sábado, 25 de julio de 2026

LA BESTIA DEL CORAZÓN DE HERTA MÜLLER: POÉTICA DEL TRAUMA Y REIVINDICACIÓN DE LA INDIVIDUALIDAD EN LOS CONFLICTOS SOCIALES

 LA BESTIA DEL CORAZÓN DE HERTA MÜLLER: POÉTICA DEL TRAUMA Y REIVINDICACIÓN DE LA INDIVIDUALIDAD EN LOS CONFLICTOS SOCIALES


THE BEAST FROM THE HEART: POETICS OF TRAUMA AND VINDICATION OF INDIVIDUALITY IN SOCIAL CONFLICTS


Valeria de los Ángeles Torres Cubillos
 
Universidad del Valle / Colombia



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Referencia Recomendada: Torres-Cubillos, V. A. (2022). La Bestia del Corazón de Herta Müller: Poética del trauma y reivindicación de la individualidad en los conflictos sociales. Revista de Psicología GEPU, 13 (2), 118-124.


Resumen: En el marco de la literatura contemporánea se han destacado como tópicos recurrentes la experiencia de la guerra, el trauma y la subsanación social. Este ensayo tiene como objetivo presentar cómo La bestia del corazón explora estas temáticas a través de la poética del trauma. Con base en los estudios previos acerca de la obra de Müller, se propone la manifestación de las vivencias traumáticas por medio de recursos retóricos y narrativos distintivos en la escritura de la autora: objetos simbólicos, secretismo, despersonalización, etc. Además, se argumenta el carácter reivindicativo de los dramas individuales en los conflictos sociales, en este caso, en la dictadura de Ceausescu; para este fin, se analizan los dramas particulares de distintos personajes en la novela. Finalmente, el recorrido argumental presenta una postura que rechaza el tono de reconciliación social como una posibilidad de superar el trauma.

 Palabras clave: Trauma, poética, individualidad, dictadura, reivindicación.

 

Abstract: In the context of contemporary literature, recurring topics such as the experience of war, trauma and social retrieval have stand out. This essay has as an objective present how The beast from the heart explores this themes through trauma poetics. Based on studies previous to Müller’s work, it proposes manifestation of traumatic experiences through rhetorical and narrative resources in the author's writing: symbolic objects, secrecy, derealization, etc. Also, it argues the claiming characteristics of singular dramas in social conflicts, in this case, during Ceausescu’s dictatorship; to meet this end, it analyzes the individual dramas of different characters throughout the novel. Finally, the argumentative tour shows a stance that rejects the socially forgiving tone as a chance of overcoming trauma.

Key Words: Trauma, poetic, individuality, dictatorship, vindication.


 Recibido: 28 de Agosto de 2022 /Aprobado: 30 de Diciembre de 2022


Valeria Torres Cubillos. Estudiante de noveno semestre de Licenciatura en literatura, Universidad del Valle. Correo electrónico: valeria.cubillos@correounivalle.edu.co


La bestia del corazón (1994) me obligaba a detenerme cada cinco páginas, frotar con fuerza mis ojos para alejar la arrolladora melancolía y, con los recuerdos en el cuerpo, continuar leyendo de la desesperanza, la rabia, la pulsión suicida, el miedo y el amor frustrado que se traslucía en la narradora. Tengo que admitir que cuando elegí explorar esta novela no estaba precavida ante la multiplicidad de emociones y sentimientos que causaría en mí. Desde hace un par de años las temáticas de la muerte y, sobre todo, del suicidio, se convirtieron en mi búsqueda recurrente en la literatura. Sin embargo, el tratamiento de estos conflictos en La bestia me conmovió como nunca antes, en muchas ocasiones hasta el llanto. Los lectores y las lectoras interesadas en escudriñar su individualidad en relación con los tópicos planteados y, además, con el trauma, la política y la misoginia en la sociedad, pueden sentir una especial afinidad por la deslumbrante poética de Herta Müller.

Los cimientos de La bestia se construyen a partir del contexto sociopolítico de la dictadura de Ceaușescu. El relato se desarrolla en la ficción, no obstante, coexiste una parte significativa que nos remite a la autobiografía de la autora; por ejemplo, no es gratuito que la narradora exponga sus vivencias del régimen desde el exilio en Alemania. Aun así, considero que la novela no adquiere un carácter testimonial, sino que se inscribe dentro de la literatura contemporánea al presentar las tensiones sociales a través de los conflictos internos de los individuos. Alimentándose de los sucesos históricos que la definieron, Herta Müller configura su narrativa alrededor del trauma individual en función del sujeto inmerso en las coyunturas políticas que lo atraviesan, valiéndose de recursos simbólicos, y bellamente logrados, que producen una sensación de intimidad y compasión por la protagonista. Este carácter tácito de la estética de Müller nos exige ceñirnos a los códigos referenciales que propone la novela.

En primera instancia quiero referirme a la escritura del trauma en La bestia. Uno de los recursos estilísticos que más me interesaron en la lectura responde al juego narrativo que sugiere dos planos temporales: la infancia y el presente de la protagonista. Además, añade una estrategia evidente en cuanto a la potencia del sentido: marcar la distancia entre estos relatos a través del uso de la tercera persona para el pasado (“la niña”) y de la primera persona para el presente. De acuerdo con Marven (2005), la estructura discursiva es deliberada, ya que pertenece a una de las manifestaciones del trauma:

La separación de Herztier en dos niveles temporales, con el pasado (la niñez del narrador) narrada en el presente, y la separación relacionada del narrador en primera y tercera persona(das kind), corresponde respectivamente al trauma disruptivo de cronología y su disociación. (p. 83, trad. prop.)

La propuesta de Müller de ubicar la germinación del trauma previa a la dictadura me parece valiosa para la clasificación de la novela como literatura contemporánea. Los sujetos envueltos en tensiones políticas reafirman su individualidad más allá de lo colectivo: el caos interno —casi siempre incubado en la infancia— se acrecienta con el caos externo. Es decir, da importancia a la historia previa de los individuos en relación con la sociedad. Los conflictos de los personajes no se limitan al régimen, siempre han estado allí, pero este tiene la capacidad de hacerlos aflorar. En el siguiente fragmento se presentan los recuerdos de una niñez dolorosa que influyen en la construcción identitaria de la narradora:

La niña se transforma de envidia al ver que otros niños juegan mejor que ella. De avaricia al ver que otros tocan lo que le pertenece sólo a ella. Pero también de miedo al ver que puede quedarse sola. (...) No tiene más remedio que morder y arañar. (...) Luego la soledad. La niña es fea y está más abandonada que cualquier otra cosa en el mundo. (...) Y de repente me encontré con la muñeca de Edgar entre los dientes, le había arrebatado la tortura de gallinas de las manos y le había arañado el brazo. (Müller, 2009, pp. 109-110)

Hace un par de meses, en el espacio de terapia, mi psicólogo me refería que el requisito esencial para superar los traumas es nombrarlos. Mientras exploraba la historia de la narradora, sentía una angustia constante ante su imposibilidad de reconocer sus traumas, sus temores y sus obsesiones. El personaje es incapaz de someterse al dolor, de narrarlo, así que vuelca todo su sufrimiento en una escritura retórica que refleja su incapacidad de liberarse del caos interno. Esta propuesta es evidenciada en Marven cuando afirma que "La emoción se traduce en una sensación física o un objeto que tiene una existencia separada dentro del cuerpo o en el exterior del mundo" (2005, p. 74, trad. prop.).

La necesidad de la narradora de reflejar el miedo y la tristeza por medio de objetos e imágenes simbólicas revela ciertos rasgos poéticos en la escritura de Herta Müller. El temor y, al mismo tiempo, la añoranza ante la muerte, desdibujan las líneas entre el mundo interior y el mundo exterior. El trauma se transforma en objetos tangibles, agudizando su malestar. En el relato encontramos que, entre las posibilidades de consumar el suicidio, la protagonista se siente tentada por la idea de arrojarse al río con los bolsillos repletos de piedras a lo Virginia Woolf. A continuación, aparece uno de los pasajes que me hicieron apartar por unos instantes mi mirada de la lectura. El personaje, destrozado por la muerte de George, materializa su fantasía del suicidio, construyendo unas líneas arrolladoras por la fuerza de la fatalidad, la desesperanza y una suerte de resignación ante la imposibilidad de cometerlo:

Desde la muerte de George ya no podía tenderme en la oscuridad. (...) El vestido colocado sobre la silla se transformó en una mujer ahogada. Tuve que guardarlo. Las medias pendían del respaldo de la silla como piernas amputadas. A oscuras me habría tendido en un saco. En el del cinturón [Lola], en el de la ventana [George]. Y en el que nunca fue mío, el de las piedras. (Müller, 2009, p. 153, énfasis propio)

Otro recurso atrapante en la narrativa de Müller es la poética de la muerte. Considero que la caracterización metafórica de la muerte responde al temor colectivo de señalar los efectos fatales de la dictadura. Es decir, la opresión del Estado, que se traduce en la destrucción de los sujetos, no puede ser nombrada por la narradora al sentirse perseguida e insegura, así que la refiere a través de objetos simbólicos. Al principio de la novela, la protagonista guarda memoria de sus muertos a través del miedo y la incomprensión de su deceso: “Aún hoy no puedo imaginarme una tumba. Sólo un cinturón, una ventana, una nuez y una soga” (p. 7), convirtiendo la intangibilidad de la muerte en objetos.

De hecho, en su discurso tras ganar el Nobel de Literatura, Herta Müller desarrolla esta parte de su narrativa dedicada a la expresión a través de los objetos; objetos que, una vez escritos, se convierten en palabras: “Pero para asegurarnos nuestra propia existencia necesitamos los objetos, los gestos y las palabras” (Müller, 2009). Justo después, plantea la condición simbólica de las cosas en sistemas de opresión y censura, un recurso que, como hemos mencionado, alimenta la prosa de la autora:

Cuando se nos prohíbe la boca, intentamos afirmarnos con gestos e incluso con objetos. Son más difíciles de interpretar y permanecen un tiempo libres de sospecha. Y así pueden ayudarnos a convertir la humillación en una dignidad que permanece libre de sospecha por un tiempo. (2009)

Iztueta (2019) afirma que el estilo sugerente de transformar a las personas en signos corresponde a que “(...) los objetos se convierten en imágenes del trauma, como la concreción de un enigma imposible de descifrar o comprender” (p. 281, trad. prop.). Como he mencionado, este recurso produce la ilusión de un espacio de intimidad y secretismo con la narradora. Este efecto de conducir al lector al lenguaje de la represión (codificado, encubierto, disimulado) enriquece aún más la experiencia lectora. Mientras ahondaba en el relato de la protagonista sentí que estaba confiando en mí, contándome sus confidencias y sus recuerdos dolorosos desde el temor a ser descubierta. En síntesis, Müller nos transporta no sólo desde los hechos, sino con el lenguaje mismo a la realidad agobiante de la dictadura.

