centro de dominación en América Latina.

El concepto de "barbarie", según Zea, se relaciona con el intento de borrar o ignorar el genocidio masivo de los pueblos indígenas en América. Esta perspectiva busca forjar un futuro sin referentes, basado en una filosofía ajena a la realidad local y subyugada a los mismos centros de poder que históricamente han dominado y desplazado a los pueblos indígenas. El filósofo argumenta que es crucial que los pueblos latinoamericanos acepten y sean conscientes de su pasado, por más doloroso que sea, para no quedarse ajenos a su propia historia y cultura. 

El autor también subraya el hecho de que, según Dussel, la filosofía occidental ha sido instrumentalizada como una herramienta de dominación. Dussel declara de manera contundente: “toda la filosofía occidental está hecha para dominar”, estableciendo así su rol como un medio de imponer poder, una herramienta de dominación que, al ser adoptada, implica asumir las cadenas que esta misma impone sobre la humanidad. (177) Leopoldo Zea amplía esta perspectiva al afirmar que la filosofía latinoamericana debe liberarse completamente de cualquier vínculo con la cultura de dominación y buscar su autenticidad intrínseca.

En línea con este enfoque, el pensador mexicano propone la filosofía de la liberación como una vía para expresar de manera genuina la realidad de los pueblos latinoamericanos. Teniendo en cuenta que a lo largo de la historia, los intentos de superar la filosofía de dominación simplemente han resultado en un cambio de centros de poder, lo que lleva a una nueva forma de sometimiento. La filosofía de la liberación que Zea aboga, tiene como esencia poner fin a estos centros de poder y crear una filosofía genuina, una que no esté subordinada a sistemas de dominación y sea una manifestación auténtica de las realidades y aspiraciones de los pueblos latinoamericanos.

En consecuencia, este análisis crítico revela cómo Leopoldo Zea, a través de su exploración basada en el pensamiento de Enrique D. Dussel, examina las restricciones de la generación de Alberdi al replicar el pensamiento europeo en vez de fomentar ideas autónomas. Esta asimilación cultural y la adopción de paradigmas foráneos han acarreado un deterioro de la identidad en América Latina. Dussel denuncia la filosofía occidental como un instrumento de dominación, resaltando la urgencia de un desprendimiento intelectual auténtico. Zea propone la filosofía de la liberación como el vehículo para autenticar la expresión de la realidad latinoamericana, deslizándose de sistemas de dominación. La lección central es que para lograr una verdadera autodeterminación, es esencial romper con los eslabones que han perpetuado la dependencia cultural y buscar una filosofía que se arraigue en la autenticidad regional.

 

III. Un pasado extraño

En este tercer apartado, Leopoldo Zea aborda la pregunta central: ¿Cómo se concibe el pasado en el contexto de la renovada expresión de la filosofía de la liberación? El pensador mexicano comienza aludiendo al pasado como una dominación ajena y la aceptación consciente o inconsciente de esta imposición. En este contexto, surge la pregunta sobre la posibilidad de cambio. Desde la perspectiva de Bondy, el obstáculo de la filosofía latinoamericana radica en su falta de autenticidad, resultado de la adopción de paradigmas históricos e imposiciones sociales por naciones subdesarrolladas y dominadas. Zea reafirma que superar esta limitación implica la creación de una auténtica filosofía de la liberación, arraigada en la reflexión de la realidad y no en la mera repetición de enseñanzas subordinadas a centros de poder.

El análisis del filósofo no sólo condena la filosofía de la dominación, sino que también arroja luz sobre los centros de poder que han sometido principalmente a los pueblos indígenas. Él enfatiza que la autenticidad no está vinculada a la superación del subdesarrollo, sino que, en realidad, abre la puerta a la toma de conciencia y la transformación de esta realidad. Siguiendo la línea de Bondy, explica Zea, propone que una filosofía de liberación debe mantener una perspectiva crítica que se ajuste a la realidad histórico-social, lo que implica la revisión y reestructuración de postulados verdaderos y genuinos.

El mexicano prosigue al indicar que, según su exposición de Dussel, la auténtica filosofía latinoamericana no debe limitarse a simplemente comentar la filosofía anterior, sino más bien reconocerla y rechazarla. Argumenta que el pensamiento filosófico previo carecía de autenticidad en la región debido a dos razones fundamentales: la repetición de conceptos ajenos a la realidad latinoamericana y la adopción del pensamiento europeo, el cual subordinaba esta realidad a centros de poder. (179) Dussel resalta que aquellos filósofos que carecían de autenticidad en su enfoque, aunque no eran conscientes de esta falta, adquirían una responsabilidad ética respecto a la alienación cultural que estaba presente en América Latina. En otras palabras, aunque no se dieran cuenta, su adopción de ideas ajenas y su falta de conexión con la realidad regional, contribuyeron a la pérdida de identidad cultural y al desapego de la autenticidad latinoamericana.