En continuidad con lo anterior, la autora indaga en la filiación grupal de los individuos como un ejercicio de resistencia ante el gobierno; este elemento se construye, en un principio, en la amistad entre la narradora, George, Kurt y Edgar. A pesar de que los sujetos asumen la dictadura desde sus propios traumas y experiencias, el miedo generalizado los impulsa a reconocerse en los otros. No obstante, Müller asume esta búsqueda de los pares a partir de la desesperanza: incluso cuando los personajes son afectados en igual medida por la represión y la persecución, se privilegia la imposibilidad de experimentar la dictadura desde la unidad, reafirmándose como individuos dispares. La narrativa de la escritora no pretende generalizar las experiencias de la dictadura, como se evidencia en el siguiente fragmento:

Seguíamos viendo muchas cosas como una sola persona, como cuando Edgar, Kurt, Georg y yo aún estudiábamos. Pero la desgracia afectaba a cada uno de manera distinta desde que estábamos desperdigados por el país. Seguíamos necesitándonos. Las cartas con los cabellos no servían más que para leer el propio miedo en la caligrafía del otro (...) cada uno debía abrir y al mismo tiempo cerrar con fuerza los ojos por su propio esfuerzo. (Müller, 2009, p. 149)

De hecho, la escritura de Müller se enriquece con ciertos rasgos poéticos que invitan a una conexión emocional con los dramas individuales de los personajes y, sobre todo, de la protagonista. Entre sus desdichas, uno de los fragmentos más dolorosos — y más líricos— es cuando descubre que Tereza, la única persona que amó en medio del desconcierto, la traicionó con el gobierno. Podemos sentir la frustración, el resentimiento y la indecisión ante el resquebrajamiento del amor y la confianza:

Me habría gustado arrancarme el amor, arrojarlo al suelo y pisotearlo. Tumbarme a toda prisa junto a ella para que se metiera de nuevo en mi cabeza a través de esos ojos diminutos. Me habría gustado arrancarle la culpa del cuerpo como si de un vestido andrajoso se tratara. (Müller, 2009, p. 105)

En este punto quisiera ahondar en las mujeres de la novela. De acuerdo con Haines y Marven (2013): “La participación de las mujeres en la opresión política aparece así cualitativamente diferente de la de los hombres” (p. 154, trad. prop.); es decir, las figuras femeninas además de ser víctimas de la dictadura, sufren el drama individual de pertenecer a un sistema misógino. En la obra se presentan dos casos de mujeres sometidas que, aparte de ilustrar la brillantez estética de Müller, me estremecieron por su resignación y sufrimiento; ellas son: la enana muda que habita en las calles y la madre de los hijos a los que la narradora les da lecciones de alemán.

En el primer caso, el cuerpo de la mujer se convierte en un objeto sexual para complacer a los hombres agobiados por el contexto sociopolítico del país. Los hombres de las fábricas —los obreros de clase media— violaban a esta mujer que, sumida en el silencio, no podía defenderse, sometiéndola así a múltiples embarazos y abortos. Además, la policía tenía la orden de no intervenir y, eventualmente, dejarla morir en una de las tantas violaciones:

Todo lo que comía la enana se convertía en un niño. Era delgada, pero su vientre aparecía hinchado. Los obreros de los turnos la habían hinchado al amparo de una noche de primavera que sin duda era tan silenciosa como muda era la enana. (p. 134).

En el segundo caso nos encontramos ante una mujer doblegada a un matrimonio violento, apresada por la costumbre y su obligación como madre. La situación se presenta a través de la narradora en la tarde que imparte la primera lección de alemán a los niños. Al llegar, el niño menor la pone al tanto de la situación: Su padre se enfureció, quiso pegarle a su madre y al no poder porque esta se encierra en una habitación, se alcoholiza en el comedor mientras vocifera amenazas de incendiar la casa con todos adentro. Después de que el hombre abandona el lugar tras descolgar la puerta, la narradora muestra compasión por la desdicha de la mujer, construyendo una escena de complicidad femenina:

Y entonces me puse a acariciar el cabello de una mujer desconocida como si fuéramos íntimas. La mujer se perdió bajo mi mano. Se consumía en aquel amor atado del que no quedaban más que dos hijos, el hedor del humo y una puerta descolgada. Y una mano desconocida en el pelo. (Müller, 2009, p. 125)

En ese sentido, a pesar de que Müller no pretende construir su personaje como una figura del feminismo, presenta en este apartado rasgos de conmiseración y humanidad por las tragedias que ocurren en las periferias de la guerra, aquellas desdichas cotidianas que afectan a los individuos: “La mujer y yo colgamos la puerta. La mujer trabajaba con ímpetu porque sólo pensaba en la puerta. Pero yo pensaba en ella: en que yo me iría y ella se quedaría sola tras aquella puerta” (p. 127). Estas escenas producen un sabor amargo en la boca tras una sensación de desesperanza, preocupación y afecto hacia aquellas mujeres que, lejos de existir solamente en la ficción, se encuentran acostumbradas a la violencia.

De igual manera, al referirnos a los personajes femeninos de la novela es necesario destacar a la abuela de la narradora quien es, de hecho, la que da el título de La bestia. A pesar de las carencias afectivas de sus padres, la protagonista refleja un profundo amor por su abuela materna, aquella que canta y que ha perdido la memoria hasta no reconocerse ni a sí misma. Esta mujer, que como su padre y su abuelo sufre los residuos de la Segunda Guerra Mundial, “sabe que todo el mundo tiene una bestia del corazón” (Müller, 2009, p. 53), refiriéndose a la resistencia vital que impulsa a los individuos a reclamar su individualidad en medio de los horrores de la dictadura. La bestia puede entenderse como la esperanza, la motivación natural por sobrevivir; cuando morimos u olvidamos, la bestia del corazón se apaga.

Retomando un poco el sentido político de la obra, hay un apartado que me recuerda a la noción kafkiana respecto a los sistemas totalitarios. En El castillo (1926), las personas adheridas al poder pierden su condición de independencia y libertad: se convierten en funcionarios imposibilitados de cuestionar al Estado. Respecto a esto, Milán Kundera menciona que: “En la historia moderna hay tendencias que reproducen lo kafkiano en la gran dimensión social: la concentración del poder que tiende a divinizarse [...]; la consiguiente despersonalización del individuo” (2006, p. 33, énfasis propio). Por su parte, Herta Müller resignifica la imagen de los funcionarios y servidores de la dictadura. El siguiente fragmento responde a un ligero tambaleo en la convicción de un vigilante al ver el cadáver del hombre que esperaba a su esposa asesinada afuera de la cárcel del gobierno:

El abrigo del vigilante estaba presente. También la gorra nueva del vigilante. Sólo los ojos bajo la gorra estaban ausentes. Tal vez la huella de la niñez paralizaba al vigilante junto al muerto. Tal vez bajo su cráneo anidaba un pueblo. Tal vez pensó en su padre, a quien llevaba tiempo sin ver. O en el abuelo que ya había muerto. Quizás en una carta con la enfermedad de su madre. O en un hermano que tenía que apacentar las ovejas de patas rojas desde que el vigilante se había marchado de casa. (Müller, 2009, p. 78)

Herta Müller intenta distanciarse de cualquier aspecto totalizante e incluso en los militantes del gobierno aparece una reivindicación de la historia individual que cuestiona la inconsciencia de estos sujetos. En otras palabras, coexiste su condición de funcionario abnegado con un pasado, una infancia, una familia, un pueblo. Además, la representación simbólica expone la cercanía entre los aparentes opresores y los oprimidos que se ha desdibujado por la dictadura: todos reciben una carta con la enfermedad de su madre. Este apartado me remite a reflexiones pasadas: las figuras del poder tienden a sentirse tan distantes e inhumanas que concebimos imposible cualquier tipo de vinculación. Sin embargo, no he dejado de preguntarme qué nivel de conciencia tienen los funcionarios acerca de las injusticias, qué historias los atraviesan y qué tan semejantes son a las nuestras, ¿es posible que bajo sus cráneos anide un pueblo?

El aspecto ambivalente entre lo político y lo individual se resume en las últimas líneas. La narradora desde su exilio no pretende una reconciliación con las dolorosas experiencias que padeció en la dictadura, sino que reafirma el desprecio hacia aquellas figuras de poder que desgarraron a los individuos y, más allá, a toda la sociedad rumana. En ese sentido, la novela no pretende subsanar las heridas de la dictadura, pues siempre se movilizaron entre la incomprensión y la frustración. No hay una posibilidad de restauración o esperanza, sólo quedan los retazos del odio, el rencor y el reclamo para los hombres que resquebrajaron el país:

Deseé que el capitán Pjele llevara un saco con todos sus muertos. Que su pelo cortado oliera a cementerio recién segado cuando fuera al barbero. Que sus delitos apestaran cuando después del trabajo se sentara a la mesa con su nieto. Que a ese niño le repugnaran los dedos que le daban el pastel. (Müller, 2009, p. 166)

En síntesis, La bestia del corazón resignifica la individualidad en medio de una dictadura que pretendía arrancar cualquier posibilidad de autonomía y libertad que amenazara al partido. Es interesante encontrar que los personajes pueden tener múltiples aristas en su construcción sin reducirse solamente a las crueles experiencias de la tiranía. A través de la búsqueda en su pasado, Müller rescata la memoria de la resistencia y la muerte en la dictadura de Ceaușescu. Es gracias a la riqueza de su prosa que los sujetos y sus conflictos internos nos conmueven al presentarnos los traumas parentales de la narradora, su inclinación al suicidio, su amistad con Tereza y los cuatro hombres que la acompañan en el miedo, la rabia ante la persecución y los asesinatos, las mujeres abusadas y la profunda de desesperanza que abriga al relato con la melancolía de haber sufrido en carne viva la brutalidad de la opresión y el silenciamiento.