Frente a la interrogante de si es necesario comenzar desde cero, Zea diferencia su postura de la generación de Alberdi, quienes, al adoptar un nuevo modelo, únicamente perpetuaron una forma de dominación. Dussel y el pensador mexicano, por el contrario, han concordado en que el camino hacia una auténtica filosofía de liberación se forja a través de la crítica de la filosofía europea y sus centros de poder, que se han aprendido y de la cual emergerá una filosofía propia de los pueblos latinoamericanos.

Finalmente, la propuesta de Bondy, busca una filosofía que refleje la liberación, eliminando esta necesidad en los pueblos latinoamericanos. Zea distingue esta filosofía como posterior a la liberación, representativa de pensadores auténticos y libres, y no de luchadores por la libertad. Para concluir, el filósofo compara las posturas de Sarmiento y Salazar Bondy. Mientras el primero aboga por ser como los Estados Unidos de América del Sur, el segundo sugiere alcanzar el desarrollo de los dominadores para lograr una cultura y filosofía libres.


IV. ¿Queremos ser como los Estados Unidos y/o Europa?

En este tramo del análisis, el filósofo comienza su reflexión explorando los modelos de progreso propuestos por los Estados Unidos, Europa y otras potencias mundiales. Se plantea la cuestión fundamental de si seguir la senda de los Estados Unidos, la Unión Soviética o una China occidentalizada sigue siendo la premisa para el desarrollo. (181) En este contexto, Zea destaca que la filosofía de la liberación, tal como el abordaje por Bondy, se conecta con las preocupaciones planteadas por Luis Villoro. Aunque el pensador presenta una crítica a este planteamiento, primero expone su esencia.

La filosofía que Villoro aborda, busca emular los grandes modelos de progreso y civilización contemporánea. En su trabajo "Perspectivas de la filosofía en México en 1980", Villoro comparte la misma tesis que Salazar Bondy en relación al pasado, reconociendo la falta de autenticidad filosófica en el presente y proyectando el futuro de América Latina en términos de cultura y filosofía. Sin embargo, Villoro se distancia del término "filosofía de la liberación", denominándola "filosofía profesional". Esta filosofía también refleja la transición de una etapa de subdesarrollo hacia el desarrollo alcanzado por los países latinoamericanos.

En consonancia con esto, Villoro sostiene que la producción filosófica a nivel profesional requiere condiciones mínimas y sólo puede surgir cuando estas se cumplen. La filosofía profesional se circunscribe al ámbito académico, dado que solo en este entorno se alcanza el rigor, la investigación constante y la discusión crítica que permite la formación de especialistas capaces de comunicarse en la contemporaneidad, incluso a nivel internacional.

Tanto la filosofía de la liberación de Bondy como la filosofía profesional de Villoro dependen de la erradicación del subdesarrollo. Aunque ambos concuerdan en que el pasado latinoamericano es inauténtico, Bondy lo ve inauténtico por la mera imitación y repetición de filosofías ajenas, mientras que Villoro lo considera inauténtico debido a la búsqueda de originalidad ajena a la verdadera filosofía. La filosofía profesional, para Villoro, eliminará esta búsqueda de originalidad percibida como nacional, producto de sociedades cerradas y subdesarrolladas. Para él, la solución radica en transformar a estas sociedades en abiertas, universales y desarrolladas, permitiendo un nuevo acceso al universalismo.

En esta línea, el filósofo mexicano se cuestiona si el desarrollo implica simplemente un cambio de dependencia hacia otro sistema. En respuesta, plantea que la futura filosofía debe dejar atrás las peculiaridades que consideran inauténticas y anacrónicas, y se pregunta si el desarrollo al que apuntan Villoro y Bondy dará lugar a un nuevo tipo de filosofía y un nuevo papel del filósofo en la sociedad. Zea sostiene que con el desarrollo económico de un país, cambia la función del filósofo en una sociedad desarrollada o en vías de desarrollo, ya que surgen nuevas necesidades. En esta etapa, los filósofos latinoamericanos podrían ser creadores más o menos originales, pero difícilmente especialistas en algo más allá de las generalidades.