Referencias

Haines, B and Marven, L. (2013). Herta Müller. Oxford University Press.

Iztueta Goizueta, G. (2019). “Embodying the Memory of the Silenced Dead in Herta Müller’s Herztier and Atemschaukel”. Quaderns de Filologia: Estudis Literaris. XXIV: 271-288. doi: 10.7203/qdfed.24.16344

Kundera, M. (2006). El arte de la novela. Tusquets.

Marven, L. (2005). Body and Narrative in Contemporary Literatures in German. Herta Müller, Libuse Monkívoká, and Kerstin Hens. Oxford Modern Languages and Literature Monographs.

Müller, H. (2009). La bestia del corazón. Siruela.

 

  

  

  

 


CUERPO Y ALMA: UNA PERSPECTIVA FILOSÓFICO-ANTROPOLÓGICA

 CUERPO Y ALMA: UNA PERSPECTIVA FILOSÓFICO-ANTROPOLÓGICA


BODY AND SOUL: AN ANTHROPOLOGICAL PERSPECTIVE PHILOSOPHICAL


Luis Ferney Mora Acosta & Victor Hugo Rosero Arcos
 
Universidad Mariana / Colombia



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Referencia Recomendada: Mora-Acosta, L. F., & Rosero-Arcos, V. H. (2022). Cuerpo y alma: Una perspectiva filosófico-antropológica. Revista de Psicología GEPU, 13 (2), 104-117.


Resumen: El presente artículo reflexivo trata acerca de la naturaleza constitutiva del hombre y del vínculo entre alma y cuerpo, según las figuras más relevantes del pensamiento griego antiguo y medieval. Conscientes de que se trata del pensamiento de teólogos y filósofos, intentaremos mostrar, sin embargo, que sus planteamientos en este tema se apoyan en argumentos de orden antropológico en cuyos referentes teóricos se refleja con claridad y coherencia doctrinal. Por consiguiente, estas dos categorías, tanto el cuerpo como el alma constituyen un compuesto humano, en el cual se podría dar una multitud de formas y de actos existenciales distintos, pero sin que afecte la unidad sustancial. La unidad entre cuerpo y alma como dos entidades distintas, capaces de existir por separado, es decir, la unidad de dos entidades diferentes que coexisten.

 Palabras clave: Cuerpo, Alma, Antropología, Filosofía, Teología.

 

Abstract:  This thoughtful article discusses the constitutive nature of man and the link between soul and body as the most important figures of Ancient and Medieval Greek thought. Aware that it is the thought of theologians and philosophers try to show, however, that his ideas in this topic are based on anthropological arguments whose theoretical framework is reflected clearly and doctrinal coherence. Therefore, these two categories, both body and soul are a human compound, which could give a multitude of shapes and different existential acts, but without affecting the substantial unity. The unity of body and soul as two distinct, able to exist separately, ie the unity of two different entities coexisting entities.

Key Words: Body, soul, anthropology, philosophy, theology.

 

Recibido: 22 de Julio de 2022 / Aprobado: 15 de Diciembre de 2022


Luis Ferney Mora Acosta. Filosofía y letras (U. de Nariño), Especialista en estudios latinoamericanos, educación e investigación (U. de Nariño), Maestría en Estudios latinoamericanos – Filosofía (UNAM-México), Doctorando en Filosofía (UCA – Buenos Aires) Profesor del Programa de Psicología, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, de la Universidad Mariana, Departamento de Humanidades y Filosofía, de la Universidad de Nariño (Pasto – Nariño). Integrante del grupo de investigación: Psicología y desarrollo humano. Correo electrónico: moraferney@hotmail.com.

Victor Hugo Rosero Arcos. Psicólogo (U. Mariana), Filósofo y Teólogo (U. Mariana), Especialista en Pedagogía (U. Mariana), Magister en Pedagogía (Universidad de Nariño). Profesor del Programa de Psicología, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, de la Universidad Mariana (Pasto – Nariño). Integrante del grupo de investigación: Desarrollo humano y social. Correo electrónico: victorhugo987@yahoo.es



La presente reflexión en torno a dos categorías de trascendental importancia, como lo son, el cuerpo y el alma, parte de los siguientes cuestionamientos; ¿qué es el hombre? ¿Cuál es el concepto de la unidad antropológica? Es decir, este estudio pretende el análisis del discurso filosófico-antropológico a profundidad de las categorías mencionadas, consideradas como contenidos relevantes del debate filosófico-teológico.
 
Desde esta perspectiva, la historia de la humanidad indica a través de los lenguajes, de la palabra escrita, de los acontecimientos y el archivo oral de las costumbres, tradiciones y circunstancias de los pueblos y culturas, la preocupación epistemológica por el tema del hombre, su naturaleza, su situación socio-cultural y su rol en el mundo. Entonces, el preguntar por el hombre, se ha considerado como las temáticas centrales para las diferentes tendencias natural, cultural, teológica y filosófica, como también el objeto principal de los diferentes saberes disciplinares a través de los cuales, el hombre pretende interpretarse en la historia.
 
Por lo tanto, es necesario en primera instancia, detenernos un instante a reflexionar sobre el concepto mismo de una antropología dentro de los linderos del cristianismo, pero igualmente, importante repensar la unidad antropológica frente a la inmortalidad del alma desde unos presupuestos filosóficos griegos hasta las tesis medievales. En este sentido, la antropología es la ciencia que estudia al hombre, sus actitudes, cultura, costumbres, origen, historia, evolución, entre otros aspectos. Saber quién es el hombre, averiguar sobre su pasado, su vida, su forma de organizarse en el tiempo y en el espacio, identificar las similitudes y diferencias que existen entre los grupos humanos, conocer en sí la esencia de la humanidad, son los grandes interrogantes que se hace la antropología.
 
En consecuencia, en este transitar por los linderos antropológicos, es conveniente repensar el diálogo disciplinar entre la antropología filosófica y la cristiana, es decir, la antropología filosófica se define como aquella disciplina que postula como tarea fundamental en su quehacer investigativo, dar respuesta al cuestionamiento: ¿qué es el hombre? Como una aproximación, específicamente, al concepto en su totalidad.
 
Entonces, preguntarse quién es el hombre ha sido una incógnita que las sociedades siempre se han hecho. Desde la filosofía existen diferentes respuestas, así Max Scheler describe la presencia de estas visiones, la primera se refiere a la tradición griega, que plantea que el hombre es un animal racional, el cual puede elegir su destino. En este sentido, la antropología cristiana es de tradición judeocristiana, que mira al hombre como una creación de Dios, “a su imagen y semejanza”.
 
Dentro de esta reflexión en torno a las concepciones de cuerpo y alma, es importante hacer hincapié en lo que respecta al legado griego, más precisamente, sobre las propuestas antropológicas de los tres grandes clásicos de la filosofía; por lo tanto, siguiendo los planteamientos de la profesora Filippi, podemos observar:
 
Que es precisamente en el siglo VI a.C. cuando se introduce el concepto de inmortalidad del alma en las doctrinas griegas desde el Oriente de la mano de los planteamientos órfico pitagóricos, y a partir de esta reflexión, se deduce que no sería diferente el destino de los llamados virtuosos con relación aquellos individuos que han vivido situaciones y circunstancias caracterizadas por el desorden y por tanto distanciadas de la dignidad y belleza de la naturaleza del alma. (Filippi, 2010)

Por consiguiente, en figuras tan significativas como Sócrates y Solón se observan importantes cambios y modificaciones en lo que respecta al concepto de la vida humana. Porque si antes los triunfos y los fracasos del hombre eran acreditados casi que únicamente a la voluntad de las divinidades, ahora, es el momento de pensar que los únicos responsables de nuestros actos somos nosotros mismos. Es decir, es la circunstancia en la cual se propicia una evidente interiorización de la ética.

Por esta razón, en esta disertación respecto a las concepciones de hombre y de inmortalidad del alma frente a la unidad antropológica, se observa claramente la presencia de la metafísica y de la ética como fundamentos antropológicos.

En términos generales, en este preguntar concreto por el hombre en cuanto hombre se inicia con un tinte muy tenue en la historia de la filosofía, para luego acentuarse a través de la disertación socrática y de grandes sofistas griegos como Protágoras y Gorgias en el siglo IV A.C. A través del preguntarse por el hombre en sus dimensiones de lo cívico y de la moral, como un ser natural inmerso en su cotidianidad.

Esta reflexión se vierte en el famoso principio de Protágoras: el hombre es la medida de todas las cosas, o en la célebre sentencia socrática; “conócete a ti mismo” pero también en obras clásicas, como la República de Platón, específicamente, en aquel primer tratado antropológico de la filosofía y en la Ética a Nicómaco de Aristóteles. Por lo tanto, es de ahí, donde transitando por el pensamiento griego, por el tomismo, por Descartes, por Pascal y Nietzsche hasta los modernos planteamientos interpretativos de Freud, Skinner o Foucault se plasma un renovado interés por el problema antropológico.

Por lo tanto, de acuerdo a lo anunciado anteriormente, podemos decir que con la sofística y Sócrates se implanta la investigación antropológica. Sin embargo, nos asalta la inquietud sobre si es posible conocer al ser humano tal como se conocen las cosas a través de la observación y la experimentación.

En este orden de ideas, Sócrates responde negativamente. Por cuanto el pensador griego manifiesta la necesidad de un método adecuado para el direccionamiento de la mirada al hombre. Esta metodología, es precisamente el diálogo, la mayéutica que desde la perspectiva socrática, escruta lo profundo del ser humano para el conocimiento de su esencia.

De igual manera, en el pensamiento griego se puede observar la evidente preocupación por el problema antropológico, en el cual Platón manifiesta que el hombre es un alma que se sirve de un cuerpo. Pero también, es importante reflexionar sobre la manera como Aristóteles define al ser humano como un animal racional, a partir de lo cual lo inscribe en el mundo de la naturaleza, es decir, como un ser que posee instintos, tendencias, aspiraciones, deseos y motivaciones animales y naturales. Esta aseveración permite visualizar que los comportamientos están regulados por esta clase de factores y que se pueden llamar factores irracionales.

Continuando con este reflexionar sobre la concepción del ser humano como unidad dentro de la postura filosófico-antropológica griega, podemos hablar del hombre como animal racional, por lo cual se concibe como un ser natural que obviamente se diferencia de los demás animales a partir de su pensamiento, su lenguaje y su razón. Los renglones anteriores permiten deducir que los comportamientos y conductas están regulados por lo racional. De esta manera, Aristóteles concibe al hombre como la unidad antropológica compuesta de esas dos fuerzas antagónicas. Por una parte, un ser sujeto al impulso animal, al instinto; por otro lado, a la razón y al espíritu.

Entonces, estos planteamientos hacen que se formulará el interrogante sobre si es el impulso animal (Oréxis) o el espíritu (Nous) quien regula en definitiva los comportamientos del ser humano. Frente a esto, Aristóteles responde al final de su obra “La Ética a Nicómaco” atribuyendo la primacía al factor racional, es decir, el alma sobre el cuerpo. Igualmente, enfatiza de esta manera, una evidente devaluación del impulso animal y del cuerpo.

Por consiguiente, se puede deducir que Sócrates, Platón y Aristóteles propician el surgimiento de una de las corrientes más significativas de la antropología filosófica, es decir, la antropología espiritualista o noética, la cual hace ver claramente que el espíritu, el alma y la razón como elementos esenciales y determinantes de todo ser humano.

Por lo anteriormente expresado, es pertinente volver a reflexionar sobre los aportes que ha hecho la propuesta filosófica socrática y, específicamente, desde su método, en el cual integra la ironía, la mayéutica y la dialéctica. Por tanto, mediante su sentencia irónica “sólo sé que nada sé” se fustiga y se cuestiona. A través de la mayéutica, se coloca a la luz los problemas fundamentales del hombre y desde su metodología dialéctica, entendida como el arte de preguntar inteligente se logra la determinación esencial del hombre.

Es así, como a partir del aporte que hace la investigación socrática se concluye que el hombre es alma y, por tanto, se hace partícipe de la naturaleza divina. Esta aportación representa gran importancia, por cuanto, si el hombre se concibe como una unidad de cuerpo y alma, la vida del alma no depende del cuerpo si no por el contrario, es la vida del cuerpo la que depende del alma, es decir, la supremacía de la razón sobre nuestra animalidad. De tal modo, la sentencia socrática: “conócete a ti mismo” implica que el ser humano está obligado a conocer el alma y comprender que fue hecha a semejanza de Dios.

Igualmente, por estos territorios de la unidad antropológica, es importante establecer el diálogo con la propuesta platónica; en la cual para comprender el concepto antropológico es necesario detenernos en uno de sus principales cuestionamientos; ¿qué es el hombre? Con este interrogante el pensador griego pretende encontrar el camino que nos conduzca a nosotros mismos.

Platón, al exaltar la divinidad del alma, redujo el cuerpo a simple cárcel temporal, y para él la unidad del alma y cuerpo no era más que un hecho accidental. Aristóteles acentúa la unidad entre cuerpo y alma, hasta el punto de tener que volver más tarde a determinadas tesis platónicas para explicar la inmortalidad del alma. (Reale & Antiseri, 1991)

En este contexto, para Platón, el ser humano es un alma que se sirve de un cuerpo. Es decir, que en su propuesta filosófico-antropológica, el autor plasma claramente la diferencia radical entre el cuerpo y el alma, pero enfatizando sin lugar a dudas, la primacía del alma sobre el cuerpo, por cuanto Platón aseveraba que el alma se constituía en el principio del cuerpo. Por lo tanto, a la mejor manera del pensador griego, el cuerpo es una realidad sensible y natural, propicia al cambio y en consecuencia es mortal, pero a diferencia de éste, el alma es racional, es una realidad espiritual.

Pero, bien dentro de esta reflexión acerca de los conceptos de alma y cuerpo desde la propuesta filosófica platónica es importante repensar la diferencia entre alma racional y alma irracional, donde esta última está constituida por una parte afectiva y otra apetitiva.

Entonces, Platón intenta explicar la naturaleza del alma, recurriendo a la imagen de un monstruo multiforme y policéfalo que adopta la forma humana y la cual divide en tres partes: el hombre sabio simboliza la inteligencia y la razón. El león representa la pasión, el sentimiento y la voluntad y la hidra de cien cabezas que sin descansar se transforma como los caprichos del corazón y el apetito. Igualmente, apela al mito del carro alado, donde Platón presenta al hombre como el conjunto formado por un carro, un par de caballos alados y su auriga, en lo cual se observa la verdadera imagen del cuerpo, el alma racional adherida a las pasiones del corazón.

En esta situación mítica se aprecia claramente que el conductor o el auriga simbolizan el alma racional o el elemento racional de la acción. En el mito, el caballo hermoso y bueno representa la función afectiva de la acción, quien se empecina en alcanzar el mundo de la divinidad, mientras la función apetitiva de la acción se encuentra simbolizada por el caballo sanguíneo tendiente siempre a la pasión sensual, constantemente arrastrándonos al mundo terrenal.

Platón, en otra de sus obras importantes, El Timeo, muestra que el alma racional reside en la cabeza y está facultada para ejercer soberanía sobre el cuerpo, el alma afectiva y apetitiva; donde la primera habita en el pecho y la segunda tiene su morada en el abdomen.

Igualmente, Aristóteles manifiesta que el hombre nunca será un ser sin pasiones irracionales, pero también, es el alma quién las regula. De esta manera, el estagarita expresa que el hombre es la unidad de cuerpo y alma; un ser dotado de apetito y razón, llegando a la deducción de que el hombre se concibe como el animal más acabado y perfecto de la naturaleza, pero no hay que olvidar que se puede convertir en el animal más peligroso cuando se distancia de los parámetros de la normatividad y de la justicia.

Continuando con esta reflexión sobre la unidad entre alma y cuerpo desde una perspectiva antropológico-filosófica es necesario adentrarnos en la propuesta que subyace en la concepción del cristianismo donde vuelve a plantearse el problema antropológico, por lo tanto, acudamos a lo expresado por Givanni Reale y Dario Antiseri:

El problema de la materia y de sus implicaciones posee en Tomas un significado distinto. La materia hace referencia a la composición de las cosas, al principio de individuación y a la relación con el mundo espiritual, pero Tomas la separa de aquel fondo tenebroso y obscuro, típico del mundo griego y, sobre todo, de aquel aspecto dualista y pesimista característico de la cultura helénica. Para Tomás, el cuerpo es tan sagrado como el alma. (Reale & Antiseri, 1991)

En este orden de ideas, se ve claramente las diferencias con relación al problema de la materia entre la doctrina tomista y el modelo antropológico del pensamiento griego. En el primero de éstos, sobresale la exposición de la fusión cuerpo-alma; en cuya unidad se determina el origen divino del alma humana y de su unión accidental con el cuerpo. Es decir, en el pensamiento cristiano vuelve a pensarse el problema de la unidad antropológica alma-cuerpo y la cuestión de la dignidad humana, especialmente en San Agustín y Santo Tomas, figuras representativas de la patrística y la Escolástica.

Tomás, en cambio, sin desconocer la sustancialidad de quienes componen la unidad. Es preciso salvaguardar la unidad. El hombre individual es el que piensa y no sólo el alma; el hombre es el que siente y no sólo el cuerpo. Aunque es espiritual, el alma es la forma del cuerpo. Más aún, su formalidad (su capacidad de animar el cuerpo) es la que funda su sustancialidad. (Reale & Antiseri, 1991)

  En el tomismo, una de las temáticas importantes dentro de su perspectiva antropológica es precisamente captar la plenitud del ser humano como fusión sustancial entre un cuerpo orgánico y un alma racional. El hombre consta de una naturaleza espiritual pero también de una corporal, pero es exactamente con la unión entre ellas, cuando se concluye que el hombre no es solamente cuerpo, ni solamente alma. Por lo tanto, se trata de una unidad psico-somática, por cuanto, el ser humano presenta una doble naturaleza, una naturaleza espiritual constituida por el alma racional y una naturaleza corporal, desde luego, unidas en un solo ser.

Por lo tanto, para Tomás, desde una mirada somática, el cuerpo no es el hombre, ni lo que siente, quiere o ama. Es decir, la persona humana es la unidad sustancial de los dos elementos, esencialmente diferentes, lo que conforma su estructura óntica. La anterior aseveración, conlleva a deducir que para santo Tomás, el alma es el principio de ser y acción, esto es, el alma racional es la que ordena y se une al cuerpo, constituyéndose de esta manera en el principio vital y única forma sustancial.

Igualmente, para Santo Tomás, el hombre se constituye como la totalidad del ser, por cuanto se encuentra en el centro mismo de todo cuanto existe, por tanto, con relación a esta última conceptualización se dice que el hombre se estructura tanto de lo óntico material y corporal como de lo óntico espiritual.

Desde este punto de vista, es de trascendental importancia, reflexionar sobre estos presupuestos antropológicos de la época del Medioevo. En este sentido, San Agustín enfatiza que el hombre es alma racional que tiene un cuerpo mortal y terreno para su uso y} el alma es definida como una cierta sustancia dotada de razón que está allí para dominar y regir el cuerpo. (San Agustín, 1947)

Es decir, el hombre se identifica con el alma, el cuerpo se concibe como un constitutivo no esencial. Por tanto, definitivamente el dualismo platónico sigue aportando a las tesis del pensamiento agustiniano, pero cabe anotar que en este momento ya se ha superado la postura pesimista de concebir al cuerpo como cárcel; por cuanto, ya no se considera al cuerpo como el causante de todos los males.

Continuando con esta reflexión en relación a la concepción de hombre y a la inmortalidad del alma, desde presupuestos antropológicos, recurramos nuevamente a San Agustín:

Por tanto, el hombre se identifica con el alma, el cuerpo no es un constitutivo esencial, indudablemente el dualismo platónico sigue aportando a San Agustín elementos fundamentales, pero es claro que aquí ya se ha liberado de la visión pesimista del cuerpo como cárcel.. Así, dice que el alma es “una sustancia razonable hecha para regir un cuerpo” (San Agustín, 1947)

De tal manera, San Agustín es consciente que a pesar de su fe cristiana, el hombre es carne viva, es decir, unidad corpórea-espiritual, por otra parte, enfrenta grandes obstáculos para explicar esta unidad antropológica, por cuanto los considera dos elementos diferentes. Desde esta perspectiva, el pensador medieval define al hombre como un “alma racional” poseedora de un cuerpo y que necesita de un cuerpo, por lo cual, en la fusión de estos dos, es precisamente, el cuerpo el que resulta mayormente beneficiado.