En consonancia con lo anterior, Zea afirma que la filosofía no debe convertirse en una variante de las concepciones que provienen de los centros de poder contemporáneos, ya que esto sólo perpetuaba la justificación de estos centros, incluso si son universales. El pensador plantea que el universalismo propuesto por Villoro podría reducirse a esto. Por otro lado, el filósofo sostiene que tanto la filosofía de la liberación de Bondy como la filosofía profesional de Villoro tienen como meta la cancelación del subdesarrollo.

Por otro lado, el filósofo señala que Sarmiento y sus contemporáneos en América Latina se fijaron la meta inicial de equiparar a sus naciones con los modelos de desarrollo de otras naciones ya avanzadas. Sin embargo, esta búsqueda de igualdad generó una nueva forma de dependencia, en la que los discípulos quedaron subordinados a sus maestros. Ahora surge la pregunta: ¿Estamos regresando a esta misma ambición? ¿Persistimos en emular a Estados Unidos y Europa occidental? ¿O buscamos ser como la URSS o China, que lograron sus metas sin someterse a modelos ajenos? ¿O tal vez buscamos algo más simple pero más desafiante: la liberación y desalineación del ser humano en todas las circunstancias, tanto en el subdesarrollo como en el pleno desarrollo? El pensador dirige nuevamente su enfoque hacia la creación de una nueva filosofía. 

Posteriormente, Zea plantea otra cuestión: ¿Por qué, entonces, existe una crisis moral en los países más desarrollados, como Estados Unidos y las naciones europeas, desde hace algunas décadas? ¿Por qué también aquí, en América Latina, surge la demanda de libertad y la denuncia de alienaciones que la obstaculizan? ¿Por qué, precisamente, se desencadena una confrontación contra un sistema que es la manifestación misma del desarrollo alcanzado? Estos cuestionamientos serán abordados en las siguientes secciones, buscando arrojar luz sobre estas inquietudes.

 

V. Una expresión de nuestra realidad

En esta sección, el filósofo mexicano profundiza en la perspectiva y tesis de Frantz Fanon, un pensador francés en respuesta a la pregunta esencial: ¿Deseamos emular a Europa o a los Estados Unidos? Zea subraya que si nuestra aspiración es seguir el camino de estas potencias, estaríamos destinados a repetir lo que han impuesto hasta ahora, lo que significa continuar siguiendo una senda de imitación que busca similitudes superficiales. Por otro lado, Fanon argumenta que si buscamos un progreso audaz para la humanidad y un pensamiento genuino para América Latina, África, Asia y Oceanía, debemos aventurarnos más allá de las ideas impuestas por Europa. Esto conlleva la liberación de los pueblos latinoamericanos y, en consecuencia, la liberación individual de cada persona, con el objetivo de alcanzar una felicidad colectiva.

El filósofo señala que Fanon rechaza firmemente la imitación del pensamiento europeo. Por el contrario, el pensador francés insta a las naciones como América Latina, África, Asia y Oceanía a inventar y crear desde sus propias realidades, en lugar de forzar la adaptación a modelos extranjeros. Fanon considera que esta actitud es contraproducente, ya que desconecta a las personas de su propia esencia y perpetúa la colonización. El pensador francés aboga por un reinicio histórico en el Tercer Mundo, que tome en cuenta tanto las ideas valiosas provenientes de Europa como los crímenes que esta cometió en la colonización de Latinoamérica.

En esta perspectiva, Zea subraya que la idea no es deshacerse de todo ni empezar desde cero; en cambio, implica comenzar con una comprensión clara de la dominación y su aceptación. La historia no debe ser negada ni arrancada abruptamente; en su lugar, debe ser asumida con conciencia. Para ilustrar este concepto, Fanon muestra cómo es imposible renunciar al pasado sin incorporarlo para dar forma a un futuro diferente. En la búsqueda de logros equiparables a los de otros, no es esencial renunciar a la propia identidad, como destaca Zea: "El pasado es el material con el que hay que construir un hombre nuevo, un mundo nuevo, una simple inversión de valores. " (185)

El filósofo sostiene que tampoco es necesario imitar constituciones o instituciones extranjeras para alcanzar el desarrollo. La adaptación ciega a lo ajeno resultaría en la pérdida de la propia libertad y autenticidad. Zea enfatiza que la aceptación y la conciencia del pasado son cruciales para que este pueda servir a las necesidades de los pueblos latinoamericanos. Ignorar el pasado o utilizarlo únicamente para buscar venganza es una forma de mantenerse atado a él. Fanon, por su parte, sugiere un enfoque de comprensión y conexión con los demás, en lugar de buscar represalias. En su obra "Piel negra, máscaras blancas", plantea el problema de la imposibilidad de renunciar al pasado de otra manera que no sea su aceptación, su asimilación en función de un futuro que debe ser distinto, como por ejemplo, "El negro no puede dejar de ser negro, aunque se pinte la cara o se ponga máscaras de blanco, no puede dejar de ser negro, pero sí puede ser hombre, es decir, exigir el reconocimiento de su humanidad". (185)