Agustín manifiesta que el hombre se compone de un alma razonable y se sirve de un cuerpo, pero sin embargo, no alcanza a proporcionar una clara solución a esta problemática con relación a la unidad antropológica, por esto es evidente la impronta platónica a lo largo y ancho de sus tesis respecto a la fusión cuerpo y alma.

Igualmente, es Nemesio de Émesa, pensador de la patrística que realiza una exposición clara sobre los términos de este problema. En su texto Sobre la naturaleza del hombre, defiende su planteamiento de manera sólida, refiriendo las dos grandes tendencias antropológicas del pensamiento filosófico griego: por una parte, la doctrina platónica, que presenta al alma humana como una sustancia espiritual, autónoma e inmortal, pero que evidentemente no logra una explicación concreta sobre la unidad antropológica.

Por otra parte, la propuesta de Aristóteles al exponer que el alma es el acto primero del cuerpo proporciona una sólida explicación a la problemática de la unidad, pero evidentemente no logra una solución a la cuestión de la autonomía del alma. Por lo tanto, para Nemesio, el alma es la forma del cuerpo, o es una sustancia espiritual.

Éste es el planteo del estado de la cuestión, ante lo cual San Buenaventura formula una sólida explicación. Pero se cree conveniente, antes de entrar a exponer su desarrollo, tener en cuenta la interpretación averroísta de la antropología aristotélica. En consecuencia, para el pensador árabe, los textos aristotélicos plasman la separación del alma humana del llamado espíritu del hombre. Una respuesta determinante al dilema planteado por Nemesio, y que hace alusión a la imposibilidad de que el espíritu humano ejerza como alma, es decir, como principio formal animador del cuerpo. Es decir, San Buenaventura deberá, entonces, no sólo resolver el dilema de Nemesio acerca de si el alma humana es sustancia o es forma, sino también responder satisfactoriamente a la postura averroísta, para la cual resulta contradictorio que cada individuo humano posea un propio principio intrínseco de carácter espiritual. Por lo tanto, la explicación que hace San Buenaventura al tema específico que nos ocupa presupone la doctrina metafísica del hilemorfismo universal.

 


A manera de conclusión...

En esta aproximación reflexiva sobre la concepción de hombre, de la unidad antropológica y de la inmortalidad del alma, es importante tener en cuenta las siguientes reflexiones finales. En algunas ocasiones, ciertas personas expresan que existe un antagonismo entre el alma y el cuerpo, y se presenta una sobrevaloración del alma con respecto al cuerpo. Por lo cual, es precisamente en la propuesta antropológica platónica donde se plasma que, el cuerpo es causa del error y del mal y, por lo tanto, es considerado como la cárcel del alma. De ahí que se manifieste que para el pensamiento socrático el verdadero filósofo asiste al encuentro con la muerte para alcanzar su emancipación del influjo pernicioso del cuerpo.

Según la fe cristiana, la resurrección y la salvación le están prometidas al hombre entero y, por ello, la cuestión de la inmortalidad del alma humana no ha sido siquiera la primera en ser planteada por los pensadores cristianos, sino que, desde el comienzo se ha hecho hincapié en la unidad inescindible de cuerpo y alma, aun cuando en ocasiones se careciera de una explicación filosófica adecuada para esta exigencia que surgía con evidencia desde los enunciados de la fe.

Otra disertación muy importante en torno a la unidad antropológico-filosófica desde los griegos a los medievales es que el alma existe antes que el cuerpo, y seguirá existiendo cuando éste muera. Es decir, que esa unión entre alma y cuerpo es algo antinatural: por lo cual se deduce que el hábitat propio del alma es el mundo de las ideas, que seguramente es de donde desciende para unirse a un cuerpo y a donde retornará. Desde luego, entendiéndose esta última manifestación como una prolongación platónica en los planteamientos de San Agustín.

Igualmente, se concluye que desde una influencia muy marcada por Platón, Agustín de Hipona manifiesta que en el hombre existen dos sustancias distintas, una espiritual y otra material. De lo cual podemos deducir, que el hombre es su alma pero igualmente, es importante resaltar que se trata de un alma racional que se sirve de un cuerpo mortal y terrestre.

Por lo expresado anteriormente, otro de los hallazgos importantes es que el hombre está conformado por dos elementos que tan unidos que no es posible concebirlo sin ambos. Por cuanto se trata de una unidad, más no de un dualismo. Es decir, estamos hablando de dos principios constitutivos de una única realidad psicosomática.

En este orden de ideas, es determinante que el hombre es corporeidad. Sin embargo, no se puede identificar sólo con su cuerpo, sino también, desde su alma. Desde esta perspectiva, el hombre es tan corporal como psíquico. Es decir, los estados anímicos del ser humano se ven reflejados en la parte física, y viceversa. Por lo tanto, sucede a menudo que el rostro de una persona nos puede mostrar la verdadera realidad.

En términos generales, esta concepción del hombre como unidad antropológica es la que predominará en el mundo occidental. Pero sin embargo, no debemos desconocer la tendencia hacia la cosificación del hombre, al entenderlo como sustancia, ya que la doctrina tomista concibe la persona como una sustancia compuesta, obviamente, se encuentra condicionada por el pensamiento aristotélico y, es precisamente, en el texto De Anima, que recurriendo al concepto de sustancia se propone entender la realidad del hombre.

En esta textura reflexiva, es de suma importancia concluir que la problemática en torno a la relación alma y cuerpo, no es sólo, ni predominantemente, religioso, a pesar que para algunas posturas contemporáneas el término alma presenta una connotación de carácter religioso. Por lo cual, deducimos que este concepto tiene su génesis en un contexto filosófico, que es necesario hacer relevancia al respecto.

Otra de las conclusiones, igualmente importante a las que se pude llegar es que Tomás de Aquino plasma constantemente en sus textos que el hombre no es sólo alma, sino un ser compuesto de alma y cuerpo. Es decir, el alma no es el hombre, sino sólo una parte del hombre. La tesis tomista fue defendida fuertemente con relación a ciertos planteamientos tradicionales que había acentuado los caracteres de espiritualidad e interioridad.

Según Aquino, el alma separada del cuerpo no es hombre, no puede llamarse persona, a pesar de las afirmaciones de una de las primeras autoridades, como es Pedro Lombardo y otros seguidores del platonismo, los cuales colocaban todo el ser sólo en el alma y, de igual manera, ocurre con el cuerpo.

Desde este punto de vista, creemos conveniente que otra de las reflexiones trascendentales es lo relacionado con la inmortalidad del alma, situación bastante debatida por esos tiempos. Y, es precisamente, en Aristóteles, donde se aprecia que en toda persona el alma se constituye como la forma del cuerpo, por lo tanto, se concluye que estos dos conceptos se conciben como la única sustancia natural, ante lo cual, se afirma que cuando el cuerpo perece, el alma también muere.

Por consiguiente, en lo anteriormente expresado, se refleja la propuesta aristotélica, para la cual el alma es tan corruptible como el cuerpo. Además, de su planteamiento de que el alma no es inmortal, el autor defiende la presencia en el hombre de un entendimiento incorruptible, para todos los hombres y no en forma individualizada. Pero igualmente, hay que tener en claro que el pensamiento aristotélico no fue claro al respecto y, por lo tanto, emergen diversidad de estudios, análisis e interpretaciones en el curso de la historia de la filosofía.

Es precisamente, en este sentido, como otra de las interpretaciones es la de Averroes, quien a partir de la pretensión de profesar una serie de planteamientos aristotélicos transparentes, considera que el alma de cada hombre no es inmortal, sino por el contrario tan mortal y corruptible como el cuerpo. Y es así como el averroísmo manifiesta de manera categórica y concluyente que el entendimiento es lo único inmortal.

Por lo tanto, dentro de este acervo interpretativo es necesario hacer alusión a otra de las deducciones, donde, el tomismo asevera que el aristotelismo plantea un entendimiento inmortal, entendido como una facultad superior del alma, por tanto, inmortal e incorruptible, sin embargo, no es el mismo para toda la Humanidad. Para la tendencia tomista, sobre todo, se debe tener en cuenta que el alma separada del cuerpo no es persona.

Continuando por este transitar reflexivo, analítico y concluyente es importante anotar que el hombre es entendido como sustancia compuesta de materia y forma y, que fue, a partir de estos planteamientos del hilomorfismo tomista, como los científicos interpretan el mundo.

Igualmente, se cree importante insertar en éste texto, una reflexión final en la cual se propende lograr la articulación entre este trabajo monográfico (Filosofía antropológica clásica y medieval) y la temática concerniente a mi tesis doctoral sobre LA FILOSOFIA DE LA LIBERACIÒN LATINOAMERICANA DE ENRIQUE DUSSEL: UNA REFLEXION AL CONCEPTO DE ALTERIDAD.

Kant, en la parte introductiva a las lecciones de Lógica sintetiza el campo de la filosofía y sus problemas básicos a los cuatro cuestionamientos trascendentales a saber; ¿qué puedo saber? (metafísica), ¿Qué puedo hacer? (moral), ¿qué puedo esperar? (religión) y ¿qué es el hombre? (antropología), pero que en términos generales, todo esto apunta a la cuestión antropológica, por cuanto las tres primeras preguntas se refieren a la última. Es decir, que el problema del hombre, en ningún momento se puede reducir a una simple preocupación teórica sino por el contrario él se encuentra vitalmente involucrado en el fondo de dicho interrogante.

Por lo tanto, dentro de las disertaciones o deducciones concernientes a nuestra monografía sobre CUERPO Y ALMA: UNA PERSPECTIVA ANTROPOLÓGIC0-FILOSÓFICA (DE LOS GRIEGOS A LOS MEDIEVALES), es importante destacar que la gran pregunta antropológica versa sobre la constitución fundamental, esencial del hombre que lo estructura en cuanto tal y lo diferencia de los demás seres de la naturaleza. Por consiguiente, se ha manifestado que la pregunta qué es el hombre, expresa de por sí una previa afirmación de una esencia ya determinada.