En consecuencia, Zea expresa que no se trata de descartar por completo el pasado ni de partir desde cero; más bien, consiste en empezar con una profunda comprensión de la dominación y su aceptación consciente. La historia no debe ser negada ni erradicada de manera abrupta; en su lugar, debe ser abrazada con plena conciencia. Como mencioné previamente, para el pensador, un paso fundamental hacia la cancelación del subdesarrollo es la aceptación y la toma de conciencia del pasado, permitiéndole así cumplir con las necesidades y desafíos de los pueblos latinoamericanos. Además, el filósofo mexicano resalta que rechazar el pasado, tratar de ignorarlo o pretender que no existe, es otra forma de estar ligado a él. Lo mismo ocurre si solo se enfocan los agravios pasados para buscar represalias en el futuro.

En línea con Fanon, Zea explica que no es necesario hostigar al otro, ya que "no tengo derecho a encerrarme en un mundo de reparaciones retroactivas... ¿Por qué no intentar, más bien, tocar al otro, sentir al otro, revelarme? al otro... permitiéndome descubrir y querer al hombre en su esencia?" (187). Por lo tanto, según el filósofo, todo lo mencionado apunta hacia una auténtica filosofía de la liberación, aquella que utiliza el pasado como herramienta para separar el presente del futuro, un futuro propio y no impuesto. Esta filosofía, a su vez, no deja al hombre en un vacío en relación con su pasado y su porvenir.

 

VI. Las nuevas generaciones latinoamericanas

En esta última sección, el filósofo se propone describir los intereses actuales de las nuevas generaciones en relación con la filosofía de la liberación y el papel que han desempeñado en esta reflexión. Zea presenta a José Martí, un intelectual considerado partidario del pensamiento que culminó en la Revolución Cubana. Según Martí, "las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa y la levantan con la levadura de su sudor". (187).

El filósofo mexicano continúa explicando que esta generación a la que se refería Martí es la misma que en la actualidad busca definirse por sí misma, rechazando la imitación y expresando su propia realidad y su historia. Estos jóvenes, al explorar su propio pasado, rechazan solo aquello que les limita, optando por el cambio y la creación de algo nuevo. Para lograrlo, deben superar la mera imitación de los modelos de poder y, en su lugar, buscar la afirmación de su individualidad. Martí comprendió que los jóvenes habían llegado a la conclusión de que la imitación excesiva no era la respuesta; en su lugar, la verdadera salvación yacía en la creación y la innovación. Además, según él, la independencia y la libertad se encontraban en un cambio de mentalidad más que en cambios formales.

Desde la perspectiva de Zea, para alcanzar la libertad es esencial que la realidad sirva como base para la creación, tanto como medio como fin. Solo de esta manera se logrará transformar y evolucionar sin perder por completo la esencia propia ni dependiendo de la semejanza con los modelos anteriores. En otras palabras, se trata de generar conciencia sobre el pasado para descubrir lo que las personas han deseado o necesitado en un futuro que está por realizarse, siempre y cuando se tenga un entendimiento preciso de en qué consiste ese futuro.

El filósofo mexicano concluye su exposición citando las palabras de Karl Marx: "Nuestra divisa será, pues, la reforma de la conciencia... se verá entonces que, desde hace mucho tiempo, el mundo posee el sueño de una cosa de la cual le falta la conciencia para poseerla verdaderamente." (188). Según Zea, el objetivo es llevar a cabo algunas de las ideas del pasado a través de una realización consciente, lo cual dará expresión a la tan anhelada libertad y autenticidad de la filosofía de los pueblos latinoamericanos.


SEGUNDA PARTE

La Filosofía de la Liberación como Instrumento para Superar la Hegemonía Europea y Estadounidense en el Contexto Colombiano

En la primera parte de este análisis, exploramos la propuesta del filósofo mexicano Leopoldo Zea, quien plantea una nueva filosofía: la filosofía de la liberación. Este enfoque busca principalmente emancipar a los pueblos latinoamericanos de la dominación europea, un tema de gran relevancia en el contexto colombiano debido a la profunda huella dejada por la dominación colonial en nuestra historia y desarrollo.