Por otra parte, dentro de esta reflexión final y desde la perspectiva dusseliana, el hombre latinoamericano debe ser concebido como un ser racional pero a la vez practico transformador, es decir, un ser cultural.

Por lo anteriormente manifestado, es la cultura la que se constituye como la clave fundamental para la comprensión misma de la estructura del hombre y de la historia, como lo manifiesta el mismo Cassirer:

En el mundo humano encontramos una característica nueva que parece constituir la marca distintiva de la vida del hombre. Su círculo funcional no sólo se ha ampliado cuantitativamente sino que ha sufrido también un cambio cualitativo. El hombre como si dijéramos ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su ambiente. Entre el sistema receptor erector, que se encuentran en todas las demás especies animales, hallamos en él como un eslabón intermedio algo que podemos señalar como “sistema simbólico”. Esta nueva adquisición transforma la totalidad de la vida humana. (Cassirer, 1976, p. 47)

De ahí que, igualmente, en el contexto latinoamericano, la dimensión cultural se encuentra en relación con el carácter histórico de la existencia humana y el quehacer transformante respecto a su entorno a través de la praxis. Por lo tanto, constituye, además, el horizonte de la filosofía de la liberación latinoamericana, su núcleo central y su tan anhelada originalidad con relación a las diversas formas de hacer filosofía. Entonces, se lee y se reflexiona la realidad social desde la víctima, desde el hombre oprimido al interior de las dinámicas de la praxis liberadora

El punto de inicio desde esta perspectiva es distinto, es decir, no se trata de un filosofar desde un ser metafísico, sino por lo contrario es un escuchar al otro como punto de partida desde una eticidad, por no decir sumamente antropológico. Por tanto, aquí el sujeto es asumido filosóficamente desde la realidad social del continente latinoamericano, a partir de esta aseveración se evidencia la propuesta de una filosofía antropológica diferente pero que en ningún momento menosprecia el pensar universal más sin embargo apuesta a un sendero opuesto a la filosofía occidental.

El cometido de esta reflexión es precisamente hacer alusión a los planteamientos dusselianos sobre como la Filosofía de Liberación latinoamericana acoge el sistema fenomenológico de Emanuel Levinas. El cual, según el propio Dussel destruye los últimos vestigios existentes todavía en Heidegger. Es decir, el filosofar de la liberación latinoamericana asume la fenomenología de Levinas categorías tales como “rostro del otro”, “rostro del pobre”, “dimensión antropológica del hombre”, etcétera.

De ahí la importancia de relacionar la antropología helénica (clásica) con la de Enrique Dussel, como es el caso de la perspectiva "social-comunitaria" del hombre que en este último se sostiene. Y es precisamente en su Humanismo semita, donde se refleja la postura de Dussel y su evidente crítica al racionalismo y metafísica occidental.

Es evidente que el mundo ético se funda sobre una antropología. Los supuestos, la estructura antropológica determinan la moral. Como veremos, el semita concibe al hombre unitaria- mente, como un todo indivisible; en este sentido puede hablarse de monismo, por oposición al dualismo helénico. De igual modo, la visión semita de la realidad social se caracterizará por una solución propia que evita la ambigüedad de la visión helénica (de la solitaria bonita, en irreductible contradicción con la unidad genérica y totalizante de la polis). La política y la ética semitas se originan en su monismo antrópico, que no necesita concebir un dualismo óntico-ético tal como el soroastrismo lo expresa, por la entificación objetiva en “dos” poderes opuestos que existencian el “bien” y el “mal”. Es, entonces, una posición sui generis entre el dualismo antrópico de los griegos y el dualismo o pluralismo jerárquico (los “poderes”) óntico-ético de las religiones iránicas. (Dussel, 1969, p. 21)

Igualmente, en este importante texto dusseliano, podemos destacar el siguiente enunciado:

En nuestro tiempo, el hecho de que la existencia humana ha sido redescubierta no como “teniendo un cuerpo”, sino como “siendo un cuerpo”, nos permite investigar los orígenes mismos de este elemento esencial de nuestro modo de existir. (Dussel, 1969, p. 22)

Por lo tanto, en las anteriores líneas el pensador argentino hace notar como la dispersión fundamental y, prácticamente, la desaparición de la “corporalidad” es el resultado del dualismo cartesiano y kantiano. Es decir, la postura idealista moderna minimiza al hombre a una simple subjetividad, a un cogito descorporalizado. El descubrimiento del mundo ha exigido al mismo tiempo la revaloración del cuerpo, de la “corporalidad” de la existencia, que no es la mera res extensa. 



Referencias

 Agustín de Hipona: Capanaga, V. (1947) Obras de San Agustín, Edición bilingüe latín-español, Madrid.

 Aristóteles: Didot, A, F. Opera omnia, Graece et. Latine. Paris.

Cassirer, E. (1976). Antropología filosófica. México: FCE, 47

Dussel, E. (1969). El humanismo semita. Buenos Aíres: Eudeba, 21

Filippi, S. (2010). Helenismo y cristianismo en torno a la inmortalidad del alma y la esperanza de vida después de la muerte. En: Actas del II Simposio Internacional Helenismo Cristianismo (II SIHC), Buenos Aires, Argentina.

Reale, G. & Antiseri, D. (1991). Historia del pensamiento filosófico y científico. Barcelona: Editorial Herder. 497p


Artículos

Filippi, Silvana. “El alma unida al cuerpo es más semejante a Dios. Reflexiones sobre el rol de la corporeidad en la antropología tomista” en XXXII Semana tomista.

“Helenismo y cristianismo en torno a la inmortalidad del alma y la esperanza de vida después de la muerte”. En Helenismo Cristianismo, Actas del II Simposio Internacional Helenismo Cristianismo (II SIHC) 2010, publicación online, Mara Alesso y Raquel Miranda (eds.), EdUNLPampa, Universidad de Gral. Sarmiento- Universidad Nacional de la Pampa, Los Polvorines, Buenos Aires.

 

  



SECTOR PRIVADO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN COLOMBIA; DESINFORMACIÓN, SUBINFORMACIÓN Y DEMÉRITO DE FIGURAS POLÍTICAS

 SECTOR PRIVADO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN COLOMBIA; DESINFORMACIÓN, SUBINFORMACIÓN Y DEMÉRITO DE FIGURAS POLÍTICAS


PRIVATE SECTOR IN THE MEDIA IN COLOMBIA; MISINFORMATION, UNDERINFORMATION AND DISCREDIT OF POLITICAL FIGURES


Nathalia Vanegas Castillo
 
Universidad del Valle / Colombia



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Referencia Recomendada: Vanegas-Castillo, N. (2022). Sector privado en los medios de comunicación en Colombia; desinformación, subinformación y demérito de figuras políticas. Revista de Psicología GEPU, 13 (2), 89-102.


Resumen: El presente artículo tiene como propósito realizar una aproximación desde la Teoría de la Sociedad Teledirigida y Teoría de Espiral del Silencio para describir y analizar cómo los medios de comunicación al ser coaptados y dirigidos por familias elitistas pertenecientes al sector económico han influenciado en la opinión pública por medio de estrategias de desinformación y subinformación para desmeritar a figuras públicas como lo fueron los candidatos a la presidencia Gustavo Petro y Rodolfo Hernández y el Estallido Social del 2021 realizado en Colombia. Para dicho propósito se extrajeron los encabezados y las noticias sobresalientes en los portales de los noticieros tradicionales y mayormente conocidos como lo es la empresa productora de contenido RCN, la cual tuvo bastante activismo en la cobertura de las protestas contra las reformas impuestas en el período presidencial de Iván Duque. Además, se trajo a colación la portada de la Revista Semana para dar cuenta del lenguaje utilizado para desprestigiar a uno de los candidatos a la presidencia, evidenciando su apoyo a cierto sector político.

Palabras clave: Medios de comunicación, Política, Desinformación, Subinformación, Opinión Púbica.

 

Abstract:  This paper aims to take an approach from the Remote-controlled Society Theory and the Spiral of Silence Theory to describe and analyze how the media, being co-opted and directed by elite families belonging to the economic sector, have influenced public opinion through strategies of misinformation and underinformation to discredit public figures such as the presidential candidates Gustavo Petro and Rodolfo Hernández and the social outburst of 2021 in Colombia. For this purpose, headlines and outstanding news were extracted from the portals of traditional and mostly known news networks such as the content-producing company RCN, which was very active in covering protests against the reforms imposed during Iván Duque's presidential term. In addition, the cover of Revista Semana was brought up to account for the language used to discredit one of the presidential candidates, evidencing its support for a certain political sector.

Key Words: Media, Politics, Misinformation, Underinformation, Public Opinion.

 

Recibido: 16 de Noviembre de 2022 / Aprobado: 30 de Diciembre de 2022


Nathalia Vanegas Castillo. Estudiante de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos de la Universidad del Valle. Correo electrónico: nathalia.vanegas@correounivalle.edu.co

  


Introducción

Los medios de comunicación han sido objeto de estudio por diversas corrientes y académicos que han centrado sus esfuerzos en explicar y analizar todo lo que gira alrededor de ellos. Si bien, unos difieren en aspectos y en otros convergen, la mayoría recalca que estos tienen un rol fundamental en la sociedad, puesto que han transformado el proceso de comunicación, proceso que es esencial en las relaciones sociales.
 
En la actualidad los medios de comunicación han ido creciendo en su cobertura, hoy en día la gran mayoría de las personas tienen a disposición algún dispositivo electrónico que le permite interactuar con otros individuos, lo que ha generado la inserción de los medios de comunicación en la vida cotidiana influyendo en las esferas en las que se mueven dichos sujetos, como lo es la política.
 
Ahora bien, los medios de comunicación en Colombia han sido cooptados por el sector privado y por familias de renombre, ya que estos son dueños de grandes compañías de comunicación tradicionales, quienes se han ganado la confianza de la población al permanecer durante mucho tiempo en el campo. Estos sectores han puesto ideas propias direccionadas por fines políticos en la información que se supone debe estar limpia de toda subjetividad, provocando que la población se adhiera a este tipo de visiones y atentando contra la democracia en la que la diversidad de opiniones se homogeniza y el pensamiento crítico no se desarrolla ni se contempla como alternativa.
 