Colombia ha experimentado a lo largo de su historia episodios de violencia y opresión, algunos de estos se originaron en la época colonial y persistieron a lo largo de los siglos. Esta opresión no sólo provino de las autoridades coloniales europeas, sino que también se perpetuó mediante conflictos internos y una serie de factores socioeconómicos y políticos que contribuyeron al subdesarrollo y la desigualdad. En este contexto, autores colombianos como Orlando Fals Borda y Germán Guzmán Campos han profundizado en el análisis de la violencia en Colombia, destacando sus raíces históricas y su impacto continuo en la sociedad colombiana.

Además, el texto "Colonialidad del poder y violencia epistémica en América Latina" de Santiago Castro-Gómez resalta cómo la colonialidad del poder ha persistido en América Latina, influyendo en la producción de conocimiento y perpetuando la invisibilización y subordinación de ciertos grupos sociales. Esto subraya la importancia de comprender la influencia que ha ejercido el pensamiento europeo y estadounidense en nuestra sociedad colombiana y latinoamericana en general.

En respuesta a esta influencia, Leopoldo Zea aboga por el desarrollo de una filosofía auténtica que refleje fielmente la realidad de los pueblos latinoamericanos. Esto implica alejarse por completo de las estructuras de poder que han impactado negativamente nuestra historia, cultura y política. No obstante, Zea enfatiza que esto no significa rechazar nuestra herencia cultural en su totalidad, sino realizar un análisis crítico de la misma. Reconociendo su riqueza y diversidad, también debemos cuestionar aquello que ha contribuido a mantener la dominación y la desigualdad en nuestra sociedad.

La idea de comenzar desde cero se presenta como un desafío considerable, ya que no podemos simplemente borrar nuestro pasado. Zea propone una alternativa: comenzar desde nuestra historia pasada, comprender los centros de poder que nos han influido y analizar por qué los hemos aceptado. Esta introspección es esencial para evitar la repetición de impuestos de patrones y avanzar hacia una filosofía arraigada en nuestras raíces latinoamericanas. Esto nos permitirá, como colombianos, reconocer y tomar conciencia de nuestro pasado como una oportunidad para contribuir al pensamiento latinoamericano desde nuestra propia cosmovisión.

La pregunta sobre si deseamos emular a Estados Unidos o Europa cobra gran relevancia en este contexto. Revela la influencia profunda que hemos absorbido del pensamiento europeo y estadounidense, que ha moldeado nuestra percepción y acción en el mundo de una manera que a menudo parece forzada y ajena, sin lograr una emulación completa. Esta búsqueda constante de parecernos al "primer mundo" refleja nuestra continua exploración de nuestra propia identidad y resalta el impacto de la colonización y el expolio cultural en nuestra historia.

Colombia, como otros países, ha sido fuertemente influenciada por el pensamiento europeo y estadounidense, que a menudo se presenta como un modelo de "superioridad" del "primer mundo". En contraste, se nos ha mirado con cierto desdén debido a nuestra historia, herencia y formas de vida distintivas. Sin embargo, cuestionar esta hegemonía nos brinda la oportunidad de apreciar la diversidad de enfoques y perspectivas que enriquecen nuestra comprensión del mundo y nos permite definir nuestra propia identidad sin la imposición de estándares extranjeros.

La lucha constante por la independencia y la búsqueda inquebrantable de la libertad han sido una constante en las naciones latinoamericanas, incluyendo a Colombia. La persistente desigualdad, la pobreza y la corrupción que han afectado a nuestra sociedad a lo largo de los años pueden atribuirse en gran parte a la influencia de los centros de poder que han mantenido a la población sometida a filosofías y políticas ajenas a nuestra esencia y realidad.

Es en este contexto que las nuevas generaciones anhelan liberarse de estas cadenas, tanto en el ámbito físico como cultural y mental. Este esfuerzo representa un compromiso significativo, en el que la reflexión crítica y la adopción de la filosofía de la liberación propuesta por Zea desempeñan un papel fundamental. A través de esta filosofía, se cuestiona y desafía la influencia de los centros de poder, permitiendo que Colombia construya su propia identidad y contribuya auténticamente al progreso global con un legado de pensamiento independiente y reflexión crítica.

En consecuencia, la filosofía de la liberación emerge como un avance significativo para Colombia, sus intelectuales y su población en general. Proporciona las herramientas necesarias para cuestionar y superar las limitaciones impuestas por los centros de poder, buscando la emancipación y contribuyendo al enriquecimiento de la experiencia humana a través de una perspectiva genuina y comprometida. Así, se forja un camino hacia una sociedad más auténtica, consciente de su historia y cultura, capaz de contribuir al progreso global con un legado de pensamiento independiente y reflexión crítica.

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