Esto se ha dado por medio de la desinformación, la subinformación, y el demérito a figuras políticas, influenciando así la opinión pública y la conducta electoral. Por lo tanto, para esta problemática entre la política y los medios de comunicación se ha escogido la Teoría de la Sociedad Teledirigida desarrollada por el investigador italiano Giovanni Sartori, la cual nos permite analizar cómo los medios de comunicación, al estar impregnados de intereses particulares de sus dueños, muestran las noticias de cierta forma para incidir en la opinión pública de la población, tomando como ejemplo la cobertura por Noticias RCN del Estallido Social de 2021. Para estudiar la adhesión de posturas diferentes al común, se tiene en cuenta la Teoría sobre el Espiral del Silencio postulada por Noelle Neuman, en la que las opiniones diferentes a las populares terminan adhiriéndose a la opinión con más adeptos por el miedo a la exclusión. Esto en relación con la fuerte división de extremos en el periodo de elecciones presidenciales entre los candidatos Gustavo Petro como representante del cambio y Adolfo Hernández como dirigente de la derecha tradicional.



Los Medios de Comunicación en los escenarios púbicos
 
No podemos dejar de lado que el ser humano es un individuo en medio de un colectivo, de una sociedad basada en las relaciones entre sujetos. Y es que, cualquier tipo de relación social está basada en la comunicación, en aquel proceso de transmisión de mensajes. Al hacer una revisión documental podemos encontrar distintas corrientes y teorías que buscan explorar este campo y dar explicación a este fenómeno que a todos nos concierne. Sin embargo, para Valles (2000) cualquier análisis del proceso de comunicación debe tener presente que, tanto los intercambios de mensajes individuales como los de grupo, se combinan permanentemente.
 
Estudios como los de McLuhan (1967) nos permiten observar que cada vez el proceso de comunicación ha podido traspasar los límites del modelo simple, en el que solo hay un emisor y un receptor, sino que con la evolución del canal muchos más actores pueden entrar a intervenir en el proceso de manera simultánea. Sus análisis se han enfocado en el medio o canal por el que se transmiten los mensajes, y cómo estos han modificado el curso y funcionamiento de las relaciones y actividades humanas. Lo cual nos lleva a afirmar que los distintos escenarios en el que los sujetos están inmersos han ido evolucionando simultáneamente con los cambios que han sufrido los medios y/o canales. Y es que estos, han crecido en su cobertura puesto que cada vez son mucho más masivos, y menos interpersonales.
 
En Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el cual desde 2007 calcula para Colombia los indicadores básicos de tenencia y uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en hogares y por individuos, registró en su informe de 2021 que, de 17.068 hogares encuestados, el 95% de los hogares poseían distintos dispositivos electrónicos como Televisor, Computador, Tabletas, entre otros. También se registró que el 61% de los hogares, poseían internet, es decir, más de la mitad contaba con la cobertura de la red inalámbrica y por tanto el acceso a todos sus servicios e información.
 
Estas estadísticas nos muestran que en efecto los medios de comunicación han ido creciendo, al punto que la mayoría de la población en Colombia hace parte de este nuevo proceso de comunicación consolidado en los medios masivos. Y, se debe mencionar que, en comparación con otros países, Colombia no recibe lo último en avance tecnológico, sino que, en palabras simples, al país llegan los dispositivos que van quedando atrás, los cuales no tienen los instrumentos y procesadores de última generación.

Con el desarrollo histórico de la tecnología y con ella la evolución de los distintos medios de comunicación, hoy en día el acceso a la información es realmente alcanzable y sin obstáculos. La gran mayoría de la población tiene algún dispositivo tecnológico que le permite conectarse con todo el universo de la internet, aquel universo que ha planteado nuevos escenarios para las esferas en las que se mueve el ser humano, como lo es la política, la cual ha sufrido una serie de cambios fundamentales en sus dinámicas y consolidación, sobre todo en sus espacios de discusión y formación.
 
El espacio público del que nos habla Habermas (1962) en donde se da el uso público de la razón para debatir sobre temas colectivos en lo que concierne las acciones del Estado y sus adyacentes, ha sido transferido a las plataformas virtuales; redes sociales como Twitter se han convertido en el nuevo escenario público para discutir sobre temas políticos, los usuarios opinan y debaten sobre temas colectivos, se interactúa y se observa la interacción entre figuras políticas, se forman colectivos virtuales para organizarse y así hacer presión como la “cultura de la cancelación”1, es decir, las formas de protestar también han ido cambiando y ajustándose a esta nueva realidad. De manera que, hoy en día las plazas públicas o los centros de congregación ya no representan un punto de encuentro para expresar las opiniones y perspectivas de asuntos políticos, como anteriormente se generaba, sino que espacios creados en la virtualidad han llegado a posicionarse como ese nuevo centro de convergencia de ideas.


El Sector Privado en los Medios de Comunicación
 
En Colombia, y aún en distintos países Latinos, los medios de comunicación tradicionales como La Televisión, La Radio y el Periódico han sido cooptados por sectores elitistas del país y familias de renombre, ya que son ellos los dueños de grandes compañías de comunicación. Con el tiempo por su permanencia en el campo se han ganado la confianza de la población, de manera que han puesto ideas propias direccionadas por fines políticos en la información que se supone debe estar limpia de toda subjetividad.
 
Al pertenecer los medios de comunicación a empresas privadas familiares, por el respaldo de la Ley 335 De 1996 que brindó la oportunidad al sector empresarial privado a formar parte del sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, los intereses afines con ciertos grupos políticos han incidido en la forma de informar a la población por medio de la desinformación y la subinformación. Además, de hacer uso de nuevas plataformas digitales que imponen la reducción de la información publicada como los videos cortos o la limitación de caracteres, y el demérito a las figuras políticas, influenciando así la opinión pública y la conducta electoral.
 
Esto ha representado una amenaza a uno de los pilares de la democracia como los es la diversidad de pensar, puesto que la pluralidad de ideologías, puntos de vista, agendas y perspectivas, se pierde al tener un monopolio de los medios de comunicación en el que se imponen una sola opinión que termina absorbiendo visiones alternativas, creando para si una homogeneidad fácil de controlar y así mantener un status quo. La mayoría de los dueños de estos monopolios también son parte del escenario económico, de manera que estos terminan influenciando las estrategias de comunicación para fines propios.
 
La cantidad de medios en el país son exorbitantes, hasta 2009 la Comisión Nacional de Televisión afirmó que en Colombia existían 27 diarios legalmente registrados, aproximadamente 1338 emisoras de radio que operaban en 603 municipios, y 120 canales de televisión (Alba, 2009). Sin embargo, con el auge del internet, en el último conteo de los medios realizado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), se observó que existían cerca de 306 medios de comunicación nativos en las redes e internet como formas alternativas, esto con el intento de democratizar el acceso a la información.
 
No obstante, la gran variedad de medios informativos no significa la multiplicidad de visiones, por el contrario, en Colombia existen 3 grandes grupos empresariales que concentran el 57% de la audiencia de los sectores Radio, Internet, Prensa y Televisión; a saber, la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, Organización Ardila Lulle y Grupo Empresarial Santo Domingo.
 
Existen familias propietarias dueñas de canales de TV, radio, prensa, revistas y medios digitales en el país, como lo son las pertenecientes al Grupo Nacional de Medios; los Galvis quienes desde tiempo atrás empezando con su primer periódico la Vanguardia Liberal, fundado en 1919 en Santander, ha podido posicionarse como una de las familias más importantes de la prensa regional, también se encuentra la familia Gómez y Hernández quienes constituyen un grupo mediático regional en Colombia desde la década del 30, siendo dueño de uno de los periódicos de mayor lecturabilidad en el país y de alta incidencia en la opinión pública de Antioquia, y los Lloreda del Valle del Cauca dueños del periódico El País, al tiempo que produce otros medios de comunicación de forma independiente o en alianza con otras empresa mediáticas.
 
Ahora bien, los medios de comunicación que han pertenecido en el tiempo han podido ganarse mucho más la confianza de la población, de manera que la información aportada por estos medios es creíble y poco cuestionada por la mayoría en la población, ya que han tomado un lugar importante en la cultura y la tradición de las familias colombianas. Como el hecho, de prender el televisor a medio día mientras se está almorzando en familia para ver el noticiero, ya sea el canal Caracol o RCN, que son los más influyentes en todo el territorio y los dos más grandes rivales de la televisión nacional, hacen presencia de estos espacios rutinarios. Estas cadenas televisivas han logrado incrustarse en el escenario de la vida cotidiana, en el escenario de lo típico, aunque sean muchas veces criticados por sus “formatos de 10 por 10” por simples y llenos de comerciales, pero aun así logran permanecer en la sala de los hogares. Sin embargo, los medios de comunicación tradicionales han ido perdiendo año tras año credibilidad en sus noticias debido a una serie de sucesos que han permitido demostrar censuras, desinformación, subinformación a la hora de informar y cubrir una noticia.



Desinformación y Subinformación en Noticiero RCN; Estallido Social 2021
 
Hechos como el Estallido Social de 2021 en contra del alza de impuestos planteada en una nueva reforma tributaria del Gobierno de Iván Duque, dejó en evidencia cómo las compañías de información que han sido muchas veces relacionadas con sectores políticos, como las pertenecientes a la Organización Ardila Lulle, en especial Noticias RCN2 trataron de enfocar y exaltar las protestas contra el gobierno de turno, al cual apoyan, como revueltas violentas y como una actividad irracional por parte de los sectores más vulnerables de la sociedad.
 
Las cadenas informativas tradicionales en todas sus plataformas, en el cubrimiento de las movilizaciones del 2021 deshumanizaron a los ciudadanos protestantes tachándolos de “vándalos” , ya que al hacer una revisión de las publicaciones, imágenes, videos o audios difundidos por estos, todos ellos eran permeados por casi toda su totalidad de información relacionada con actos violentos, como la quema de buses, el bloqueo de carreteras principales, el daño al bien privado y público, el ataque de encapuchados al cuerpo policial, entre otros. En otras palabras, los medios de comunicación tradicionales difundieron el discurso de amigo/enemigo, discurso al que se le ha relacionado con el expresidente Álvaro Uribe, y a quien en muchas ocasiones se le ha juzgado por su influencia en diversos sectores de la política por medio de candidatos apadrinados y el apoyo de grandes grupos empresariales.
 
Toda la información publicada al mostrar de manera implícita una relación de violencia con la protesta, dejaba de lado los actos comunitarios y de unión que realmente se proponían los protestantes, se excluyeron de las plataformas informativas las ollas comunitarias, las reuniones educativas sobre temas políticos en las que muchos estudiantes de universidades públicas compartieron sus saberes, los actos culturales como expresión por medio del arte, y, aun no cubrieron los actos represivos que cometieron la fuerza pública contra los civiles encubriendo así las irregularidades del uso de la fuerza.
 
A continuación, en la Figura 1 (ver en PDF) se muestra el portal de la página de RCN de la fecha del 28 de abril del 2022. Como se puede observar, de las 5 notas periodísticas ninguna menciona la movilización como un acto de libertad de expresión de la población de su inconformidad con alguna acción y/o propuesta estatal, sino que por el contrario solo resalta la alteración del orden público causado al final de esta y como fue un día de catástrofe para las ciudades.
 
Se podría decir que este hecho pertenece al concepto que subinformación que nos da Sartori (s.f) en su teoría sobre la sociedad teledirigida, el cual parte de que la información que se presenta es insuficiente, es decir, el criterio de selección cambia por una que puede filmar mejor. Además, se ha observado que en las movilizaciones las transmisiones del acto no son completas, sino que por el contrario, estas son pasadas por un proceso de filtro en el que se queda para el oyente la información que solo el canal informativo le provee.
 
Por otra parte, los canales informativos alternativos han tomado lugar en el escenario como lo fue el Canal 2, el cual es un canal local que se popularizó en internet por el cubrimiento de las protestas del 2021 con el periodista José Alberto Tejada, quien por medio de transmisiones en vivo acompañaba a los protestantes en las calles, y que además dejó en evidencia los actos represivos de la fuerza pública que no pasaban en las noticias de los canales informativos más populares.
 
Esto a su vez generó que las personas cambiaran los medios de comunicación a los que remitían para informarse. Según el último informe de Reuters Institute Digital News, presentó que, por cada 10 personas, 8 prefieren utilizar internet para consumir contenidos noticiosos. De igual manera, hay que recordar que la pandemia creó nuevos hábitos en la población, y el uso de internet creció de manera significativa ya que era el único medio para comunicarse con los demás al no poder compartir en espacios públicos fuera de sus casas.
 
Cabe mencionar también la presencia de las Fake News en .los medios de comunicación que generan desinformación, las cuales han tergiversado la realidad de los hechos, como el bochornoso suceso por el que pasó la televisión colombiana, cuando el canal de Noticias RCN en su transmisión señaló que los manifestantes estaban “celebrando” la revisión anunciada por el presidente al proyecto de reforma tributaria que había desencadenado protesta en todo el territorio. En la transmisión la reportera del canal afirmó “Con arengas y cantando el himno de Colombia y de la ciudad en distintos puntos, (los caleños) celebraron el anuncio (de Duque)”, mientras que en pantalla se leía “celebración por cambios en la reforma” como lo vemos en la Figura 2 (ver en PDF).



Medios de Comunicación y Opinión Pública
 
Ahora bien, los medios de comunicación influyen en la opinión pública por medio de la información que constantemente están exponiendo. En la literatura académica existen una multiplicidad de conceptos que tratan de enmarcar la opinión pública, sin embargo, Sartori (s.f) nos brinda una noción que parte de la implicación de la cosa pública, es decir, la opinión pública como el conjunto de opiniones que van dirigidos a los intereses generales, en otras palabras, a los problemas de carácter colectivo.
 
En esta teoría la opinión es hetero dirigida, conducida por un actor externo por lo cual esta no es autónoma. En este contexto, se habla de un gobierno de la opinión en la que la democracia es enriquecida y fortalecida porque todos pueden en libertad exponer sus opiniones acerca de algo o alguien, sin embargo, Sartori nos advierte que realmente el pueblo opina en función de cómo la televisión los induce a opinar, de manera que esto condiciona el proceso electoral. Si bien la autoridad viene siendo la Televisión, hoy en día no podemos centrarnos solamente en este medio, puesto que como lo vimos anteriormente, las personas prefieren las redes sociales. Una de las posibles razones de esta preferencia se basa en el “control” que cree poseer la persona, ya que las noticias son seleccionadas y filtradas por ellos mismos, lo que genera una sensación de confianza puesto que no dependen de una compañía de comunicación o un periodista que puede manipular o encubrir la información.

En Colombia, la política se ha visto permeada por el drama y el entretenimiento que genera la interacción de figuras públicas. Y es que, este fenómeno se hace muchos más visible cuando llega las temporadas de elecciones presidenciales en las que los candidatos por medio de estrategias de marketing político crean personajes e identidades que interaccionan con otros personajes, lo que crea un escenario llamativo y entretenido para los votantes.
 
Con las últimas elecciones presidenciales se dejó en evidencia mucho más palpable esta realidad política, Twitter se convirtió en un campo de batalla de respuestas y contra respuestas con base a escándalos por medio de videos y mensajes filtrados, lo que buscaba demeritar y dañar la figura del otro candidato. Como el ejemplo de los videos filtrados del candidato santandereano Rodolfo Hernández en los que se veía en un yate pasado de copas con un par de mujeres jóvenes, o el video filtrado de Roy Barreras, asesor político quien apoyó fuertemente la candidatura de Gustavo Petro contrincante de Hernández, en el que en reunión con otras figuras políticas hablaba de la estrategia para desprestigiar la candidatura de Federico Gutiérrez, estos y más ejemplos podríamos mencionar.
 
No obstante, los medios de comunicación tienden a un lado del partido, y es que la revista Semana dejó en evidencia la adhesión política que tiene, la publicación de una portada bastante criticada llamó la atención de miles de internautas, puesto que con su titular “¿Exguerrillero o Ingeniero?” como se presenta en la Figura 3 (ver en PDF), se observó la denigración contra uno de los candidatos, como lo fue Gustavo Petro. Y, es que este medio de comunicación ha estado en el ojo del huracán, puesto que no es la primera vez que se logra evidenciar cierto sesgo y favoritismo por un sector de la política.

Esta campaña basada en el desprestigio a un candidato ha fortalecido la cultura política que la nación ha arrastrado desde tiempo atrás con el conflicto armado, en el que todo opositor es categorizado como guerrillero y/o terrorista. De hecho, el discurso se ha enriquecido con la difusión del miedo sobre el castrochavismo, ese monstruo temible de izquierda latinoamericana que busca despropiar para llegar a un comunismo puro. Este intenta transportar elementos y diagnóstico de la realidad política y social venezolana, al que los medios también la han reinterpretado y masificado, con el fin de generar miedo a un futuro de escasez el cual se puede evitar votando y apoyando la llamada derecha en Colombia.
 
El discurso de derecha en el que el enemigo es el opositor castrochavista, o en el que la derecha es arbitraria y elitista con los privilegiados, ha influenciado significativamente la opinión pública. La población electoral se encontró dividida por una brecha bastante limitada en la que los extremos eran notorios en la participación de espacios de debate, en ellos se dividía a las personas en derecha o izquierda si apoyaban o no a un candidato en específico. Tanto así, que muchas personas, aunque no se sentían representadas con un candidato igualmente votaban por dicho representante, para que el contrincante no ganara.
 
Este fenómeno nos lo explica mejor Noelle Neuman (1977) en su Teoría de la Espiral del Silencio, en el que prácticamente la opinión pública cohesiona las sociedades y que por lo tanto aquel que se oponga a ella va a ser excluido y apartado, de manera que el hombre evita llegar a este punto por el miedo al ostracismo que es inherente a él. En esta teoría los medios de comunicación representan la fuente de observación del entorno para enterarse de cuáles son las opiniones que encuentran la aprobación de la sociedad y cuales conducen al aislamiento. De manera que la población basa sus conclusiones en las impresiones recibidas de los medios de comunicación
 
Los medios de comunicación coaptados en su mayoría por influencias políticas de turno presentan urnas y encuestas mostrando la opinión de la mayoría, la opinión más racional. Esto genera que las personas que piensan diferente se cuestionen sus ideas y creencias, de manera que paulatinamente terminan adoptando la opinión de la mayoría. Sin embargo, esto no solo ocurre en las redes sociales o las plataformas de comunicación, sino que también en los espacios de debate como en los círculos sociales, familiares, académicos, laborales, entre otros.
 
En las elecciones presidenciales de 2022, los medios de comunicación jugaron un rol importante, constantemente exponían información que dañaba la imagen pública de candidatos reforzando estigmatizaciones e ideas sin fundamentos. Y, la población al ser vulnerable ante el bombardeo de información, muchas opiniones fueron direccionadas por lo que veían en las noticias, o por las encuestas de opinión. De manera que los medios de comunicación influyeron en la conducta electoral y algunas figuras políticas supieron cómo enfrentar dichas estrategias, mientras que otras lo vieron como una oportunidad para ganar votos y adeptos.



Conclusiones

Ahora que hemos visto todo lo anterior, se puede que concluir que los medios de comunicación en su mayoría no se escapan de intereses de sectores privados, ya que estos son los fundadores y accionistas. Además, que en Colombia estos medios han sido coaptados por un monopolio que se reparten tres grandes compañías de renombre, en el que sus afiliaciones políticas no son totalmente un secreto, puesto que al hacer un seguimiento pudimos evidenciar que en efecto los intereses de apoyar el sector político de turno han provocado que la forma de informar los medios populares estén llenos de estrategias que buscan desprestigiar todo aquello que sea oposición, para que así se pueda utilizar la confianza del público y conducirlos a opinar frente a un hecho de cierta manera beneficiaria.
 
Por otra parte, pudimos observar que en efecto los titulares en los portales y las revistas como lo fue en la plataforma de RCN y la revista Semana, se utiliza un lenguaje categórico perteneciente a una línea de discurso parte de un sector político en específico, provocando una predisposición de la noticia. Esto a su vez conlleva la construcción de una identidad enemiga a la que enfocarse para así suprimirla.
 
Por último, se concluye que la gran cantidad de medios de comunicación no significa una pluralidad de visiones que fortalezcan la democracia, puesto que mientras estas sean conducidas por unas pocas compañías y familias, que durante años se han ganado la credibilidad de sus consumidores, la opinión de una elite se convierte en la opinión pública que abraza la mayor población y que por lo tanto, terminan siendo conducidos por los intereses de un sector político que busca monopolizar el poder y eliminar a todo aquel que se presente como una alternativa.



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